edición: 2701 , Lunes, 22 abril 2019
30/10/2009
Italia nos adelanta

Las empresas exigen a Zapatero que cumpla sus promesas y despeje el impasse de Panamá

Moncloa acelera el pacto que selló Torrijos en 2007: quiere un acuerdo para evitar la doble tributación antes de dos meses
Tras la adjudicación de las obras del Canal, las multinacionales españolas miran a la licitación del metro de Panamá y no quieren partir en desventaja con las italianas
Ana Zarzuela

Desembarcó en julio en Palacio de Presidencia con la promesa de que el desencuentro sobre los paraísos fiscales no sería un obstáculo con Madrid. Los nuevos ministros en agosto hicieron ondear la amenaza de la Ley de Retorsión, pero sólo lo justo para enseñarle músculo a Ecuador y al TLC con EEUU. Ahora, Martinelli  le hace ‘ojitos’ a los inversores ibéricos, con las obras del nuevo metro a mano. Trata de llegar allá donde su antecesor Martín Torrijos no pudo y enarbola el esfuerzo de las empresas por aterrizar en el istmo sin desventajas fiscales con su competidoras.  Toda un arma de presión acuerdo con Moncloa para que saque al istmo de la ‘lista negra’ de paraísos o al menos medie ante la OCDE y Bruselas. Zapatero le da cuerda a las promesas tributarias con Panamá. Su preacuerdo con Torrijos se lo llevó el viento, pero las de Martinelli cuentan con el aval de la Casa Real y las presiones de los gigantes nacionales de las infraestructuras y la construcción. Taguas fue el padrino del primer acuerdo y ahora promete ser el acicate del pacto definitivo. A Moncloa el cronómetro se lo ponen las empresas, las presiones la UE, ahora que otros cinco acuerdos europeos están sobre la mesa panameña para evitar la doble tributación.

Zapatero buscaba adelantarse y consumar la nueva ‘piel’ del istmo antes de la presidencia europea, pero Berlusconi le ha ganado la mano, su acuerdo ya tiene fecha de firma en diciembre y ahora que Impregilo ya se ha vestido de ‘pretendiente’ formal, las empresas españolas no quieren acudir en desventaja a la licitación del metro. La doble tributación ya les obligó a afinar al máximo los flecos de la competencia en el concurso por la ampliación del Canal.

Martinelli busca la ‘reinserción’ panameña a los salones de la UE de la mano de Moncloa: se cargaba de poner de largo esa sintonía el propio presidente panameño: en su primera visita como electo -justamente a Madrid- aprovechó sus vacaciones personales para visitar La Zarzuela y para verse cara a cara con representantes de las empresas en liza y de la asociación de las grandes constructoras, SEOPAN. Su presidente, David Taguas ya apadrinaba hace dos años, cuando dirigía la oficina económica de Moncloa, un principio de entendimiento entre Rodríguez Zapatero, Miguel Ángel Moratinos y Martín Torrijos para retirar a Panamá de la ‘lista negra’ y sortear el lastre de la doble imposición para "incrementar y fomentar los flujos comerciales y las inversiones bilaterales”. En mano de Taguas puede estar de nuevo ahora una de las llaves de la negociación. Panamá se ha librado de la condena de la lista negra que Costa Rica no pudo esquivar y que a Uruguay le costó un  peaje adicional.  En la lista ‘gris’, la OCDE no los considera paraíso. La mediación española, las promesas propias y las comparaciones pesaron más. Por eso ahora Panamá pisa el acelerador de la diplomacia, con la mano tendida a la intercesión europea del brazo español en 2010, el beneplácito de la Casa Real, la sintonía con Rodríguez Zapatero y las promesas de volver a hablar con la UE de adhesión de Centroamérica con la UE a partir de enero. Madrid no está por la labor de cambios de apellido con Panamá,  pero en el Palacio de Santa Cruz no quieren que el país entre en el mismo saco que Barbados o Liechenstein. Exteriores,  Moncloa y la Cámara de Comercio prometen despejar los balones de las reticencias y pasarle a las empresas españolas el brazo de la tranquilidad bilateral y un horizonte sin el lastre de la doble tributación.

