edición: 3096 , Jueves, 26 noviembre 2020
23/03/2010

Las fuertes discrepancias en la Unión restan credibilidad al euro

Luis María Mirón
El euro no se encuentra en su mejor momento. En los últimos meses ha perdido su fortaleza y fuerte credibilidad como moneda refugio. Y todo ello viene de las fuertes discrepancias que existen entre los miembros de la Unión Europea sobre determinadas decisiones sobre las que deben pronunciarse, como es el caso de la debilidad financiera que atraviesa Grecia y sobre la ayuda que debe prestar Europa.

Es la primera vez que existen voces discrepantes sobre las medidas que se deben adoptar ante un caso como es el griego. Pero también es la primera vez que Europa se enfrenta a una crisis económica de la envergadura actual. Para unos países, entre los que se encuentra España, Italia, Francia, Luxemburgo, y la Comisión Europea, brazo ejecutivo de la UE, el factor solidaridad debe primar sobre cualquier otro aspecto.

Por su parte, Alemania, considera que los países que no cumplan con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) deben abandonar el euro. Referido principalmente a Grecia lo ha vuelto a decir esta misma semana Angela Merkel, pero mirando de reojo también se refiere a otros países y les advierte de ello, como son los ya conocidos como PIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España).

Parece que cuando la voz viene desde Alemania el miedo es más claro para el resto de países. Pero todos los países advierten en su interior que es el país al que supondría el mayor esfuerzo económico una ayuda a Grecia, sin descartar que luego hubiera que ir en rescate de otros países.

Pero frente a estas dos visiones encontradas en la eurozona está lo que desde el exterior de Europa se observa y es que el euro, consecuencia de esta falta de una voz única, pierde fuerza y credibilidad. Esta división está debilitando la moneda y así lo muestran los mercados.

Esta semana se reunirán los ministros de Economía y Finanzas, pero ya han dicho que no es necesario tomar una decisión sobre el caso griego, porque este país no ha solicitado ayuda a la Unión Europea.

Sin embargo, el vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de la Competencia, Joaquín Almunia, que en las últimas semanas ha tomado un alto protagonismo por sus declaraciones rotundas y en ocasiones alejadas del partidismo al que nos tienen acostumbrados los políticos locales, manifestó el mismo lunes que la “débil representación exterior” del euro perjudica a la política de la eurozona en foros internacionales, una alusión muy directa a Herman Van Rompuy, presidente europeo,  sobre el que las críticas comienzan a hacer mella, especialmente entre los miembros de la Comisión, y, por supuesto, a las voces discordantes como Merkel o Sarkozy

Algunos estados que no entraron en su momento en el euro, como es el caso de Reino Unido, habrían estado mejor preparados para afrontar la crisis si hubieran adoptado la moneda, dijo también Almunia, al tiempo que pidió la reforma del funcionamiento de la Unión Económica Monetaria para dar mayor estabilidad macro financiera a la zona.

Desde España se continúa trabajando para que en esta próxima reunión de ministros europeos se incluya un mecanismo de apoyo financiero para los países que lo puedan necesitar. Y además se trata de que salga adelante el plan de rescate que se basa en préstamos bilaterales, por una parte desde Bruselas y por otra desde el FMI.

Este plan de rescate se pondría en marcha en el caso de que se pusiera en riesgo la estabilidad de la eurozona, peligro que se centra fundamentalmente en Grecia, pero que hay otros países que también ofrecen sombras, como son los ya mencionados PIGS.

A las duras palabras de Merkel sobre la salida del euro, también se suma el presidente de los ministros de Finanzas de la eurozona, Jean-Claude Juncker, sin perder de vista que en caso extremo se podría llevar a cabo la ayuda combinada a Grecia, que procedería de la Europa y del Fondo Monetario Internacional.

Por otra parte, ministros de Exteriores como el italiano, Franco Frattini, se han manifestado a favor de ayudar a Grecia, porque “cuando un país de la eurozona, dijo, atraviesa un momento difícil, tenemos el deber moral e institucional de intervenir”.

Para el titular de Exteriores francés, Bernard Kouchner, debe apoyarse a los griegos que ya han tomado fuertes medidas de austeridad, lo que es apoyado por el ministro luxemburgués, Jean Asselborn, que ha advertido de que un “hundimiento de las finanzas griegas sería muy grave para el conjunto de la eurozona.

La preocupación de los países europeos por Grecia se debe a que este país tiene en este momento una deuda próxima a los 300.000 millones de euros, con un déficit público que alcanzó el 12,7 por ciento del PIB en 2009.

Además, en la actualidad es necesario que Grecia refinancie una deuda de 50.000 millones de euros para este año 2010 y el dinero prestado lo devuelve con una tasa de interés muy elevada. El plan europeo previsto supone un paquete de préstamos de hasta 22.000 millones de euros con  tipos de interés bastante más razonables.

Un debate como el actual pone de manifiesto la debilidad de la eurozona y que ante una crisis tan acentuada el envite es menor sin lugar a dudas para los países miembros, pero también que no todos pueden seguir a la locomotora alemana y que ésta en algún momento puede perder su fuerza.

Llegados a este punto el euro también se encuentra debilitado y la altura que ha alcanzado en los últimos días le hace a Europa perder competitividad frente a los estadounidenses, sin embargo, la pérdida de credibilidad le resta fuerza como moneda refugio.

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