edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
19/02/2018

La renovación de Ghosn en Renault provoca reacciones en cadena a pesar de los buenos resultados

La empresa anuncia un beneficio operativo por encima de las expectativas y una mejora del margen
Carlos Schwartz
El consejo de Renault en el que el Gobierno de Francia tiene la mayoría de los derechos de voto con una participación del 15% decidió prorrogar el mandato del consejero delegado y presidente de la empresa por otro periodo de cuatro años. La decisión fue adoptada tras largos meses de selección de candidatos alternativos dentro y fuera de la empresa. La novedad en materia de gobierno corporativo es que para el cargo de ejecutivo jefe de operaciones se ha designado a otro hombre de la casa: Thierry Bollore y que dentro de sus atribuciones se han incluido las relaciones con recursos humanos y la dirección financiera. La decisión ha provocado una pequeña tormenta en la empresa y el contendiente directo de Bollore para el cargo, Stefan Mueller, dimitió alegando problemas de salud mientras que el consejero no ejecutivo Thierry Desmarest decidió concluir su mandato en el consejo. Pese a que los observadores leen en estas reacciones una protesta por la decisión de confirmar a Ghosn la empresa anunció un aumento del beneficio operativo del 17% sobre el año anterior con 3.850 millones de euros por encima de las estimaciones de 3.650 de los analistas y con un incremento de los ingresos del 14,7% hasta los 58.700 millones, levemente por debajo de las expectativas del mercado.
La división de automóviles registró un beneficio operativo de 2.700 millones de euros si se excluye de las cuentas a la rusa Avtovaz recientemente consolidada lo que supone un aumento del 15% respecto del año pasado y desborda también las previsiones de los analistas. 

Renault es la segunda mayor empresa de fabricación de coches en el mundo y el fuerte liderazgo de Ghosn está estrechamente asociado a la fuerte recuperación de la empresa desde una crisis en 2005. Pero su permanencia al frente de la misma despierta resistencias entre los analistas de inversiones que consideran que la cotización de las acciones de la empresa están por debajo de su precio objetivo. Los analistas consideran que la estructura de capital de la empresa está bloqueando “la creación de valor para los accionistas”
porque no allana el camino a una consolidación de Renault con sus socios Nissan y Mitsubishi.

El margen operativo de la empresa fue del 6,6% en el camino del 7% que es el objetivo estratégico  para 2020. La empresa afirma que espera elevar el margen operativo este año y algunas fuentes del sector consideran que están en camino de lograr un 6,8%. La industria del automóvil es un negocio complejo, intensivo en capital y con una fuerte dependencia de las relaciones con el capital variable. En muchos países los accionistas incluyen al estado, a las familias fundadoras y a veces hasta a los sindicatos como fue el caso de General Motors. Lo cierto es que Renault por sus dimensiones y si se tiene en cuenta sus socios japoneses está en condiciones de repartir mejor los costes de transición a la fabricación de coches eléctricos al distribuirlos sobre una cantidad muy alta de unidades. Lo que está en el fondo de la batalla en torno a la permanencia de Ghosn es el futuro de la consolidación con Nissan y Mitsubishi. 

La presencia del Gobierno de Francia de un lado y del de Japón del otro son vistos como obstáculos para esa concentración lisa y llanamente porque es impensable una alianza industrial que incorpore a ambos gobiernos en el capital de una empresa. La decepción de los analistas está directamente relacionada con las expectativas de los grandes fondos de inversión y la gran banca. Unos y otros quieren una revalorización de las acciones de Renault en línea con una posible consolidación con sus socios japoneses y pretenden ver en la permanencia de Ghosn un freno a esa unión. Esto en el fondo tiene muy poco que ver con la estrategia industrial del grupo que ya definió como objetivo esa consolidación. 

Cabría preguntarse entonces de dónde proviene esta inquietud y esta ansiedad. “Lo que quieren es hacer caja ahora a expensas de una revalorización de las acciones. Los accionistas institucionales en la industria del automóvil temen que el mercado se debilite y bajen las ventas frenando la revalorización que esperan ver en Renault”, afirma un analista del sector consultado por ICNreport.

Renault espera que el mercado del automóvil crezca este año un 2,5% sobre 2017 a pesar de la mayor debilidad en los mercados de Estados Unidos y Reino Unido. De acuerdo con las previsiones de la compañía el mercado europeo crecería el 1%, igual que el mercado de Francia lo que le permitiría mantener sus niveles de ventas. Ghosn aceptó una reducción salarial del 30% tras su renovación del cargo aduciendo que sus responsabilidades se han reducido con el traspaso de algunas atribuciones al ejecutivo jefe de operaciones. 

El sueldo del alto ejecutivo ha sido en el pasado un escollo en su relación con el Gobierno de Francia. Mientras tanto la empresa ha anunciado un dividendo de 3,55 € por acción comparados con los 3,15 del año pasado, pero la cifra está por debajo de las expectativas de los analistas. Ghosn por su parte rechazó en declaraciones sobre el fin de semana que su permanencia en la empresa haya desencadenado la salida de otros altos ejecutivos y afirmó que su mandato renovado estaba destinado a asegurar que la alianza global con Nissan y Mitsubishi se convirtiera en irreversible y para acercar a la empresa aun más a una consolidación. La alianza que es la segunda productora de coches detrás de Volkswagen espera alcanzar un ahorro anual de 10.000 millones de euros para 2022 comparado con los 5.000 millones del año pasado. Ghosn incluso afirmó que varios accionistas de Renault, incluido el Gobierno, temían que si él abandonaba la empresa no se materializaría una fusión con los socios japoneses, precisamente al contrario de lo que los analistas advierten.

Ghosn tiene una personalidad muy fuerte y ha tenido en el pasado choques con otros ejecutivos, uno de ello fue el actual presidente de PSA, Carlos Tavares. En línea con sus objetivos industriales Renault cerró en España un convenio a la baja en 2016 con los trabajadores para cumplir con sus planes de ahorro destinados en parte a amortizar sus costes de desarrollo y fabricación de nuevos coches eléctricos. Sin embargo la reacción sindical en contra de contratos temporales, que son trabajadores fijos encubiertos, ha desencadenado sentencias desfavorables a Renault recientemente en el juzgado de los Social de Valladolid.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...