edición: 2828 , Viernes, 18 octubre 2019
30/08/2010
OBSERVATORIO DE COYUNTURA

Las directrices alemanas del ajuste presupuestario

Reducción del salario de los funcionarios en un 2,5% en 2010
Disminución de 10.000 empleados públicos durante los próximos cuatro años
SERVICIO DE ESTUDIOS DE 'LA CAIXA'

Tras varios meses aconsejando una mayor austeridad fiscal a aquellos gobiernos con una elevada deuda pública, la canciller alemana Angela Merkel decidió dar ejemplo anunciando, a principios de junio, un plan de ajuste presupuestario. Según las estimaciones del Gobierno germano, éste supondrá un ahorro para las arcas públicas cercano a 80.000 millones de euros entre 2011 y 2014, equivalente a poco más del 3% del PIB. Este paquete afecta a la gran mayoría de partidas del gasto público, con la excepción de la educación y la investigación.

Destacan los recortes del gasto social, con reducciones del subsidio de desempleo de larga duración y la desaparición de las ayudas por hijo a los que cobren el seguro de desempleo. Otras carteras afectadas son las de Infraestructuras y Defensa; en esta última se prevé una contracción del número de efectivos en 40.000 personas. En esta misma dirección se sitúan la reducción del salario de los funcionarios en un 2,5% en 2010 y la disminución, en 10.000, del número de empleados públicos durante los próximos cuatro años. Además, por el lado de los ingresos, figura la creación de nuevos impuestos sobre el tráfico aéreo, las centrales nucleares y las transacciones fiscales.

Estas medidas permitirán, según los cálculos del Gobierno, reducir progresivamente el déficit público hasta alcanzar el 3% en 2013 (más de dos puntos porcentuales inferior al previsto para 2010) y situar el déficit estructural alemán por debajo del 0,35% a partir de 2016, una exigencia recientemente incluida en la Constitución. Con ello, el Gobierno alemán ha querido marcar el rumbo que deben seguir sus homólogos europeos para sanear las deterioradas cuentas públicas de sus países, con el objetivo de reforzar la estabilidad de la economía europea.

Sin embargo, la aprobación de este paquete ha despertado muchos recelos fuera de las fronteras alemanas. Desde el país germano se critica el hecho de que la mayor parte de la carga recaiga sobre los más desfavorecidos, sin gravar específicamente las rentas más altas. Más duras han sido las opiniones surgidas en el resto de países europeos. Según éstas, el plan de austeridad desoye las peticiones de estimular la demanda interna germana, al mismo tiempo que dificultará la financiación de la deuda del resto de países europeos, poniendo en peligro el crecimiento de la economía europea.

Por lo que respecta a la economía alemana, esta reducción del gasto público mantendrá la debilidad de la demanda interna. Según el desglose del PIB, ésta contribuyó negativamente, por tercera vez consecutiva, al crecimiento del primer trimestre de 2010. Además, el fuerte incremento de las importaciones en este mismo periodo provocó que las existencias se convirtieran en el principal factor de crecimiento. No obstante, se espera una importante recuperación de la economía en lo que queda de año, impulsada por la inversión y el sector exterior. Como consecuencia, el Bundesbank revisó medio punto al alza el crecimiento de 2010, elevándolo hasta el 1,9%.

El análisis de los indicadores de mayor frecuencia muestra una clara mejora de la actividad industrial en el mes de abril, con crecimientos intermensuales de la producción y los pedidos industriales del 0,9% y el 3,3% respectivamente. En este último caso destaca, como se aprecia en el gráfico siguiente, la fuerte recuperación de los pedidos de fuera de la zona del euro, fruto del crecimiento de los países emergentes y de la depreciación de la divisa comunitaria. Como consecuencia, el índice IFO de sentimiento económico y la utilización de la capacidad productiva alcanzaron, en el segundo trimestre del año, niveles que permiten prever el repunte de la inversión en este periodo.

Al mismo tiempo, la debilidad mostrada por el euro en los últimos meses facilitó un nuevo crecimiento de las exportaciones alemanas que, en abril, aumentaron un 19,3% respecto al mismo mes del año anterior. Fue el comercio con los países de fuera la zona del euro el que impulsó las exportaciones, con un crecimiento del 31,6% en este periodo. Como consecuencia, el saldo comercial de abril aumentó en un 40,1% respecto al del mismo mes de 2009.

Esta fortaleza de la demanda exterior contrasta con la debilidad del consumo privado alemán. Así, a pesar de la mejora paulatina de la tasa de paro, que en mayo se situó sólo una décima por encima del mínimo alcanzado en el último periodo de expansión (7,7%), las ventas minoristas se redujeron un 0,5% intermensual en abril. Un dato que, junto con el deterioro de la confianza del consumidor en mayo, no permite atisbar la recuperación del consumo a corto plazo.

Ante este escenario, será necesario esperar a conocer los resultados del segundo trimestre para determinar si el crecimiento previsto por el Bundesbank podrá ser alcanzado por la economía alemana. Hecho que, en caso de producirse, aliviaría el desgaste político sufrido por el Gobierno de coalición alemán desde su formación, en octubre de 2009.

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