Las entidades bancarias españolas apuestan por el
edición: 2532 , Miércoles, 15 agosto 2018
05/01/2010
Principios de Ecuador, una guía para las finanzas responsables

Las entidades bancarias españolas apuestan por el desarrollo sostenible para solventar la crisis y mejorar su reputación

Las entidades que adoptan estos principios se comprometen a evaluar los riesgos sociales y medioambientales de sus proyectos
Beatriz Lorenzo

La promoción, el impulso y la financiación de proyectos que ostentan un fuerte componente social o medioambiental o conceden gran importancia a la Responsabilidad Social Corporativa, son casi siempre tareas complejas y desafiantes, mucho más complicadas que encarar un proyecto empresarial tradicional. Partiendo de la base de que la preocupación por el desarrollo sostenible es la estrella -empresarial, institucional, incluso mediática- de los últimos tiempos, no resulta extraño que el sector financiero, tan denostado y vapuleado tras los reveses financieros de los últimos tiempos, haya comenzado también a apostar fuertemente por el tema abordando prácticas de gestión social, ambiental y económica que conduzcan a acciones socialmente responsables. Las entidades de hoy en día se preocupan por la RSC, comienzan a enfocar sus modelos de negocio bajo la filosofía de la “Triple Bottom Line”, y mientras las cajas de ahorro encuentran en su obra social un oasis en medio de la tempestad de fusiones y cierres, los productos de ahorro responsable y los fondos ISR proliferan de la mano de las entidades más fuertes. Con un escenario económico agotado, renqueante, deseoso de apoyarse en las nuevas y flamantes muletas de la transparencia y el desarrollo sostenible, el sector financiero encuentra su máximo apoyo en los Principios de Ecuador que ponen a disposición de las entidades bancarias un conjunto de directrices para la gestión de los temas sociales y ambientales relacionados con la financiación de grandes proyectos de desarrollo.
Los Principios de Ecuador, que constituyen en parte una respuesta a la Declaración de Collevechio sobre el papel de las entidades financieras en el desarrollo sostenible, enmarcan un compromiso voluntario para las entidades que tuvo su origen en 2003 a través de una iniciativa de la Corporación Financiera Internacional (CFI), perteneciente al Banco Mundial.

Los Principios establecen que los proyectos de desarrollo sostenible sean clasificados en tres categorías dependiendo de su nivel de riesgo. La categoría A abarca los proyectos con un impacto social o medioambiental muy adverso e irreversible, el nivel B recoge a los que tienen posibles impactos adversos limitados y, en último lugar, la categoría C se refiere a los proyectos con impacto social o medioambiental mínimo o inexistente. 

Es importante señalar que, del mismo modo que otros instrumentos internacionales que apuntan en la dirección del desarrollo sostenible o la RSC, los Principios de Ecuador se adoptan de forma voluntaria e independiente, y no perfilan o recortan el marco de las obligaciones internas de la entidad en cuestión. No obstante, igual que el resto de herramientas de aplicación voluntaria, los Principios son caldo de cultivo ideal para requiebros o demandas sindicalistas, tal y como pueden evidenciar- a falta de que en España ocurra algo similar- varias entidades latinoamericanas que han visto puesto en evidencia su comportamiento en relación al desarrollo sostenible.

LOS PRINCIPIOS DE ECUADOR SE HACEN FUERTES EN ESPAÑA

Las entidades financieras que adoptan estos principios se comprometen a evaluar y tomar en consideración los riesgos sociales y medioambientales de los proyectos que financian en países en desarrollo y , por ende, a conceder créditos única y exclusivamente a aquellos proyectos capaces de acreditar una gestión adecuada de sus impactos sociales y medioambientales, tales como la protección de la biodiversidad, la gestión de residuos, la promoción de energías renovables o la protección de la salud. Tras una primera serie de actualizaciones en el año 2006, los Principios de Ecuador se encuentran nuevamente en proceso de revisión que –se espera- concluirá en enero de 2011.

