edición: 2721 , Martes, 21 mayo 2019
20/10/2008
Triple A, especie en extinción
Agencias calificadoras

Las empresas españolas se movilizan para no perder ‘rating’

En los próximos días se espera una avalancha de ´road shows´ de eléctricas, bancos y grandes compañías de distribución
Juan José González

Sólo Reino de España, Reino de Navarra y SEPI pueden presumir ahora mismo en España de contar con un rating ‘AAA’, o lo que es lo mismo, como gustan en puntualizar estas agencias, “la mejor opinión sobre la solvencia de un emisor o deudor y su capacidad de pago para hacer frente a las deudas a tiempo”. Y sólo una entidad privada, financiera, BBVA, cuenta en estos momentos con la calificación más alta, ‘AA+’, aunque inferior a la del Reino de España. Gobiernos europeos y de todo el mundo mantienen una batalla en las últimas horas por asegurar el rating de sus emisiones o deudas. Algunos Estados lo hacen por imagen, otros por prestigio y la mayoría porque en los próximos días deberán salir al mercado a pedir dinero como sea, a emitir deuda pública en cantidades industriales. La necesidad de los Gobiernos para financiar el déficit en el que van a incurrir con sus planes de salvamento va a afectar al mercado de renta fija.

Las empresas financieras, bancos y cajas, tienen además otra motivación, en realidad una obligación: las normas del Tratado de Basilea II, les obliga a poseer el 8% de sus fondos propios respecto al valor del activo ponderado por su riesgo y, claro, las ponderaciones dependen del rating del activo. Así que, si no quieren dejar más dinero como fondos propios, el rating deberá mejorar. Pero mejorar ¿cómo?.

Por varias vías. Bancos, cajas y empresas españolas, al igual que sucede en otros países europeos, se han lanzado a una campaña feroz de actividades para mejorar o no perder su posición en la calificación de rating. En los próximos días se espera una avalancha de presentaciones internacionales (´road shows´) de eléctricas, bancos y grandes compañías de distribución.

Sus departamentos financieros y de análisis trabajan contra reloj en una de las campañas más relevantes de los últimos tiempos. Por otra vía, limpiar la cartera, es decir, eliminar clientes dudosos o indeseados que traerán problemas a corto plazo. En muchas entidades financieras, especialmente en cajas de ahorros, se realiza ya una exhaustiva selección de los clientes, rechazando peticiones de crédito por motivos que nunca en la caja se habían aplicado.

En algunos departamentos de comunicación y márketing han comenzado ya a diseñar campañas de imagen institucionales para los próximos meses que, junto a las campañas de productos se lanzarán al mercado para captar pasivo y planes de pensiones en la campaña de fin de año. Los analistas de las agencias suelen mirar con lupa las características de las emisiones que publicitan las entidades de crédito. Y en los próximos meses, asistiremos a un mayor ritmo en la aparición de responsables de compañías en los medios de comunicación, con la intención de transmitir seguridad, confianza, solvencia…

El 7 de julio los astados en San Fermín no salieron únicamente tras los corredores habituales del encierro. Ese día y casi a la misma hora que se producía el célebre y puntual chupinazo en Pamplona, Standard & Poor´s publicaba la revisión a la baja de los ratings y perspectivas de varios bancos y cajas. El motivo no era otro, explicaba la agencia calificadora, que el agudo deterioro de la economía en España, y porque la exposición de las instituciones financieras al crédito inmobiliario era grande, y con un ritmo rápido de acumulación de problemas en el pago de hipotecas.

En realidad, el año no había comenzado mal para nuestros bancos, cajas y empresas. Mirando la lista de degradaciones realizada por las agencias de calificación, hasta el primer trimestre no se habían producido ningún rebaje de importancia en el rating de ningún activo ‘AAA’. La primera calificación que Standard & Poor´s publicó tras ese primer trimestre fue la de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) por su OPS del 23 de julio pasado, desde ‘A+’ hasta ‘A‘, según la agencia por “su vulnerabilidad al abrupto ajuste del sector inmobiliario”

Aducía la agencia S&P motivos económicos centrados, principalmente, en la desaceleración rápida y el ajuste duro que el sector inmobiliario iba a sufrir en los próximos meses. Y así, en el mismo saco en el que ya había colocado a la CAM metió también a Bancaja pero alegando que la presión que iban a tener que soportar los beneficios, como consecuencia de los menores ingresos procedentes del mercado inmobiliario y la mayor necesidad de realizar provisiones.

Pero no eran las únicas que no se libraban de los rebajes de la agencia. Dos bancos, Popular y Pastor, veían reajados no sus rating, sino la “perspectiva” desde “estable” a “negativa”, también en esta ocasión por el rápido deterioro económico. Una perspectiva estable que sí mantenía para Bankinter. Las agencias insisten en que se están acumulando cada día más problemas en los créditos que tienen las empresas por la dificultad de los prestatarios individuales para hacer frente a sus pagos y “aunque los bancos españoles disfrutan de buena rentabilidad, el menor negocio les obligará a realizar provisiones”. Tras estas opiniones, suelen venir incluso, más rebajas como las últimas de Red Eléctrica o de nuevo otra a Bancaja.

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