edición: 2597 , Viernes, 16 noviembre 2018
08/05/2009

Las españolas se ponen cómodas en las grietas eólicas de Obama

Desarrollan un tercio de la potencia a instalar en un sector temeroso que recela de las ayudas públicas
Javier Aldecoa

Afianzan su presencia en EEUU. Es mucho más que la mayor delegación extranjera en la Feria del Viento de Chicago lo que han mostrado Acciona, Gamesa e Iberdrola: España es el primer inversor extranjero en eólica en EE UU, dispone de la quinta parte de la potencia completada y desarrolla un 31% de la nueva potencia a instalar. No será gracias a los planes de estímulo de la Casa Blanca. No, al menos, a corto plazo. Pasan el cuello de botella gracias a su liquidez y a su presencia previa. Los incentivos fiscales en PTC y ITC son tardíos y limitados; la mayoría del corpus legislativo aún debe pasar por el Congreso; sigue sin haber un objetivo nacional vinculante y los fondos de ayuda directa no han comenzado a definir ni su perfil ni sus destinatarios. Washington deja al sector condenado a un acto de fe, se han duplicado los proyectos terminados, pero los proyectos activos se han ralentizado. Lo sabe GE: se queda sólo con el respaldo de cuatro de los 18 fondos que impulsaban su despegue eólico. Sacan aún más brillo a sus galones las empresas españolas. Ya lo decía el propio Obama: “están llevando a cabo auténticas inversiones”. Sólo Iberdrola, más de 15.000 millones de dólares.

Vistió la puesta de largo de su ‘nueva era energética’ el Día de la Tierra en Iowa, uno de los corazones del viento del país. La administración Obama quiere duplicar la potencia instalada en renovables en tres años, crear 250.000 empleos y llegar al 20% de la demanda de electricidad de matriz eólica en 2030. Pero, por ahora, sólo un 2% de las necesidades energéticas de la mayor economía del mundo vienen del viento. Lo decía la Comisión de Energía del Senado: la red eléctrica actual no es adecuada para la transmisión de las nuevas formas de energía, los productores de la tradicional no tienen que asumir los costes de sus emisiones y durante la última década la inversión en renovables ha sido escasa. Con cerca de 94.000 millones de dólares de incentivos y créditos fiscales para las compañías ‘verdes’, la American Recovery and Reinvestment Act (ARRA) es, a los ojos de Obama un tesoro listo para la inversión verde.

Pero en la Feria de Chicago, no ha sido General Electric la única que le ha recordado al presidente estadounidense que su ‘tesoro’ es aún ignoto y lejano y al otro lado  de lo que los gigantes del sector local llaman ya un ‘valle de lágrimas’, en tanto llegan los alivios fiscales en forma de PTC o ITC, o la inyección de liquidez pública para pasar la ‘travesía del desierto’.  A Obama no le despega la eólica. No aún, al menos. GE –para Grand Ridge II- e Invenergy se subieron a la primera ola del plan de rescate gubernamental, prometieron ponerse los primeros en la cola de las PTC, mientras llegaban los fondos de estímulo, pero la paciencia se les acabó en la Feria de Chicago, a domicilio -en la cuna política del presidente estadounidense-, por voz propia y de los anfitriones, la Asociación de Energía Eólica de EEUU, que le recuerdan al inquilino de la Casa Blanca que sin aterrizar sus promesas, sin planes a medio plazo y sin que los planes de estímulo den la cara, el sector seguirá en el congelador de la prudencia.

El presidente quiere pasar la página de la orfandad energética en un mercado que hasta ahora tenía un enorme potencial para las renovables, pero un escaso desarrollo real. Se aúpa en el paquete de estímulo nacional y en el zigurat de sus promesas para hacer del sector no sólo la niña mimada, sino uno de los salvavidas de las zozobras americanas. El programa de estímulo económico incluye 56.000 millones en rebajas fiscales para energías renovables y otros 15.000 millones de dólares de fondos para programas de incentivos para proyectos del sector, pero sus planes de gigante chocan contra los molinos del tiempo, la imprecisión y la financiación: aún está por ponerle apellidos y bitácora al organismo público que se encargará de la financiación y de los créditos fiscales a las renovables y deja completamente a merced de la voluntad de las manos privadas el deseo de 100.000 millones de dólares de inversión en energías limpias. El Secretario de Energía, Steven Chu, ha tratado de vestir de largo los 193 millones de dólares que la administración Obama dedicará a la I+D en renovables.

