edición: 3007 , Viernes, 10 julio 2020
06/04/2010
La deuda inmobiliaria se puede llevar por delante a varias cajas y bancos medianos

Las empresas ‘zombis’, la alternativa legal al ‘banco malo’

El Banco de España preocupado por la distorsión que causa la deuda sobre los balances
Juan José González

El equipo económico del Gobierno acaba de cumplir un año con Elena Salgado a la cabeza, y no parece que el acontecimiento haya provocado celebración alguna, si acaso algún comentario aislado desde los medios de comunicación para destacar reproches y deficiencias, escasos aciertos y muchas, muchas medidas de política económica que no parecen que serán recordadas por el éxito en sus resultados. El mismo día de la efemérides, una prestigiosa escuela de negocios alemana, European School of Management and Technology, destacaba en uno de sus estudios, tras analizar a 65 entidades financieras europeas, que el mejor modelo para resistir a largo plazo la crisis financiera es el de las entidades españolas Banco Santander, BBVA y La Caixa, que es tanto como decir que se trata del modelo sostenible ideal hacia el que deberá tender la mayoría de los bancos de la Unión Europea.

Pero el estudio, que no es más que una referencia técnica para reflexionar, a pesar de concluir con un “parece que la burbuja inmobiliaria no afectará a la capacidad de recuperación de los bancos españoles a largo plazo”, deja una sombra de duda sobre la solución que se vaya a dar a la deuda inmobiliaria española, esos 325.000 millones de euros, según el cálculo del Banco de España, que ‘ensucia’ y distorsiona los principales balances de la banca y que, aunque no parece –según el estudio- que dañará excesivamente las cuentas, sí retrasará su recuperación. Ahora, la preocupación del Gobernador se centra sobre las cuentas que próximamente deberán hacer públicas las entidades financieras, de las cuales ya cuenta con un adelanto desde el pasado 27 de marzo.

Si en otros países con problemas como Portugal, Suecia o Irlanda, la solución parece decantarse finalmente, y tras año y medio de posturas encontradas entre sus partidos políticos, por el inevitable ‘banco malo’, en España, ni Gobierno ni Banco de España la estimaron en su día oportuna, al considerar que no era para tanto, puesto que los grandes bancos, al menos, los tres citados por el informe alemán, y que podrían entrar en la clasificación de ‘riesgo sistémico’, no tenían ningún problema de solvencia.

Sin embargo, que la vieja idea del ‘banco malo’ no cuente con el acuerdo explícito oficial, no significa que se quieran cerrar todas las puertas a una solución al problema inmobiliario. Y en este sentido parece entender la vicepresidenta Económica del Gobierno la prórroga del Real Decreto de diciembre de 2008 que deja seguir operando a las denominadas empresas ‘zombis’, sin obligarles a presentar un plan de viabilidad en el que se explique cómo y cuándo piensan o planean pagar las deudas pendientes. Una prórroga que no es fruto de la iniciativa voluntaria del Gobierno, sino producto de una agria negociación política entre las fuerzas parlamentarias, dentro de un paquete de medidas de estímulo y protección a las empresas españolas.

La filosofía del ‘banco malo’ no es, según el Ejecutivo y el Banco de España, la más adecuada para dar salida a los problemas de la deuda inmobiliaria de las entidades financieras, cuyo agujero en el balance convierte a una o varias de ellas (una docena larga de cajas y al menos cuatro bancos medianos) en carne de quiebra. Sin ‘banco malo’, o algo que se le parezca, las entidades que en la segunda ola de la crisis sigan sin reconocer las deudas inmobiliarias, se volverán a encontrar de nuevo con problemas de viabilidad, pero en esta ocasión serán terminales.

Los mercados se encuentran en la actualidad navegando en un mar en aparente calma, según ha reconocido el equipo económico del Gobierno. Las salidas de la vicepresidenta Económica y del secretario de Estado al exterior en busca de la credibilidad perdida han dado sus frutos, que no son otros que el frenazo a la caída en picado de la confianza hacia la economía española y a sus empresas y bancos. Pero no es más que una renta que se acaba si no se acompaña de otros movimientos que ayuden a solucionar los problemas.

Sin ‘banco malo’ será difícil que una treintena de entidades financieras españolas, salvo las tres citadas en el informe de la escuela de negocios, puedan continuar sin limpiar los balances, estrangulando el sistema financiero y restando recursos, en vez de intermediar financiación hacia las empresas y economía doméstica. Y aunque no sea el modelo ideal, puede que sí sea el más transparente y decidido.

Sólo habrá que esperar a la próxima crisis –Dubai, Grecia o Portugal- para comprobar la prima de riesgo de la financiación pública y demostrar que el problema de la deuda inmobiliaria sigue en el mismo punto de partida que hace doce meses, cuando Elena Salgado prometió su cargo al frente del departamento económico.

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