edición: 2762 , Miércoles, 17 julio 2019
16/11/2009
Informe de KPMG

Las alianzas estratégicas triunfan en tiempos de crisis cuando consiguen superar la delicada fase de negociación

Reducir los riesgos es una de las mayores ventajas para las compañías que llevan a cabo joint ventures
Las alianzas estratégicas triunfan también a la hora de introducirse en nuevos mercados extranjeros
Beatriz Lorenzo

Compartir los costes y riesgos de los proyectos, conseguir con facilidad la inversión inicial, y una buena oportunidad de superar las barreras comerciales de nuevos mercados. Las ventajas de las joint ventures se hacen cada vez más patentes en un escenario económico agonizando tras la crisis. En una época de parálisis económica en que los bancos apenas conceden créditos y escasea la liquidez para realizar inversiones las empresas que buscan expandirse o simplemente redirigir sus pasos encuentran que las alianzas estratégicas son la mejor solución. Ante la proliferación de este tipo de uniones, KPMG encargó informe “Joint Ventures: A Tool for Growth During an Economic Downturn”, elaborado por el Centro de Globalización y Estrategia del IESE por encargo de la consultoría KPMG analiza por qué las empresas unen fuerzas y cuáles son las claves del éxito en una asociación de este tipo. Para las firmas, sobre todo las medianas y pequeñas, la joint venture ofrece una oportunidad de actuar de forma conjunta para superar barreras o para competir más eficientemente en el actual. Es cada vez más habitual, por tanto, encontrar la creación de joint ventures para acceder a mercados extranjeros  o para consolidar proyectos que requieren de importantes inversiones y de un know-how específico.

Cada vez más noticias del mundo empresarial apuntan a esta tendencia. Joint Ventures muy recientes y sonadas como la de Fiat y Chrysler- que ha salvado a esta última- o las numerosas joint ventures de Gazprom en el extranjero han convertido a este tipo de alianzas estratégicas en protagonistas de los movimientos empresariales globales. Sin duda la causa principal es la falta de liquidez, ya que es más sencillo y mucho más barato coaligarse para compartir competencias que intentar acceder a ellas por méritos propios en tiempos de vacas flacas. Esa misma lógica sirve para la entrada en nuevos mercados en los que ya operan otras empresas. Más que nunca, y desde el punto de vista financiero, un socio puede ayudar a las empresas a llegar más lejos.

El documento de KPMG, cuyas conclusiones fueron extraídas tras entrevistar a más de cien CEOs de todo el mundo, indica a las claras que el auge de las joint ventures ha llegado para quedarse. . Las empresas están en general muy satisfechas con sus joint ventures, e incluso aquellas que no han tenido una buena experiencia están dispuestas a seguir intentándolo.

Las empresas encuestadas citaron varias razones para asociarse, todas ellas relevantes en un entorno de crisis económica. Las razones principales son el afán por ganar más cuota de mercado y trabajar con la competencia puede ayudar a una empresa a arraigarse y a acceder a más recursos. Además, muchas también recurren a las joint ventures para reducir costes y compartir gastos y recursos. Por último, también destaca como motivo el deseo de introducirse en mercados extranjeros. Las economías emergentes ofrecen excelentes oportunidades de negocio, pero la mejor manera de acceder a ellas es a través de joint ventures con empresas locales, sobre todo en vista del resurgimiento actual del proteccionismo económico.

CONFIANZA, COMPATIBILIDAD Y COMUNICACIÓN, CLAVES DEL ÉXITO

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Si bien las ventajas de las joint ventures son innegables, en ocasiones éstas pueden ser más un problema que una solución. Durante las delicadas fases de negociación y operaciones de las asociaciones no es extraño que surjan problemas, desde la retención de información por una de las partes sobre aspectos financieros-que crean inseguridad al otro socio-o la conciliación a la hora de ponerse de acuerdo sobre los objetivos. Los autores del informe encargado por KPMG descubrieron que en el caso de algunos problemas, como los aspectos comerciales del contrato, la renegociación era la única salida y, en general, daba buen resultado. Entre otras cosas, este dato indica que las empresas deberían tener más cuidado durante las negociaciones y asegurarse entonces de que podrán dar marcha atrás una vez iniciada la joint venture.

Más pesan en la balanza los beneficios de las joint ventures. Para conseguir que las alianzas estratégicas tengan éxito el informe de KPMG desarrolla algunas claves básicas, que pueden resumirse en tres palabras: confianzas, compatibilidad y comunicación. La confianza es vital porque las empresas olvidan con demasiada frecuencia que las joint ventures son acuerdos que han de beneficiar a ambas partes, no fusiones o adquisiciones y actúan con un secretismo que carece de sentido. La compatibilidad estratégica de los socios es esencial ya que los equipos directivos de ambas partes han de tener los mismos objetivos. En último lugar es muy importante también la comunicación entre los socios. Ambas partes han de dejar bien claras sus intenciones antes y después de que el proyecto se ponga en marcha.

Los autores del informe llevar también a cabo una investigación acerca del modo en que las empresas buscan a su socio ideal y cómo los distintos métodos empleados afectan a la buena marcha de la joint venture.  La mayoría de las empresas estudiadas buscaron un socio. Sin embargo, aquellas que partieron de una relación existente se mostraron más satisfechas ya que no tuvieron tantos problemas de confianza.

Desde el momento en que una empresa encuentra un socio, el siguiente paso a tomar pasa por emprender las negociaciones. Los autores del documento comprobaron que la mayor parte de las empresas asignaron altos directivos, tanto de la gestión como de las finanzas, a sus equipos de negociación. Mucho han cambiado las cosas desde que en el pasado las joint ventures se vieran como una maniobra demasiado complicada para expandir las operaciones de una empresas, amén de difíciles de comprobar. El estudio de KPMG sin duda ha demostrado que este tipo de asociación gana cada vez más adeptos y por ello se permiten dar una serie de consejos y recomendaciones para aquellas empresas que deseen aventurarse en programas de esta naturaleza.

Conviene en primer lugar tener en cuenta las relaciones con las que ya cuenta la empresa a la hora de buscar un socio. También es esencial gestionar con tactola relación con el socio durante toda la joint venture. Conviene asegurarse de que ambas partes comparten los mismos objetivos y, para ello, es fundamental una comunicación constante y fluida entre ellas.

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