edición: 2578 , Viernes, 19 octubre 2018
18/01/2010

Las ‘cenicientas’ renovables le dan el ultimátum a Industria: no serán más las olvidadas

España es el único país del entorno sin regulación específica ni incentivos fiscales para la minieólica y el Código Técnico de la Edificación que la Administración no supervisa lastra la térmica
Javier Aldecoa

No va más. Se han cansado de ser las ‘cenicientas’ de las energías renovables. El biogás y la biomasa repudian los ‘apellidos’ prestados que el propio Miguel Sebastián les impuso para defender el ‘tentetieso’ de Industria en el registro de pre-asignación y la ausencia de incentivos hasta que llegara 2010. Le beben los vientos a la eólica y la solar: comparten con ellas la orfandad de un marco regulatorio más allá de 2012, poco más. Y apuran los calendarios. Hasta ahora, esperaron. Vieron llegar -por la puerta de la urgencia y sin aviso- el decreto 661/2007 de registro de preasignación, confeccionado a medida para controlar la especulación en sectores más desarrollados como el fotovoltaico y con él, la minieólica, el biogás o la biomasa, heredaron unos niveles de exigencia “desproporcionados” -la patronal dixit- que aún no han podido digerir. Industria las ha relegado en el desván del olvido, el de la regulación, el de los incentivos y el de las primas, pero sacarán los colores del ministro ante Bruselas. Sebastián se ha resguardado hasta ahora en el ‘laissez faire’ con las renovables. Más aún con las ‘olvidadas’.

Pero, entre otras cosas, la norma comunitaria y el ‘espíritu de Lisboa’ obligan al Gobierno a presentar en Bruselas un avance del Plan Nacional de Energías Renovables 2012- 2020 antes de que acabe el presente año y a presentar el plan cerrado, con objetivos por tecnologías, antes del 30 de junio de 2010. Afinan las lanzas de sus ultimátum a las puertas de Sebastián y Espinosa y en el escaparate de la presidencia de la UE. Su destinatario es el nuevo Plan de Energías Renovables 2011-2020 (PER) que Industria cocina ya en fogones lejanos al sector. Le recuerdan no sólo que aún no se alcanzan más del 7% de los objetivos de generación del Plan de Energías Renovables hasta 2010 y que para cumplir la Directiva Europea 2009/28/CE (que obliga a que España genere un 20% de su energía primaria mediante fuentes renovables en 2020) requerirá que todas las tecnologías verdes cumplan una a una sus objetivos, sino que la falta de normativa específica en el mercado español y la ‘letra pequeña’ de las condiciones lastran a la minieólica, el hidrógeno, la térmica o la biomasa forestal y las alejan del horizonte de los Veintisiete. Nada que por ahora haya hecho cambiar a Sebastián su ‘bitácora’ verde, ni siquiera la de la interlocución. La biomasa la echa a hombros de Agricultura, la minieólica y el hidrógeno, al olvido y la solar térmica al Idae.

Miraba al Plan de Energías Renovables (PER) 2005-2010. La luz roja de su final era para el ministro el ‘ahora o nunca’ de una nueva regulación global y definitiva de las renovables. El Ministerio no ocultó que buscaba ponerle coto al sistema de primas, al menos a ese mapa de expectativas que contribuyó a generar el boom fotovoltaico. De hecho era el propio Ministerio el que estableció por primera vez en junio el sistema de pre-registro. Los informes estaban ya sobre la mesa para imponer una serie de cupos de aquí a 2012 para la puesta en marcha de nuevos proyectos de energías renovables.

Sebastián barajaba desde hace tiempo fórmulas de transición a menores primas para no reeditar la burbuja fotovoltaica y hacerle sitio a las tecnologías menos potenciadas. Pero la ‘guerra’ de las termosolares, las presiones de las grandes multinacionales y las órdenes de Zapatero -sólo con ojos para el objetivo del 20% de la UE en 2020- pudieron más. La LES -abocada a no ver la luz de lo tangible hasta finales del año- no despejará por ahora nuevos horizontes ‘verdes’ para el sector. Pero la UE ha empezado a verle al ministro ‘el cartón’ a su ‘receta renovable’: aún no ha regulado la minieólica, ha hecho de la biomasa la ‘verde olvidada’, la ‘cerrazón’ en la eólica marina le ha impedido participar en la primera alianza y la red de suministro europea no ha podido favorecer la comercialización e interconexión porque no ha transpuesto la Directiva comunitaria de 2008. Y la mayor parte de los objetivos incluidos en el Plan de Energías Renovables (PER) 2005-2010 van a ser incumplidos.

