edición: 2614 , Miércoles, 12 diciembre 2018
26/04/2016
Descentralizar

Las Autonomías reclaman el turismo para poder reducir deudas

Sin posibilidad de nuevas emisiones, el plan B de los gobiernos locales se centra en el sector de mayor impacto económico
Juan José González
La advertencia de las calificadoras de riesgos a propósito del deterioro de la calidad de la deuda española, ya no es sólo un asunto que preocupe por la parte que le afecte de la deuda de la Generalitat catalana, recientemente degradada un escalón más por debajo de la calidad de `bono basura´. Ahora los problemas, los riesgos y las amenazas provienen de la situación de las otras deudas, las de Valencia, Andalucía, Madrid y Castilla La Mancha, las cuatro que, junto a la de Cataluña, destacan por su elevado volumen, si bien, el criterio que parece preocupar también a las calificadoras se centra en el peso de la deuda de cada Autonomía sobre su PIB. En este sentido, las de Valencia, Castilla La Mancha, Cataluña y Baleares se llevan la palma. Preocupa que la suma de la deuda autonómica represente el 25% del PIB nacional, es decir, 262.000 millones de euros que son de responsabilidad del Estado central. Algunas Autonomías tiene su plan B.
El plan B que barajan algunos de los gobiernos autonómicos con mayor deuda pasaría por negociar con el Estado central una mayor asunción de las gestiones relacionadas con los sectores de mayor actividad económica, los que generan más empleo e ingresos, los más dinámicos y, por tanto, los que en teoría podrían resolver con mayor rapidez el apuro de las cuentas públicas. Y claro, la actividad turística es la que mejor responde a ese perfil ideal y más deseado por los gestores autonómicos. Se trata del sector económico más próximo, es la actividad local más cercana para los Gobiernos locales; Andalucía, Baleares,Valencia, Cataluña, son las regiones o zonas con mayor afluencia turística y, por tanto, las de mayor impacto en el crecimiento económico local.

Sin embargo, el interés autonómico choca con el interés del Gobierno central, puesto que la industria turística representa, desde hace unas décadas el principal motor de crecimiento económico para el país. Es también el sector que más contribuye al crecimiento en las Comunidades con menor desarrollo económico, habitualmente en el centro peninsular, es decir, sin costa. Esta diferencia entre regiones costeras y de interior ha ido en aumento a lo largo de estos años de crisis económica, diferencia agravada también por el distinto trato de las inversiones públicas, condicionadas a menudo por criterios de afinidad política o partidista.

Para las calificadoras es probable que la `pretendida descentralización´ de la gestión turística, que, por otra parte, es asumida en su mayor parte por las Autonomías, salvo algunos aspectos fiscales, que corresponden al Gobierno central, no sería determinante para determinar (y mejorar) la calidad de la deuda autonómica y, al contrario, resultaría negativo para la calificación de la calidad de la deuda soberana, del Estado Español. Los informes de algunas de las agencias calificadoras parecen identificar el interés descentralizador en el apartado turístico más como una cuestión política de largo plazo que como solución a los problemas de las deudas en el corto plazo.

El motivo de preocupación que habría movilizado a los gestores autonómicos en los últimos meses, parece estar relacionado, sin embargo, con un asunto más de cálculo financiero que de oportunidad política. En este sentido, Andalucía y Valencia habrían conocido que la situación de su deuda autonómica estaba dentro de la zona considerada como impagable, una especie de punto de no retorno que estaría amenazando las cuentas de las dos autonomías, situación muy similar a la vivida por Cataluña en marzo pasado. Entonces, el Banco Central Europeo decidiía excluir del programa de compra de bonos municipales y regionales la deuda de esa autonomía, un `incidente´ que provocó la petición de auxilio de las autoridades locales.

Los análisis financieros que parecen estar sirviendo de base a las Autonomías para reclamar la total descentralización del turismo, destacan el impacto positivo que tendría esta medida sobre la prima de riesgo de la deuda autonómica. Y mencionan como ejemplo lo que le sucede a la deuda catalana, actualmente sin posibilidad de emisión, pero sujeta a una prima de riesgo respecto al bono 10 años alemán, hoy cuatro veces superior al bono soberano español. Seguramente el plan B de las autonomías con mayor deuda se encuentre más en el campo de la disciplina fiscal que en la reclamación de competencias sectoriales. Salvo que un nuevo Ejecutivo central estuviera dispuesto a asumir las deudas, algo difícil de imaginar.

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