edición: 2762 , Miércoles, 17 julio 2019
30/12/2009
El Gobierno ve posible que el saldo del fondo quede a cero en cinco años

Las cajas que utilicen el FROB, obligadas a presentar el plan de devolución

Buscan ‘colchones de activos’ para convertir en liquidez y rebajar la solicitud de fondos
Juan José González

Ningún banco o caja de ahorros tendrán deudas con el FROB más allá de 2014, año en el que el Banco de España espera que todas las entidades financieras que hayan necesitado de la asistencia pública tengan su saldo a cero con el citado fondo. Si bien hasta la fecha no se ha llevado a cabo ninguna operación con fondos del FROB, puesto que la única inyección de capital realizada hasta el momento se hizo con cargo al fondo de garantía de las cajas, se esta imponiendo la postura del supervisor que intenta alcanzar, por todos los medios, un acuerdo de intenciones sobre el plazo en que la entidad que utilice fondos públicos devolverá las ayudas. En este sentido, las cajas –primer núcleo de entidades financieras candidato al fondo- que presentan estos últimos días del año en el Banco de España sus balances previsionales de 2009, cuentan con un detallado plan de devolución de las ayudas. Sin embargo, el supervisor pide más.

En algunas cajas se hace mención a que las deudas con este fondo público son deudas “no deseadas” aunque en principio ayuden a resolver serios problemas de solvencia y en el fondo vienen muy bien. Las entidades financieras (cajas y bancos) ya saben que los “beneficios” de las ayudas públicas del fondo, conllevan una buena parte de intereses a devolver en el plazo de cinco años a partir del instante en que se formaliza la inyección de capital. Como también saben que una ayuda financiera pública tendrá los efectos de un aval importante para salir de la crisis en buena posición, incluso mejor que la de otras entidades competidoras que no hayan utilizado los recursos del fondo.

Pero por el contrario, cuentan con alguna limitación de libertad de acción, puesto que el flujo de información entre la entidad financiera y el Banco de España deberá ser mayor, más intensivo si cabe, puesto que el supervisor cuenta con mayor riesgo en la entidad desde el momento en que ocupa el puesto de acreedor de las ayudas públicas. Y lo que para algunos responsables de las cajas son fondos provisionales a un precio razonable, para otros es un pesado lastre a evitar cuanto antes, algo que en el fondo, también desea el Banco emisor.

Así las cosas, el supervisor únicamente ha tenido que aconsejar a las cajas que miren y calculen sus “teóricos colchones” de activos para convertir en liquidez y -no solamente solicitar menor volumen de ayuda al FROB- sino también, rebajar el horizonte temporal de su devolución. Algunas de estas entidades ya vienen trabajando desde hace meses en la venta de activos mobiliarios e inmobiliarios. Y otras, como ayer anunciaban Caixa Catalunya, la de Tarragona y la de Manresa, que solicitaron 1.315 millones al fondo, que ya cuentan con la posibilidad de efectuar cambios en su división aseguradora orientados a una posible desinversión. No hay consultora en Madrid y Barcelona que no cuente en la actualidad con uno no, con varios mandatos de venta de activos –no inmobiliarios- propiedad de cajas de ahorros, y que en muchos casos se materializarán en el primer trimestre del año. Todas –además de dos bancos medianos- con el mismo objetivo; proporcionar al Banco de España las garantías suficientes para que, en el peor de los casos, pudieran devolver las ayudas en un plazo no superior a cinco años.

La lucha de los Gobiernos europeos por arreglar los platos rotos, comienza en enero, y con bastante retraso respecto al calendario de necesidades, puesto que la Comisión Europea ha sometido los planes de ayuda pública a un tercer grado de investigación. Y el caso español se debatió entre el sí y el no hasta hace apenas unos días. Parece ser que el caballo de batalla en ese asunto pasaba por la conocida incredulidad de las autoridades europeas sobre los números que iban conociendo, lo que daba pie a que desde Bruselas se solicitaran, semana sí, semana también, más información sobre los problemas de las entidades financieras. Es una práctica ‘razonable’, la de los Gobiernos, de proteger a sus propios vástagos, no reconociendo como deudas todos los compromisos de pago pendientes, e incluso hasta ocultando (o retrasando) algún dato. En fin, que los Gobiernos han puesto su granito de arena a la hora de proteger y/o salvar la cara de algunas entidades financieras.

Pero quien más quien menos, en Europa todos los Gobiernos han salido un poco escaldados, debiendo apuntarse no sólo las bajas de un buen número de entidades, sino también la pérdida de prestigio y activos históricos de difícil recuperación. Es el caso de ING o UBS, BNP Paribas o Royal Bank of Scotland, todos ellos con pérdidas financieras y no financieras.

Y ahora le toca a España, al Gobierno español y al Banco de España lidiar la ‘minicrisis’ de su sistema financiero, en el que debe acometer una importante reestructuración que, como en el sector de las cajas, necesitará que ese plan de ayudas públicas que supone el FROB sea ágil y operativo, además de suficiente, que es el asunto que preocupa al Banco de España.

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