Por eso aprovechan y le estrechan el lazo de sus desafíos. Saben que las líneas rojas del ‘laissez faire’ no irán mucho más allá para el Ministro: en el primer semestre de 2010 debería revisar el Real Decreto de 2007 que establece el régimen jurídico y económico de la actividad de producción de energía eléctrica en régimen especial. Nada a lo que puedan escapar los silencios ‘verdes’ del ministro Sebastián. La tregua de las CCAA socialistas y la patronal de las renovables tienen como mucho esa fecha de caducidad. La misma que las energías ‘olvidadas’ hasta ahora en los mapas y los calendarios del ministro.

LAS ‘OTRAS’ REBELIONES VERDES A LA VISTA

No le ha durado a Sebastián ni un mes con la prórroga de un modelo que no soluciona la congestión del registro de preinscripción de primas, regula la fotovoltaica por goteo, trimestre a trimestre, y no aplaca ni la incertidumbre de las inversiones del sector, ni la irritación de las gasistas y las eléctricas. Se le agota la trinchera del silencio del sector, que busca una confederación que unifique los distintos discursos patronales en el ámbito de las energías renovables. Mientras el presidente 'vende' a Obama las bondades de las renovables españolas, las empresas alertan de la inseguridad jurídica que sufre el sector. La incertidumbre está frenando ya desde hace meses los proyectos eólicos, por ejemplo, la fabricación de aerogeneradores.

Para empezar, los de Suzlon Energy, que no avanzará en la fábrica de palas Carboneras -uno de los proyectos estrella del gigante danés, que debería estar funcionando en enero o febrero- hasta que no esté sobre la mesa la Ley de Renovables que Sebastián prometió desde hace meses, o el nuevo Plan de Energías Renovables para 2011-2015. Su ‘prudencia’ es hija de la ‘calma’ forzada del mercado: al haber un freno en los proyectos para la instalación de plantas eólicas, la demanda de palas escasea. Es mucho más de lo que puede esperar el resto de las tecnologías renovables. Le recuerdan que para alcanzar los objetivos europeos, las renovables tendrán que aportar más del 40% de la producción eléctrica y ahora alcanza en el 26%. Y la mayor parte de los objetivos incluidos en el Plan de Energías Renovables (PER) 2005-2010 van a ser incumplidos: el consumo de energía primaria abastecido por las renovables en 2008 alcanzó el 7,6%, frente al objetivo del 12,1% fijado para 2010 y la producción eléctrica con energías renovables fue del 20,4% el pasado año, mientras que el PER fija un objetivo del 30,3%.

Le ha puesto cifras a su ultimátum la patronal del biogás: si no se suben las tarifas, se definen por tramos y se flexibilizan los criterios de conexión a la red y de producción en cogeneración, España se quedará en cinco plantas operativas. Una cifra que da fe de los recelos de la veintena de empresas registradas en España para invertir en unas instalaciones que aún no son rentables. Por debajo de los 200 kW instalados y con las tarifas actuales se tardan 30 años en recuperar la inversión. El aprovechamiento de residuos agrícolas y forestales sigue siendo uno de los ‘patitos feos’ de las renovables de Industria: existen muy pocas plantas. Mientras las plantas de biomasa de segunda generación de países como Alemania, Suecia, Finlandia y Austria obtienen unos rendimientos energéticos que oscilan entre el 30% y el 45%; el rendimiento de las plantas de combustión, que son las de mayor implantación en España, se sitúa entre el 15% y el 25%. Y el sector respira aún por los ‘olvidos’ de José Montilla: la inclusión del biogás de digestor o agroindustrial (diferenciado del de depuradoras y vertederos) en el PER 2005-2010 como una energía renovable independiente, con objetivos y ayudas diferenciadas.

Hoy todavía tienen que alcanzar un rendimiento eléctrico equivalente al 80% para calificar como cogeneración y tener acceso a la tarifa regulada; no han conseguido la consideración de los restos de mataderos como bioresiduos, ni la implantación de cultivos energéticos con limitaciones (no más del 10% de la superficie cultivable) o la inyección del biogás depurado (biometano) a la red de gas natural. Y para Industria se aferra a perfiles obsoletos, su último horizonte del PER trabaja con datos económicos de inversión en una planta de 2 MW de tres millones de euros, cuando cualquier cálculo hoy, en Alemania o en España, sobrepasa los siete millones. Nada que no hubieran recordado ya hace más de un año la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA) y la Asociación de Empresas para el Desimpacto Ambiental de los Purines (ADAP). Pero Aebig vuelve por sus fueros: Mira allende los Pirineos (en Italia, la tarifa es de 28 céntimos y en Alemania, con 1.000 veces más de plantas industriales, puede llegar a los 22 céntimos gracias a los bonos que recibe cada planta por demostrar mayores niveles de eficiencia energética y de compromiso ambiental).