Panamá hace ‘ojitos’ a los empresarios españoles: con 2.000 millones de intercambio comercial, son los primeros inversores en el istmo y el gobierno centroamericano es el primer interesado- Martineli dixit- en que el contrato a Sacyr para las segundas exclusas del Canal - adjudicado el 8 de julio por 3.118 millones de dólares- no sea la última de las grandes concesiones con apellidos ibéricos. Buscan en las multinacionales españolas aliados para revivir su sector turístico; no hace ni un mes que la Embajada convocaba a un grupo de empresarios españoles para motivarlos a implicarse en la construcción de un corredor de energías renovables que unirá Centroamérica con México y el sur de EEUU. Pero sobre todo, es el ‘caramelo’ del metro de Ciudad de Panamá y la licitación por más de 1.000 millones de obras el próximo semestre el que esta vez se les puede ‘envenenar’ a las grandes constructoras españolas si Moncloa no lo remedia antes. Ni los esfuerzos por arrimar el ascua a Taiwan -que le bebe los vientos al subterráneo panameño- ni los tiros al aire de Silvio Berlusconi les ayudan.

INVERSIONES A EXAMEN

Taiwan, Italia, Japón y Brasil aguardan en la antesala de los interesados. Son sus gobiernos los que han comenzado, de forma oficial, el ‘respaldo diplomático’ a sus empresas nacionales en la carrera panameña. El presidente taiwanés cuenta con el visto bueno del Congreso para la cesión tecnológica al istmo y reproducir en Centroamérica un sistema que en Taipei transporta diariamente 1,5 millones de pasajeros. Brasil se sube al metro de Panamá con un crédito de 1.000 millones de dólares no sólo para el subterráneo, sino para infraestructuras y para hacer sitio a las empresas cariocas en la Ciudad del Saber centroamericana. Los japoneses tienen una propuesta técnica acompañada con un préstamo de 400 millones de dólares para comenzar lo antes posible. Berlusconi recibía a Martinelli hace menos de un mes con el acuerdo para evitar la doble tributación de las empresas italianas en el mismo periplo en el que el panameño le daba el visto bueno oficial a la participación del consorcio formado por Astaldi, Impregilo y Ghella en la licitación para construir el metro de Panamá. Roma busca de Panamá el trampolín para su expansión comercial en Centroamérica y no quiere erosionarla por diferencias tributarias.

Se suben a las prisas de Martinelli, prometió que la licitación llegaría en los cien primeros días de su mandato, ya venía con el proyecto bajo el brazo, los ojeadores han llegado a Santo Domingo, Brasilia y Madrid. Los candidatos enseñan ya músculo. De momento, los estudios del suelo han dado comienzo. Ya hay un nuevo organismo autónomo encargado de impulsar uno de los proyectos insignia de la administración, el compromiso de 300 millones de dólares de la Corporación Andina de Fomento (CAF), el respaldo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y se ha abierto el periodo de asesoría en el que  un consorcio formado por la empresa mexicana Cal y Mayor, la suiza Poyry y la panameña Geo Consult, consiguió el contrato para los diseños conceptuales, los primeros planos del metro y la preparación de los documentos de licitación para la segunda etapa, la de la construcción de la obra. La carrera de los pretendientes ha comenzado y, ahora que Luis del Rivero está dispuesto a convertir Panamá en una de las grandes apuestas de Sacyr para el futuro -una vez que el consorcio que lidera se ha hecho con las obras de la ampliación del Canal- , los componentes de Unidos por el Canal, integrado además por la italiana Impregilo, la belga Jan de Nul y la panameña Cusa, están ya en todas las quinielas de los analistas panameños. Impregilo tiene experiencia en el diseño y construcción de infraestructuras similares- construye en Italia los metros de Génova y Nápoles, además de las líneas de Tren de Alta Velocidad entre las ciudades de Milán y Turín y otro tramo entre Bolonia y Florencia- y los transportes suburbanos de Sevilla y Palma de Mallorca llevan la firma de la compañía que preside Luis del Rivero.

