edición: 2514 , Viernes, 20 julio 2018
12/04/2013

Las entidades financieras pueden mandar faxes al trabajo y llamar a los vecinos de los clientes morosos sin revelar la deuda

Javier Ardalán
No existe  infracción del deber de confidencialidad cuando una entidad financiera envía faxes y llamadas al centro de trabajo o a familiares y vecinos para contactar con clientes deudores, según establece una sentencia de la Audiencia Nacional, de 14 de marzo de 2013.

La ponente, María Luz Lourdes Sanz, en una sentencia que reitera la doctrina de otra anterior, de 12 de diciembre de 2011, estima que si no se ha revelado la cantidad adeudada y únicamente se ha dejado recado de que el cliente se pusiese en contacto con la entidad, no existe vulneración del deber de secreto, porque, argumenta la jueza que no debe “olvidarse que los tipos sancionadores al igual que los penales, son de aplicación estricta”.

En conclusión, al no haberse acreditado la infracción del deber del secreto por la que ha sido sancionada la entidad demandante (Cofidis), la magistrada considera que procede dejar sin efecto la sanción impuesta ordenando la devolución a la recurrente de la cantidad de 50.000 euros abonada, más los intereses legales de dicha cantidad a la Agencia Española de Protección de Datos.

El hecho de que  Cofidis realizara numerosas llamadas a teléfonos de personas distintas de sus clientes, tanto de familiares o de "otros", tampoco tiene entidad por si solo para acreditar la infracción apreciada, pues lo relevante (como la propia resolución impugnada viene a reconocer) es su contenido, es decir, que en dichas llamadas se revelaran datos personales de sus clientes y especialmente, información sobre su situación de morosidad y eso es lo que corresponde acreditar en cada caso a la citada Agencia Española de Protección de Datos y de las anotaciones obrantes en el Bloc de notas tampoco se desprende dicha revelación.

Finalmente respecto de los faxes enviados a los centros de trabajo, en ellos se indica el nombre y apellidos de la persona a quien se dirige y un número de teléfono para que el destinatario contacte de forma urgente con dicho número, figurando como "asunto: solicitud de contacto" y si bien consta en algunos una referencia al contrato, se trata de una referencia numérica que nada dice por si misma ni se relaciona con ninguna deuda, efectuándose para facilitar la identificación del asunto al denunciante.

En el caso en litigio, explica la sentencia que se ha constatado que  Cofidis tiene establecido un procedimiento para la gestión de recobros, que se detalla con minuciosidad en la resolución impugnada, en el que se indica expresamente que no se puede facilitar información de la deuda a personas distintas de los clientes, pero ello no implica que materialmente y en la práctica pueda en algunos supuestos realizarse dicha comunicación, y eso es lo que se va aquí a dilucidar.

La Agencia Española de Protección de Datos consideró en orden a la acreditación de dicha infracción del deber de secreto, que está acreditado suficientemente que Cofidis ha efectuado numerosas llamadas a teléfonos de personas distintas de sus clientes, tanto de familiares como de "otros", sin mayor precisión, al igual que ha realizado llamadas a los teléfonos correspondientes a los centros de trabajo de los mismos, y en algunos casos, ha remitido faxes a estas empresas, con un texto de aviso para contactar urgentemente con Cofidis
.
Un denunciante aportó una declaración de su hermano, en la que éste manifiesta que recibió llamadas de  Cofidis en su domicilio en las que le comunicaron que su hermano tenía una deuda con dicha entidad. En este caso, por tanto, se puede concluir que de la declaración aportada por este denunciante se puede considerar probado que  Cofidis vulneró el deber de secreto al comunicar en una conversación telefónica que este cliente tenía deuda con la entidad financiera.

La magistrada considera que esta declaración era excesivamente genérica, como otras. Y determina que en lo que se refiere a los faxes enviados a los centros de trabajo, si bien es cierto que el mensaje es únicamente un aviso para que el afectado se ponga en contacto urgentemente con Cofidis (aunque en varios de los faxes aportados figuran los respectivos números de contratos suscritos con dicha entidad), hay que ponerlo en relación con el propio contenido del fax en el que se conmina a contactar con  Cofidis para "solucionar su situación" y en relación con las múltiples llamadas efectuadas a los centros de trabajo, para contactar con los clientes, por lo que cualquier compañero de los denunciantes que reciba el fax (que es un medio no seguro ni confidencial) y lo asocie con las repetidas llamadas, va a concluir la situación del compañero con el banco.

Cofidís rebatió dichas consideraciones alegando que no se puede hacer abstracción del contexto en el que se realizan los hechos, y es que la financiera tiene necesidad de contactar con algunos de sus clientes cuando éstos obstaculizan voluntariamente el contacto con la entidad con objeto de favorecer así el incumplimiento de sus compromisos contractuales, y en este contexto es en el que se produce la realización de llamadas que no implica per se vulneración del deber de secreto.

Por otra parte, tacha la declaración del hermano del denunciante 5 de absolutamente imprecisa, además de tener vinculación familiar con el denunciante, siendo la única persona de entre los nueve denunciantes que efectúa una afirmación de este tipo.

En cuanto a los faxes alega que en ningún caso revela dato alguno del titular a tercero, limitándose a solicitar que se ponga en contacto con  Cofidis, siendo múltiples las razones por las que la entidad puede querer contactar con sus clientes.

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