La patronal ha puesto sobre la mesa del ministro nuevas tarifas por tramos -24 céntimos para las plantas de 150 kW, 22 para las de 150 a 250, 18 para las de 250-500, de 14 para las de 500-1.000,  13 para las de 1.000-2.000 y de 11 para las de más de 2 MW- y espera aún la respuesta. Llueve sobre mojado en las sugerencias de la Asociación Nacional de Empresas Forestales (Asemfo), la patronal forestal. Le recuerdan que no fue otro que el estudio financiado por  el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio el que calcula que la biomasa forestal podría llegar a 10 millones de toneladas, autofinanciadas a 15-20 euros megavatio hora (MWh), capaces de generar unos 10.000 puestos de trabajo directos en el monte. Un suelo que ni la falta de impulso del actual PER 2005-2010 ni de primas específicas le ha permitido ejecutar a la biomasa forestal, aunque Aunque el enfoque de contabilización de energía final de la nueva directiva de renovables obliga a España a hacer un especial esfuerzo en su utilización para usos térmicos.
La patronal del sector -la Plataforma Española del Hidrógeno- le pone los apellidos de Sebastián a la orfandad empresarial en producción de hidrógeno renovable, almacenamiento y distribución de hidrógeno, y aplicaciones estacionarias.

La ausencia de normativa específica, concisa y conocida, complica la proliferación de nuevas instalaciones de demostración en sector del hidrógeno y pilas de combustible y la carencia de políticas fiscales, financieras y económicas -más allá de la subvención a proyectos de I+D+i- no ayudan a neutralizar el alto coste que, de momento, supone la aplicación de estas tecnologías. Ni el nivel español en investigación y en proyectos de demostración de ámbito europeo, ni el tejido empresarial con capacidad para la fabricación de componentes e integración de equipos, ni la gestación en marcha del Centro Nacional del Hidrógeno y Pilas de Combustible que habrá en Puertollano impiden que  el desarrollo de productos, salvo en casos muy concretos, sigue  en manos de empresas extranjeras. El ministro no sabe, no contesta, a pesar de la aplicación de tecnologías de hidrógeno y pilas de combustible como extensión de la autonomía de vehículos eléctricos “enchufables”, una ‘tercera vía’ que los grandes fabricantes del automóvil europeo han acogido como ‘transición’ al coche eléctrico completo. 

No sólo es la crisis global, sino sobre todo el incumplimiento por parte de la administración del Código Técnico de la Edificación (CTE) -que obliga a los constructores a instalar placas solares térmicas en la vivienda nueva-, los que ‘apadrinan’ el impasse de la energía térmica, en palabras de la Asociación Solar de la Industria Térmica (ASIT). Tanto que prefieren dejar pasar de largo sus desencuentros con el titular de Industria y llamar a las puertas de la secretaría de estado de Energía a través del IDAE para exigirle un plan un plan puente de de ámbito nacional y actuación inmediata para el sector y 28 millones de euros para instalar 300.000 metros cuadrados de paneles solares.

En dos años desde la entrada en vigor obligatoria del CTE, no ha habido medidas de control ni ningún tipo de seguimiento. Menos aún un marco jurídico para que la iniciativa privada sea más importante que las ayudas públicas. El resultado tiene cifras concretas: la industria solar térmica de baja temperatura, que, al cierre del ejercicio 2008 había instalado sólo 1.664.000 metros cuadrados de paneles, lo que apenas supera el 30% del objetivo del Plan de Energías Renovables 2005-2010, cifrado en 5.000.000 de metros cuadrados. Un horizonte del que, según la Asit sólo se podría salir con un régimen especial de producción térmica y un registro administrativo para este tipo de instalaciones que permitiera superar el modelo de ayudas a la inversión inicial al metro cuadrado con incentivos a la energía útil generada.

Y ni la falta de regulación específica ni la ausencia de planes de incentivos han ayudado hasta ahora  sacar del ‘desván’ a la minieólica y a despejar su camino como alternativa de microgeneración urbana en los propios lugares de consumo, un espacio que hasta ahora sólo ha podido ocupar -y a cuenta gotas- la energía solar fotovoltaica, la otra única fuente de energía ‘limpia’ que permite a cualquier pequeño o mediano usuario generar electricidad  para autoconsumo o para venta a la red. Ni la cercanía al consumo, sus ventajas para reducir las pérdidas en el transporte y de esquivar las necesidades de líneas eléctricas de mayor capacidad han convencido hasta ahora al Ministro Sebastián. 

