edición: 2365 , Viernes, 15 diciembre 2017
29/05/2017
banca 
Mecanismos incompletos

Las grandes fusiones, transnacionales, pendientes de la maduración de la Unión Bancaria

Los mecanismos que aseguran la actividad bancaria no garantizan que la Unión Bancaria sea una realidad
Juan José González
Varios consejeros y directivos bancarios han expresado recientemente sus reticencias sobre la posibilidad de que se produzcan movimientos corporativos en el sector: ni a corto ni a medio, parecen coincidir todos. Opiniones que contrastan con el optimismo que había provocado la circulación de un texto al que se ha denominado sin serlo `Libro blanco´ (un documento suma de varias conferencias a lo largo de los dos últimos años) sobre el futuro de Europa. La conclusión final de aquellos viene a romper la idea lanzada por el Banco Central Europeo acerca de las expectativas creadas en el sector sobre de próximos movimientos corporativos bancarios transnacionales en base a la recuperación de la economía europea. En la práctica, la voluntad de integración europea y algunos de los pasos previos para que se produzca transcurren por vías distintas y además a diferente velocidad. Pero el sector bancario, y en concreto, los más más grandes grupos, prefieren esperar a que madure la integración y se desarrollen otros mecanismos en torno al sector bancario para iniciar movimientos corporativos transnacionales y transfronterizos. Muy complicado antes de 2020.
Se da por hecho que los planes para acelerar la integración europea se sitúan en un segundo plano de las prioridades de la Unión Europea, o al menos que se vean obligados a moderar su aparente velocidad, dado que los problemas sobre seguridad, defensa o inmigración difícilmente admiten una mínima demora. Y es que el regreso a la normalidad, a la rutina de los problemas cotidianos, deuda y déficit, tiene un primer objetivo en la política monetaria y en los esfuerzos por mantener la estabilidad financiera y la estabilidad en los precios. La vuelta a la normalidad tras los eventos políticos recientes, una vez superados los referéndums y las elecciones en Austria, Holanda y recientemente en Francia, parecería estar a la vuelta de la esquina. La recuperación de la economía de los principales socios de la UE, aunque moderada, parece ofrecer algunas garantías de estabilidad en el medio plazo.

Por otro lado, si los mercados comienzan a descontar que la política monetaria del BCE está en revisión y que en el futuro próximo, antes de que finalice en ejercicio, se inicia la recuperación del precio del dinero, las cuentas bancarias comenzarán a respirar. Sin embargo, las autoridades europeas quieren, pero no pueden, acelerar los nuevos mecanismos de financiación. Para que estos vean la luz será necesario que con anterioridad funcione una política fiscal común así como la determinación política del socio germano para poner en marcha la constitución del Fondo de Garantía de Depósitos europeo, asunto el de la responsabilidad sobre los riesgos de los depósitos bancarios que no termina por convencer a los responsables de finanzas alemanes.

Unidas a estas carencias institucionales aparecen otras que no son menores, caso del ministerio de las finanzas europeo o de otros mecanismos que sí afectarían al negocio bancario. Que los mecanismos de control y supervisión bancaria estén funcionando no significa que estén en marcha todos los mecanismos que garantizan el funcionamiento del negocio bancario. En resumen, puede decirse que en conjunto a la actividad bancaria le queda camino pendiente por recorrer, lo que en la práctica, en opinión de destacados representantes bancarios europeos, está bloqueando el acercamiento de grandes instituciones financieras. 

El bloqueo significa que, en la práctica, mientras no se cierren acuerdos entre los principales socios europeos para poner en marcha el Fondo de Resolución de Insolvencias (el cual debe contar con importantes recursos financieros comunes) parece complicado que los más grandes bancos se decidan a dar un paso que termine en fusión. Porque, por otra parte, las grandes entidades bancarias europeas no parecen confiar demasiado en la eficacia de los actuales mecanismos existentes para el caso en que una fusión transnacional tuviera  problemas de pérdidas. Si las entidades de gran tamaño entran en crisis o quiebran la sensación general es que difícilmente sus pérdidas y daños patrimoniales podrían ser soportados por los acreedores.

Contando con que el funcionamiento de las instituciones europeas y, en concreto, las encargadas del desarrollo e implantación de la normativa bancaria, sea a dos velocidades, va a ser poco menos que imposible que se produzca siquiera una operación corporativa bancaria transfronteriza antes de 2020. Por tanto, los bancos habrían optado por la seguridad, es decir, esperarían a que las autoridades europeas concluyeran con el `cierre´ definitivo de la Unión Bancaria para avanzar en operaciones corporativas.

Aunque para que todos los planes previstos puedan llegar a buen puerto será imprescindible que las aguas políticas se mantengan estables, sin borrascas ni vientos puntuales. Si bien hay que recordar que han sido precisamente los efectos de vientos electorales -aún pendiente el alemán en septiembre- y borrascas populistas -Austria, Holanda y Francia- los que han logrado que políticos e instituciones se hayan puesto las pilas.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...