España y Panamá firmaron durante el gobierno de Martín Torrijos (2004-2009) un memorando en materia tributaria que recogía la voluntad de los dos países de crear un acuerdo de intercambio de información fiscal. Sin embargo, no se alcanzó ningún acuerdo. Ni el cambio del embajador en febrero del año pasado, ni las elecciones españolas y la reordenación del Palacio de Santa Cruz del lado español ayudaron a que la sintonía entre Zapatero y Martín Torrijos cuajara. Tampoco las visitas oficiales de los empresarios en abril, ni los aldabonazos de las constructoras. Zapatero tendrá su última oportunidad en la visita de Torrijos a España antes de fin de año. Ya en mayo, cuando Zapatero sellaba con el dominicano Leonel Fernández un acuerdo similar para evitar la doble tributación de sus empresas, Moncloa le había prometido a las empresas que los desencuentros fiscales con Panamá no serían un obstáculo para las inversiones. Lo volvía a prometer el Embajador de España en Panamá, José Manuel López Barrón, al calor del nuevo gobierno panameño de Martinelli durante la pasada la reunión de la Junta de Gobernadores del Banco Centroamericano de Integración (BCIE) celebrada en Panamá. 

ADIÓS AL ‘PARAÍSO’

Ubicado por la OCDE en una "lista gris" de 38 países y jurisdicciones -aunque se han comprometido a respetar las normas internacionales sobre intercambio de información fiscal, no han materializado sus promesas-, desde que el G-20 declarara en Londres la guerra a los paraísos fiscales y al secreto bancario, y desde que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) amenazara con sanciones a los que no ayuden a frenar la evasión fiscal, las autoridades panameñas han tenido que tomar iniciativas para cambiar una percepción desfavorable, que se ha convertido en un obstáculo en la consecución de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, - firmado en 2007 y ratificado ese mismo año por el país del istmo, pero que aún aguarda la aprobación de los congresistas estadounidenses-, que afecta la posibilidad del país de obtener el grado de inversión y que amenaza con dejar de nuevo en el congelador la conclusión de la negociación entre Centroamérica y la UE, que comenzó en 2007 y debía terminar este año para entrar en vigor en 2010, durante la presidencia española.

Panamá tiene un sistema tributario territorial pero los países de la OCDE prefieren el régimen universal y el istmo decidió que si EE UU o los países de la OCDE quieren información de sus ciudadanos con operaciones en Panamá van a dársela. Quiere evitar antecedentes como los del banco francés BNP Paribas, que ha cerrado sus operaciones en Panamá después de 57 años en el país. La Zona Libre de Colón pagará impuestos, el narcotráfico ha sufrido la incautación de 8 toneladas de cocaína en el último mes y el presidente luce ya, después de su periplo europeo, una fecha para la próxima firma del acuerdo con Italia (en Milán, tras la XIX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno de finales de noviembre), las negociaciones recién abiertas con España y Holanda y la promesa, de boca de Silvio Berlusconi, de que su gobierno le ayudará a partir del próximo trimestre a salir de la ‘lista gris’ de la OCDE y de “todas las demás listas negras”.

Panamá ha comenzado ya a buscar la puerta: tanto el adiós a la lista gris de paraísos fiscales, como su participación en la negociación de un TLC con la UE como miembro de los Estados centroamericanos dependerán de los apoyos que puedan alcanzar. Según las normas de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), la doble tributación -que solapa la fiscalidad del país al que pertenece la empresa y la del Estado en el que opera- es uno de los argumentos utilizados para considerar a Panamá un paraíso fiscal. El país del Canal busca concretar con diez países de América Latina y Europa acuerdos para evitar la doble tributación. España le tomó la delantera a México, Suiza, Bélgica, Holanda, Italia, Polonia, Canadá y Luxemburgo, enviando en septiembre una propuesta formal para el tratado, -ya en evaluación por la Comisión de Alto Nivel Presidencial para la Defensa de los Servicios Internacionales y Financieros, que preside el Ministro del MEF- pero ahora Roma le ha ganado ya la mano. Silvio Berlusconi le pone los cronómetros. Los retrasos de Moncloa dejan a España sólo en cabeza de una antesala en la que también aprietan los relojes ya Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido y México. Martinelli está llevando a cabo en las últimas semanas una limpieza de cara de las condiciones fiscales de Panamá.

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