Un aerogenerador convencional de potencia 1,75 kW, podría generar por encima del 50% de la energía eléctrica anual de un hogar medio. Pero hoy sólo las líneas rojas de la tecnología le ponen apellidos a la ‘minieólica’: son los aerogeneradores o molinos menores de 100 kW o a los que tienen un área de rotor inferior a 200 m2. Y si quieren un ‘certificado’ de existencia en el mapa de las renovales de Sebastián tienen que entregarse al cuerpo a cuerpo con el resto de los proyectos de la ‘gran’ eólica, aunque sus costes y su utilización potencial están más próximos al sector de la fotovoltaica que al de la eólica convencional.

Un muro que sólo un puñado de ellas, tras la iniciativa de, ha podido flanquear. Nada que Sebastián -ya ha entonado el aviso para navegantes en voz de sus Directores Generales- esté dispuesto a cambiar, de espaldas a los vecinos comunitarios. Portugal, Italia y Francia ya cuentan con regulaciones específicas para energía minieólica. Y en Gran Bretaña, -donde ya hay 100.000 instalaciones de microgeneración y se conceden Certificados Renovables a sus propietarios, con incentivos fiscales para quien produce energía verde- el programa “Low Carbon Buildings” (Edificios con Bajas emisiones de CO2) se han marcado como objetivo generar entre el 30% y 40% de la energía eléctrica del país en 2050 mediante instalaciones de microgeneración distribuida en edificios, principalmente miniéolica y solar fotovoltaica mediante el programa.

LA BIOMASA Y EL BIOGÁS NO LLEGAN AL SUELO DEL PER

La furia de los ‘barones’ socialistas, la misma que propició el nuevo golpe de ‘oxígeno’ y primas para la fotovoltaica, extiende ya las lanzas de la biomasa y el biogás a las puertas de Moncloa. Se convertirá -si no hay cambios antes de que Industria acabe de ‘empatar’ el PER para los próximos cinco años- en su siguiente batalla renovable. Han sido, para empezar, el presidente extremeño y el andaluz - las dos CCAA con mayor presencia de biomasa y biogás- los que suman sus voces a las de la patronal y le sacan los colores de las ‘bioenergías’ al ministro Sebastián.

Vara, Griñán y el presidente Chaves han visto los resultados del lobby termosolar e intentarán reeditarlo con la biomasa, aunque esta vez, sin el apoyo de la ‘triple A’ de las grandes multinacionales, no será lo mismo. Es la hermana pobre, hasta el ministro Sebastián la sigue llamando -lo hacía en el Congreso- la ‘Cenicienta’ de las renovables. Pero ni las expectativas de la patronal- la APPA descuenta que su despegue con mayores incentivos supondría inversiones ya listas por 4.000 millones de euros, ahorraría 14,6 millones de toneladas de CO2 y evitaría el 70% de los incendios forestales- ni la urgencia por alcanzar el suelo marcado por el Plan de Energías Renovables 2005-2010, (que marcaba un objetivo de generación de electricidad de 13.574 kilo toneladas equivalentes de petróleo (ktep), de las que la biomasa y el biogás deberían cubrir el 41,20%) le mueven los calendarios o la voluntad al ministro de Industria.

Es la propia Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA) la que advierte que el pulso del sector suena ya a "estancamiento". Andalucía le ha hecho sitio al biogás en la Estrategia Española de Cambio Climático y Energía Limpia y del Plan Nacional Integrado de Residuos 2008-2015 de la Junta. Pero la realidad es que ambas tecnologías sólo alcanzan en la actualidad el 12,5% del objetivo en generación eléctrica, aunque la contribución del biogás al PIB el año pasado fue del 15,07% de las renovables, sólo por detrás de la eólica (51,99%) y la fotovoltaica (21,67%). Y hoy la biomasa sólo llega al 37% del horizonte previsto para ella en el PER: de 1.317 megavatios, únicamente se han instalado unos 500.

No habrá cambios en Castellana 160, aunque la biomasa procedente de las industrias forestales y de los subproductos del sector del mueble (dentro del B8 para centrales de potencia igual o superior a 2 megavatios) está claramente discriminada: 65 euros/megavatio/hora, frente a los 107 euros/megavatio/hora del sector industrial agrícola. Sebastián opta por ‘esperar y ver’  mantener la retribución y ver -tenemos todavía un año, decía- si se cumplen los objetivos. La misma receta que aplica a la solar fotovoltaica, ahora que levantan sus lanzas de nuevo las tres patronales: a ASEF, APPA y ASIF les resulta “miope y cortoplacista” un sistema de cupos trimestrales que las aleja de sus aspiraciones de 20 gigavatios fotovoltaicos instalados en 2020, más ahora que los informes de la consultora A.T. Kearney les vaticinan una rebaja de la energía solar del 8% en los próximos años. Se lo recuerdan a industria a la espera de que defina su futuro hasta 2020.

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