edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
15/09/2014

Las grandes empresas europeas se aferran a su posición de caja con el objetivo de reducir su dependencia

Condiciones excepcionales vinculadas a los bajos tipos de interés mantiene abiertas las ventanas de liquidez
Carlos Schwartz

Los estudios de las grandes auditoras han puesto de manifiesto la tendencia de las grandes corporaciones europeas a mantener altos niveles de liquidez, muy superiores a los periodos previos a la crisis financiera internacional. Uno de los motivos está directamente vinculado al hecho que las condiciones de financiación de las grandes empresas en los mercados de capitales ha visto una sensible mejoría en los últimos dos años, en parte porque los rendimiento negativos de la deuda pública de muchos países de la UE no representa una alternativa de inversión para particulares e instituciones. La pasada semana las tasas de la deuda a dos años de Francia, Finlandia, Bélgica y Holanda entraron en territorio negativo. Las empresas europeas mientras van a la zaga del proceso de fusiones y adquisiciones en las que están embarcadas empresas estadounidenses, aunque uno de los motivos para este desnivel tiene que ver con la penalización fiscal de los beneficios repatriados por las empresas estadounidenses. Uno de los datos que señalan los analistas es que el grueso de la inversión de las corporaciones europeas en años recientes ha tendido a concentrarse en los países emergentes cuya actividad económica ha mostrado debilidad en los últimos dos años.

Telefónica, por ejemplo, con datos a junio de este año tiene una liquidez del orden de los 22.000 millones de los cuales unos 12.000 millones son de su caja mientras que otros 10.000 millones son deuda a largo plazo. Es probable que tras las desinversión en Irlanda la posición sea mayor.

Pero este no es un caso aislado. El grupo industrial alemán Siemens tenía en junio una posición bruta de caja de 8.200 millones de euros aunque su deuda neta se incrementó de 2.800 millones de euros a 5.600 millones a junio de este año. De acuerdo con un informe de la auditora Deloitte las grandes compañías cotizadas de Europa, Medio Oriente y África acumulan 1 billón de dólares en liquidez en sus balances en comparación con 700.000 millones en 2007. En los últimos doce meses las 1.200 empresas que forman el índice de Bloomberg para Europa, Medio Oriente y África, aumentaron su liquidez en 47.000 millones de dólares. Algunos analistas consideran que esta es una decisión estructural de las grandes empresas que está directamente vinculada a su desconfianza respecto de la solidez de la salida económica a la crisis financiera internacional.

“Existe un temor verificable por parte de las empresas a que un nuevo trastorno financiero haga difícil el acceso al crédito bancario”, señala una de las fuentes consultadas. Sin embargo, fuentes próximas a las grandes empresas españolas no financieras se muestran más afectadas respecto de sus volúmenes de liquidez “por la ausencia de oportunidades rentables de inversión dentro de su espacio económico tradicional”. Lo cual no es necesariamente “un revés”, señalan sino que habrá que esperar las oportunidades “que justifiquen la inversión”.

En el segundo trimestre de este año las empresas estadounidenses han representado el 43% del mercado internacional de fusiones y adquisiciones comparado con el 38% en el primer trimestre de 2013. Las empresas europeas representaron el 37% de las fusiones y adquisiciones en el segundo trimestre de este año comparado con el 41% en el primer trimestre de 2013. En lo que va de año las empresas estadounidenses han gastado 89.000 millones de dólares en empresas europeas, señala un informe de Deloitte. Los analistas consideran que este avance entraña un riesgo, la pérdida de competitividad de las empresas europeas frente a las estadounidenses.

Un ejemplo de este tipo de procesos ha sido la batalla de General Electric por la francesa Alstom que dejó en manos de la americana una serie de activos relevantes en el sector de la energía brindándole un mercado al que hasta entonces no tenía acceso. Siemens se enfrentó a la oferta estadounidense, pero “con poca convicción” tal como señaló una fuente del sector de la industria ferroviaria en España. La cuestión es que las empresas europeas se muestran muy reticentes a deshacerse de sus posiciones de caja para financiar sus adquisiciones.

El fabricante de automóviles Daimler tenía una posición de liquidez bruta de 9.300 millones de euros al cierre de 2013, comparado con 1.000 millones a finales de 2008. La industria química alemana BASF ha incrementado su liquidez a 2.400 millones de euros en junio de 2.200 millones un año antes. Pero esta acumulación de dinero líquido se mantiene año a año sin que las empresas se decidan a aflojar las cuerdas de la bolsa. De acuerdo con Standard & Poors la inversión de las empresas europeas en bienes de capital cayó en 2013 un 1% y la expectativa para este año es un nuevo descenso del 0,5%. En parte esta conducta se explica por los recortes a la inversión hecho por las empresas mineras, empresas de energía y petroleras y otros sectores vinculados a las materias primas.

Un ejemplo en España es Repsol que tras modificar sus objetivos de inversión se ha tomado los nuevos desembolsos con una cautela extrema.

Para las multinacionales europeas la caída en el ritmo de actividad en los países emergentes es un signo específico de alarma. Las empresas europeas son más dependientes que las estadounidenses de sus exportaciones a esos mercados, mientras que una parte significativa de los ingresos de las multinacionales europeas dependen de la actividad de sus filiales en esos mercados. La ausencia de crecimiento doméstico ha empujado a las empresas europeas hacia ellos. Un caso claro es el de las empresas españolas. Pero al mismo tiempo los excedentes de liquidez acumulados no implican que la deuda haya bajado de forma dramática en las empresas europeas, aunque si lo ha hecho en parte. La deuda neta de las grandes empresas no financieras de Europa ha caído desde los 6 billones de dólares en 2008 a 2,8 billones de dólares en 2013. Una reducción muy significativa.

Sin embargo, el apalancamiento se mantiene alto, en un 20% de acuerdo con Standard & Poors, motivo que le lleva a pensar que no habrá un cambio en la inversión en bienes de capital. A menos que la actividad en el viejo continente realmente se recupere algo que sigue siendo dudoso, afirman las fuentes consultadas.

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