Las guerras internas y las necesidades de refinanciación
edición: 2533 , Jueves, 16 agosto 2018
29/03/2010
Gobierno Corporativo

Las guerras internas y las necesidades de refinanciación se adueñan del mapa corporativo de Metrovacesa

La inmobiliaria hipoteca el 27% de Gecina como garantía de un préstamo
La importancia del valor neto de activos da lugar a un plan de retribución variable para ejecutivos
Beatriz Lorenzo

No sólo ha sufrido en carne propia el mordisco con que la crisis económica castigó, desangrando en ocasiones, al sector de la construcción en España, Metrovacesa ha tenido que ser testigo además de una encarnizada guerra entre Román Sanahuja y Joaquín Rivero para hacerse con el control que, tras su estallido hace cuatro años, dio sus últimos coletazos recientemente, no sin antes dejar en el camino cadáveres como el del Grupo Sacresa, controlado por los Sanhauja, que este mismo mes se declaraba insolvente para negociar la reducción de su deuda, de 1.500 millones de euros, antes de verse abocada a presentar concurso de acreedores. Además, la familia ha pasado de controlar el 90% de Metrovacesa a apenas tener un 17,4%, ya que el resto ha terminado en manos de la banca en sucesivos intercambios de deuda por acciones.

A estas contingencias se suma la multa impuesta por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) a principios de este mes al constructor Bautista Soler Crespo por "la comisión de una infracción grave" por no haber remitido determinada información sobre Metrovacesa en los plazos previstos. Ciertamente, la inmobiliaria ha navegado durante los últimos tiempos por un panorama cuajado de vaivenes e incidentes cuyo colofón lo pone, tras ser remitido el pasado viernes a la CNMV, el informe anual de Gobierno Corporativo de la compañía, que revela que la compañía ha hipotecado-de nuevo- su participación en la inmobiliaria francesa Gecina tras aportarla como garantía de un préstamo sindicado de 3.209 millones de euros que mantiene con un total de 35 entidades financieras. 

LA IMPORTANCIA DEL BUEN GOBIERNO

En un escenario económico maltratado por la crisis, dolorido todavía tras el azote de escándalos como Merrill Lynch, WorldCom o Gescartera, el Gobierno Corporativo se convierte en un asunto delicado, entretejido de frágiles hilos cuyos nudos y conexiones han de ser gestionados enarbolando la bandera de la transparencia, la equidad y la férrea supervisión, entre otros. Los conflictos de intereses pueden provenir de roces entre accionistas y propietarios, de cuentas anuales que reflejen una información fragmentada (omitiendo las pérdidas, por ejemplo) o sencillamente de prácticas dudosas o rencillas internas. Sea como fuere, estos incidentes tienen una repercusión negativa y muy peligrosa en tiempos de crisis: la pérdida de confianza de los grupos de interés y el detrimento de la reputación de la compañía, uno de los activos más valiosos y más necesarios para la supervivencia a largo plazo.

A Metrovacesa no le son ajenos los escenarios corporativos turbulentos. En el año 2002, la inmobiliaria fue protagonista de una toma de control por parte de Bami, una de las varias que tuvieron lugar a lo largo de ese año junto a la de Sacyr sobre Vallehermoso o ACS sobre Dragados. En gran parte de estos casos, los inversores más pequeños quedaron al margen de las cuantiosas primas pagadas por los compradores al no superar el 25% de capital que poseía una empresa sobre otra. En la mayoría de estos casos, la existencia de un hueco legal al efecto fue aprovechado por múltiples inversores que se subieron al carro del beneficio en un fenómeno sin precedentes. En el caso de Bami y Metrovacesa, el número de accionistas de la segunda se multiplicó por cinco, hasta alcanzar los 160.000, al calor de la oportunidad de embolsarse rápidos beneficios. 

Ciertamente, entre las actividades propias de Gobierno Corporativo en gran parte de las compañías no es difícil encontrar conductas que no por encontrar protección o incluso refrendo en la legislación vigente dejan de ser dudosas. Impera pues la necesidad de firmes códigos de buen gobierno, de prácticas de Responsabilidad Social Corporativa firmemente arraigadas en las arterias de las compañías y, si cabe, de cribas y procesos de control externo como el llevado a cabo por la Bolsa de Nueva York (NYSE), ha entendido que los requisitos de admisión de empresas a cotización en los mercados organizados deberían elevarse con el objetivo de competir en calidad.

NECESIDADES DE REFINANCIACIÓN

En el caso de Metrovaces, el nuevo informe de Gobierno Corporativo da a conocer que la prenda otorgada el pasado mes de diciembre sobre la totalidad de las acciones de la inmobiliaria en Gecina (una participación del 27%) es la consecuencia de las negociaciones para su refinanciación a favor de los bancos que le concedieron el préstamo sindicado. Cinco de las seis las entidades financieras que controlan el capital de Metrovacesa (Santander, Caja Madrid, BBVA, Barclays y Sabadell) suman una tercera parte de dicho préstamo que, a decir de la compañía, es el propio que firmó con ocasión de la compra de Gecina y que tuvo desde el primer momento dadas en prenda las acciones de esta empresa, pignoración que se levantó cuando Metrovacesa intentó segregarse de la compañía francesa y volvió a constituirse el pasado mes de diciembre en el marco de la refinanciación.

El informe revela también que la Caixa, Caixa Catalunya, HSBC y el Instituto Catalán de Finanzas ejercen los derechos de voto de la participación del 17,5%, siendo estas cuatro entidades financieras acreedores de la familia Sanhauja desde su pérdida de control del 80% de Metrovacesa el pasado mes de febrero. 

BONUS E INCREMENTO EN LAS RETRIBUCIONES

Por otra parte, el documento se hace eco de los incrementos en la retribución del consejo de administración, cuyos integrantes percibieron 5,01 millones de euros en el ejercicio 2009, importe un 34% superior al de 3,737 millones que percibió el antiguo consejo, antes de la entrada de las entidades bancarias. El grueso de este importe (3,82 millones de euros) se abonó al consejero delegado, único consejero que tiene carácter ejecutivo.

La necesidad de resurgir de las cenizas del huracán financiero, de fortalecerse, se revela en otra de las novedades esbozadas en el informe : la aprobación de un plan de retribución variable a largo plazo en favor del actual consejero delegado, Eduardo Paraja, y los ejecutivos y miembros de la alta dirección de la empresa que éste designe, con un máximo de ocho. El plan tiene una dotación máxima de 13 millones de euros y está vinculado al cumplimiento de determinados objetivos vinculados al valor neto de los activos y al beneficio antes de impuestos de la inmobiliaria con horizonte de 2012.

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