edición: 2595 , Miércoles, 14 noviembre 2018
06/11/2015
LA OREJA DE LARRAZ

Las empresas tendrán que ‘desnudarse’ ante Hacienda si quieren mayor seguridad jurídica

Javier Ardalán
La Agencia Tributaria (AEAT) considerará que una empresa tiene un buen comportamiento fiscal cuando cumpla unas estrictas condiciones de carácter voluntario con la intención de lograr una mayor seguridad jurídica ante las inspecciones que se le puedan realizar y ventajas reputacionales, tal y como se establece en el nuevo Anexo del Código de Buenas Prácticas Tributarias. Las 86 empresas que forman parte del Foro de Grandes Empresas tendrán que decidir si se suman a esta propuesta, aprobada por sus propios representantes.
Las que lo hagan, tendrán que demostrar que no ha utilizado estructuras de carácter opaco con finalidades tributarias y que la ha facilitado información veraz sobre la estrategia fiscal de la entidad; las operaciones y las inversiones de especial riesgo fiscal.
Además, estas empresas adheridas al Código podrán facilitar a la AEAT información con anterioridad a la finalización del plazo reglamentario de presentación de las declaraciones en la medida en que estén disponibles,

La documentación deberá alcanzar también a la política de gestión de riesgos de la sociedad que deberá haber contemplado medidas para mitigar los riesgos fiscales identificados; las prácticas fiscales fraudulentas detectadas en los mercados en los que opera; y el diseño y funcionamiento de los sistemas de información y control interno de los riesgos fiscales utilizados.

Todas estas medidas tendrán que haber sido fijadas por el Consejo de Administración, u órgano equivalente, de acuerdo con las nuevas responsabilidades tributarias incorporadas en la Ley de Sociedades de Capital, que obligan a los consejeros a responder de los errores y delitos fiscales cometidos en el seno de la empresa.

Pero estas obligaciones voluntarias para que la AEAT considere que la empresa tiene un buen comportamiento tributario no acaban aquí. El nuevo Anexo obliga también a quienes lo acepten voluntariamente a demostrar a la Agencia Tributaria que la sociedad ha procurado minorar los conflictos derivados de la interpretación de la normativa aplicable.

En los casos en que se haya iniciado una inspección, la empresa deberá haber puesto de manifiesto ante la AEAT el mantenimiento de los compromisos que conlleva su adhesión al contenido del Código y para al objeto de facilitar un mejor conocimiento por parte de la Inspección del funcionamiento de su negocio, ha procedido a presentar, en la forma que considere más conveniente, una descripción de su actividad con especial mención de la incidencia de los aspectos fiscales en la misma.

Y, finalmente, en el curso del procedimiento inspector, la empresa deberá haber facilitado la información y documentación solicitada por la AEAT de forma rápida y completa en los términos acordados con la misma y, en todo caso, utilizando preferentemente medios electrónicos cuando ello es posible.

¿Qué ganan las empresas a cambio de esta evaluación ante Hacienda?

La Agencia Tributaria se compromete a la publicación de los criterios informativos que pretenden aplicar en sus actuaciones o que pueden generar controversias significativas con los contribuyentes y en las que no exista criterio establecido por la Dirección General de Tributos, el Tribunal Económico Administrativo Central o los Tribunales de Justicia. La AEAT procurará minorar los conflictos derivados de la interpretación de la normativa aplicable.

Se considera una buena práctica de la AEAT en este sentido la celebración de reuniones, previas a la puesta de manifiesto del expediente, entre los responsables fiscales de la empresa y los de la AEAT, en las que se pongan de manifiesto las principales cuestiones conflictivas y potenciales contingencias fiscales que han surgido durante la tramitación del procedimiento de inspección, a los efectos de que en evitación de posibles conflictos, el obligado tributario pueda, en su caso, aportar información adicional a los responsables de la comprobación tributaria relativa a las cuestiones conflictivas planteadas.

En caso de que estas reuniones no se hayan celebrado, los responsables fiscales de la empresa podrán poner de manifiesto a los representantes de la Administración tributaria, cualquier información relevante en este sentido en cualquier momento previo a la puesta de manifiesto del expediente.

La AEAT deberá comunicar al contribuyente, en el trámite de audiencia previo a la firma de las actas de inspección, los hechos que van a influir en la propuesta de regularización, los conceptos esenciales que se van a regularizar la naturaleza y cuantía de la previsible propuesta de regularización que resultaría de acuerdo con los datos disponibles en ese momento y los demás elementos necesarios para que se pueda valorar por la empresa.

La AEAT deberá incorporar en la motivación de los actos la valoración expresa de las alegaciones del contribuyente y promover que las cuestiones de hecho relevantes para instruir un posible procedimiento sancionador se conozcan y discutan adecuadamente con anterioridad a la resolución del mismo, estableciendo en cada caso la fórmula de comunicación con la empresa más adecuada para asegurar esta circunstancia.

Además, tendrá que evitar una duración excesiva del procedimiento de inspección, y ello con mayor intensidad cuando las empresas hayan puesto en práctica las conductas consideradas como de buena actuación fiscal por la empresa.

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