En el caso de España, y más concretamente del escenario financiero español, a la fuerza ahorcan. Desde unos comienzos más bien tímidos, casi desapercibidos- sólo cuatro entidades bancarias se han adherido a ellos de forma voluntaria- los Principios de Ecuador pisan cada vez con más fuerza, y aunque por ahora no han ganado más adeptos entre el tumultuoso océano de las entidades españolas, sí ha crecido el número de proyectos financieros- más de 250 en 2009 con un total aproximado de 32.000 millones de euros- revisados al amparo de los Principios. Además, las cuatro entidades firmantes-BBVA, Santander, La Caixa y Caja Navarra-se comprometen a que todos los proyectos financieros con un volumen superior a 10 millones de dólares deben contar con una evaluación positiva de los riesgos sociales y medioambientales que implican.

Fue el BBVA la primera entidad española en asumir los Principios, con una revisión en 2008 de 58 proyectos-sólo uno de ellos de categoría A- por un valor de 16.585 millones de euros, de los que el banco financiaba 2.480 millones. Ya en 2009, la entidad firmó cerca de 40 operaciones y casi 70 están en proceso de revisión. La otra gran entidad española, Banco Santander, ha analizado ya desde su reciente adhesión la pasada primavera 13 proyectos financieros superiores a los 10 millones de dólares, por un montante global de 4.933 millones de dólares. De estos proyectos 10 tienen la categoría B y tres han obtenido la C.

Tampoco ha sido baladí la actividad de las dos cajas de ahorros firmantes de los Principios de Ecuador. La Caixa participó durante 2008 en 64 proyectos, todos ellos clasificados como de tipo C, que supusieron una inversión de 11.132 millones de euros, de los que 2.430 los aportaba directamente la entidad , y aseguró otros 2.007 millones. Durante 2009 participó en una cincuentena de proyectos que supusieron más de 6000 millones de euros. Caja Navarra, por su parte, se adhirió a la iniciativa en 2006 y en 2008 analizó 111 operaciones, con un total de 1.833 millones de euros concedidos, habiéndose denegado tres operaciones por importe de 45 millones de euros.

LOS BENEFICIOS DE LA ADHESIÓN

En sus inicios, la adopción de los Principios de Ecuador levantó ciertas ampollas y causó una ligera polémica entre las entidades de la que incluso se hizo eco la prensa, sobre todo en aquellos países donde los Principios tuvieron una aplicación inicial más firme. Algunos se mostraban escépticos ante la idoneidad de que las entidades financieras asumieran un papel que rara vez, en toda su historia, han sido capaces de ostentar: asumir una postura de liderazgo en temas sociales y ambientales, creando así un precedente. Sin embargo no debemos obviar que la adopción de los Principios de Ecuador ha inducido un cambio en el papel de las instituciones financieras. La comunidad en general sabe que los aspectos sociales y ambientales de cualquier inversión pueden tener consecuencias profundas sobre la sociedad, sobre todo sobre la muy cambiante sociedad actual. Y los bancos que deseen sobrevivir a la debacle causada por ellos mismos han de adoptar estándares claros comprensibles y responsables.

No son pocos los beneficios que supone- tanto a las entidades financieras en sí como a nivel globlal-la adhesión a los Principios de Ecuador. Debido a que los proyectos financieros juegan un rol esencial en la financiación del desarrollo económico, las entidades financieras pueden pasar de ser las grandes culpables a las protagonistas de la promoción de una gestión sostenible del medio ambiente y un desarrollo económico socialmente responsable.

Además, y según ha admitido el propio Banco Mundial, la adopción de los Principios de Ecuador ofrece beneficios significativos a las propias entidades y a sus stakeholders. Ventajas como una sólida reputación corporativa, una alineación de los valores de la entidad con los de los grupos de interés o una correcta y fluida comunicación con los mismos, son las principales a tener en cuenta por aquellas entidades que estén sopesando su adhesión a los Principios. Previsiblemente, el compendio de bondades a largo plazo que envuelven a casi todos los proyectos u operaciones relacionadas con el desarrollo sostenible constituirán el detonante de futuras adhesiones por parte de aquellas entidades que en la actualidad se encuentren en proceso de revisión de su comportamiento y valores organizacionales.

Los Principios son adecuados para establecer relaciones satisfactorias con los clientes, y la adhesión es una oportunidad para que esas relaciones se mantengan e incluso se mejoren, logrando así los objetivos de todas las partes interesadas. No debe olvidarse tampoco, en conclusión, que los Principios de Ecuador fijan una base común para la financiación de proyectos en mercados emergentes y son un paso importante hacia la sostenibilidad de la financiación a nivel global. Ayudan a observar las normas sociales y promueven la transparencia en los modelos de negocio.

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