La nueva regulación estadounidense permitirá convertir créditos fiscales en grants. Es la primera vez que el plazo de los PTC -créditos fiscales, que podían alcanzar el 30% del coste inicial de la inversión del proyecto- alcanza más de dieciocho meses, pero si  no hay beneficios no se pagan impuestos y con la crisis, muchas empresas están en pérdidas, con lo que este mecanismo no era útil para todos. Como alternativa al PTC, los nuevos proyectos también pueden optar por una desgravación de un 30% sobre la inversión de la instalación eléctrica (el denominado Investment Tax Credit, ITC). Pero esas subvenciones aún no han llegado y sólo afectarán a plantas que entren en operación entre 2009 y 2010 (eso excluye a las que se pongan en marcha ahora). Y el sector le advierte que los incentivos fiscales, imprescindibles a corto plazo, deberían abandonarse a largo plazo por otras alternativas no fiscales.

La mayoría del corpus legislativo sobre energía aún ha de tramitarse en el Congreso. Obama promovió su plan energético una semana antes de cumplir sus primeros 100 días en el poder, aunque en la Cámara de Representantes persisten las pugnas partidistas sobre cómo combatir el cambio climático sin agravar la crisis económica. En ausencia de un RPS un objetivo de introducción de renovables a nivel federal -se baraja el 10% para 2012- , el laberinto de los 52 Estados confunde a las empresas. Se lo recordaban esta semana, en Chicago, de nuevo, algunos de los principales proveedores de energía eólica de Montana: si no prospera el veto del gobernador, lo harán dos proyectos de ley que ponen coto a la cuota de la eólica en ese Estado. Sigue sin haber un objetivo nacional vinculante, nada del 25% del consumo eléctrico que llegó a prometer Obama para 2025. Es la mismísima AWEA la que reclama un compromiso tajante a largo plazo.

El horizonte contiene la impaciencia del sector por los fondos de estímulo de la eólica. La crisis ha devuelto al congelador a más de un proyecto y ha rebajado las ventas de tecnología ‘verde’.  El sector canalizó inversiones por 17.000 millones de dólares en el último año y ha instalado 2.800 MW de capacidad de generación en 15 estados en los primeros noventa días de 2009- casi el doble respecto al mismo trimestre del año anterior -estableciendo así una nueva plusmarca -según la Asociación Eólica Americana (AWEA)- hasta un total de 28.206 MW de potencia eólica acumulada.  Pero si a 31 de marzo de 2008 se estaban levantando unos 5.900 MW,  a 31 de marzo de este año se estaban instalando 3.400 MW, es decir 2.500 MW menos. En este contexto, las eólicas españolas adelantan posiciones a medida que la crisis cercena los planes ajenos: en potencia concreta, tenían en construcción hace un año prácticamente la misma cifra que este año, pero son numerosos los parques que han completado hasta marzo y los que arrancarán en los tres trimestres restantes de 2009 y en 2010. De la potencia de los proyectos completados en el primer trimestre- 2.836 Megavatios- una quinta parte ha sido desarrollada por empresas españolas, que mejoran así el 6% del primer trimestre de 2008. 

La cartera de proyectos de Iberdrola Renovables -el segundo operador en EEUU en energía eólica- asciende a 55.117 MW eólicos, del que aproximadamente el 41% están ubicados en EE UU, donde cuenta con instalaciones en 14 estados. Los analistas descuentan que la filial de Iberdrola disfrutará, al menos, de la renovación de créditos al sector y de la extensión de 17.000 millones de dólares en incentivos. Eso será a medio plazo. Entretanto, el brazo verde de Ignacio Sánchez Galán invertirá 1.800 millones de euros en parques eólicos este año, el 30% de ellos en EE UU y espera aprovechar el impulso de las 'energías limpias' en Estados Unidos para aumentar su potencia instalada en al país hasta los 10.900 megavatios (MW), 300 MW más de lo inicialmente previsto. Pero amasa la calma, guarda en el horno la posibilidad de incrementar incluso esas inversiones hasta que se despejen las dudas normativas. Acciona, que instaló, a cierre de 2008, 485 MW en cinco parques eólicos, tiene unos 70 parques eólicos en construcción en 18 estados y Gamesa es uno de los primeros fabricantes e instaladores de aerogeneradores eólicos del país, con una planta de fabricación en Nueva Jersey.

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