edición: 2703 , Miércoles, 24 abril 2019
06/11/2017

Las grandes europeas de la energía presionan a la UE para un acelerón en la reducción de emisiones

Las empresas eléctricas y del gas consideran que la Unión ha perdido impulso en la descarbonización
Carlos Schwartz
Un grupo de grandes empresas europeas del sector de la energía entre las que se encuentran la española Iberdrola, Enel de Italia y SSE de Reino Unido afirman que los objetivos que se ha fijado la Unión Europea (UE) para reducir emisiones en el horizonte del 2030 carecen de ambición y van a suponer de hecho un retroceso respecto de la descarbonización de la atmósfera terrestre. Las empresas han suscrito un documento conjunto reflejando sus posiciones. La UE se ha propuesto como objetivo para renovar un acuerdo sobre el medio ambiente que la energía renovable represente en el 2030 el 27% del total de la energía comparado con el 16,7% en 2015. El umbral que se proponen los funcionarios de la UE es una concesión a los países de Europa del Este como Polonia que se han atrincherado en el uso de los combustibles fósiles, en particular el carbón, para generar electricidad como forma de reducir costes. Muchos de esos países son productores de carbón y su uso para generar electricidad en las plantas térmicas produce altos niveles de emisiones de CO2 y otros contaminantes. La adopción de una política para acelerar el desarrollo de la generación renovable supondría para esos países la adopción de políticas de incentivos y subsidios para la transición de las viejas formas de generación a las nuevas con el consiguiente peso sobre los presupuestos del estado en países con problemas estructurales de financiación del estado.
Esta semana el tema se abre a debate en la Conferencia Mundial del Clima convocada en la ciudad alemana de Bonn en una atmósfera enrarecida por la deserción del acuerdo por parte estadounidense de acuerdo con el anuncio hecho por el presidente Donald Trump tras su elección. En realidad la retirada estadounidense no es inmediata porque las condiciones de cualquier signatario del Acuerdo de París para el cambio climático establecen un calendario en caso de abandono del acuerdo, sin embargo es un duro golpe para este tratado internacional.

Las empresas señalan que además de la falta de ambición de los objetivos de la UE éstos “van a retrasar la actual tasa de sustitución de la energía tradicional por la renovable”. La posición de las empresas del sector de la energía refleja hasta que punto éstas han abrazado la causa de la generación renovable y han comprometido en ello importantes recursos financieros y desplegado los medios de generación sobre expectativas de un desarrollo más acelerado de la reconversión del sector.

Los objetivos que se propone la UE atentan directamente contra las perspectivas de negocio de esas compañías eléctricas en el conjunto de Europa. “Va de suyo que si el ritmo de sustitución de las fuentes de energía se hace más lento las administraciones públicas de cada país se van a ajustar a ese horizonte para generar ahorros en línea con el calendario de la UE”, señala una fuente del sector consultada por ICNreport. Todas las grandes compañías eléctricas europeas han incrementado de forma significativa sus infraestructuras de generación eléctrica renovable especialmente la eólica y en menor medida la solar y se han apartado de forma creciente del uso de los combustibles fósiles.

El proceso es observable en otros sectores intensivos en energía como el del transporte automotriz. Las ventas de coches eléctricos se han acelerado de forma significativa y la industria del automóvil ha dejado de invertir en investigación y desarrollo para la reducción de emisiones en los motores de combustión interna porque prefieren destinar todos los recursos disponibles al desarrollo de coches eléctricos cada vez más eficientes. El impulso ha llegado hasta las petroleras que con un mecanismo de autodefensa se han adentrado en operaciones para la preservación del medio ambiente. Ocho grandes petroleras internacionales entre ellas Repsol más una china y otra india por ejemplo han constituido un fondo de 1.000 millones de dólares para el desarrollo de empresas destinadas a la investigación de almacenamiento de CO2, para la producción de cemento con procesos de bajas emisiones y para motores de combustión interna más eficientes.

El documento que también han suscrito EDP de Portugal, EnBW de Alemania, o el grupo danés Osted señalan que el objetivo de la UE para 2030 debe ser vinculante y fijar el nivel en el 35% de la generación renovable. La tasa de sustitución de generación por la industria eléctrica y energética europea en general va por delante de los objetivos oficiales y un parón puede suponer la aparición de cupos para la subvención de los costes de las renovables lo que obligaría a aparcar proyectos que ya están aprobados. De acuerdo con el documento de este grupo el objetivo del 35% es necesario para “restablecer el liderazgo global de la UE” en las energías renovables y para preservar las eficiencias adquiridas que han hecho de las renovables “la opción más competitiva para la nueva generación energética en Europa”.

La propuesta de ese objetivo forma parte de un paquete de medidas destinadas a facilitar por parte de la UE el cumplimiento de sus compromisos con el Acuerdo del Clima de París. Uno de los puntos álgidos del debate dentro de la UE ha sido la reforma del sistema de derechos de emisión con el objetivo de aumentar el precio pagado por las generadoras de electricidad y las industrias por el CO2 que inyectan a la atmósfera. El tema de los derechos de emisión será objeto de discusión nuevamente esta semana en la UE tras un anterior debate que se suspendió por la imposibilidad de llegar a un acuerdo con Polonia.

La UE quiere impedir que los beneficios que eventualmente se obtengan en la adjudicación y contratación de los derechos de emisión de CO2 se puedan utilizar en el mantenimiento y mejora de las centrales térmicas a carbón. Polonia se opuso a estas limitaciones pretendidas por la UE. Las negociaciones en Bonn del acuerdo de París que se inician hoy se van a extender durante dos semanas y la UE quiere asistir con un acuerdo vinculante entre los estados miembros. Para ello deberá vencer las resistencias del centro y el este de Europa que sigue utilizando el carbón de forma intensiva. La brecha abierta está directamente relacionada con las políticas energéticas que se han impuesto en las economías más avanzadas de Europa cuyas compañías eléctricas han diseñado su migración de los combustibles fósiles.

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