edición: 2362 , Martes, 12 diciembre 2017
13/05/2013
La aplicación de aranceles de hasta el 47% a las placas solares chinas en la CE divide al sector fotovoltaico

Las industrias y las eléctricas vinculadas a la generación solar caminan por la cuerda floja en Europa

Carlos Schwartz

Las empresas chinas fabricantes de paneles solares deberán hacer frente a unos aranceles aduaneros de hasta el 47% de media de acuerdo con una decisión adoptada por la Comisión Europea a propuesta del Comisario de Comercio, Karel de Gucht. La propuesta tiene por objetivo evitar la competencia de los fabricantes chinos de paneles solares que de acuerdo con la CE están fuertemente subsidiados y constituyen una competencia desleal con precios de “dumping”. La CE inició una de sus más grandes investigaciones sobre comercio desleal contra los fabricantes chinos en septiembre del año pasado. La investigación fue iniciada a solicitud del lobby europeo de fabricantes de paneles solares, cuyo casi único exponente -los otros han caído en la batalla- es la empresa alemana Solar World. Esta logró el año pasado que Estados Unidos impusiera a los fabricantes de paneles en China un recargo a sus exportaciones a este país que compensara las diferencias de precios. Sin embargo no es oro todo lo que reluce y la posibilidad de un encarecimiento de los paneles puede significar una seria amenaza para las empresas instaladoras y comercializadoras de paneles y sistemas de energía fotovoltaica.

Las empresas chinas, encabezadas por el gigante Suntech, en pocos años lograron acaparar hasta un 80% del mercado de paneles solares en Europa, el segundo mercado mundial por consumo. Esto arrinconó a los fabricantes europeos muchos de los cuales directamente desaparecieron del mercado, y otros como es el caso de SolarWorld que el año pasado registro pérdidas por 500 millones de euros y está en medio de un intento de reestructurar unos 900 millones de euros de deuda con un consorcio de bancos luchan por su supervivencia. La expansión de la producción China se hizo en parte sobre la base de crédito subsidiado, pero la escalada ha llevado a que exista un exceso de producción en el mercado de paneles para generación fotovoltaica.

El problema no solo lo padecen los fabricantes europeos. La propia Suntech entró en concurso de acreedores forzada por sus bancos en marzo pasado tras no hacer frente a un vencimiento de bonos por importe de 541 millones de dólares. La carga de deuda de la empresa es de 2.000 millones de euros. A finales de abril canceló un contrato para la compra de silicio policristalino por importe de 1.300 millones de dólares con la química de Corea del Sur OCI.

Alemania fue en 2012 el mayor consumidor de paneles con un incremento de la capacidad instalada el año pasado de 7,6 Gigavatios, seguida de China e Italia. Desde luego el ritmo de instalación de capacidad está en línea con las decisiones energéticas germanas cuyo Gobierno al liquidar las nucleares ha decidido incentivar y subsidiar la generación de energías renovables dando un lugar destacado a las fotovoltaicas. En buena medida lo único que puede salvar a Solar World es el mercado estadounidense donde su filial ha logrado el amparo de los derechos arancelarios y el de Alemania si se pone freno a la competencia china.

Sin embargo el sector de instaladores, consultores, y fabricantes de silicio policristalino, como la alemana Wacker Chemie, se oponen. De acuerdo con una investigación que el lobby del sector ha encargado a la consultora Prognos unos derechos arancelarios del 60% sobre las importaciones de paneles chinos podría ocasionar la pérdida de 242.000 puestos de trabajo en Europa. Otro de los argumentos de la consultora es que el fotovoltaico es un mercado muy sensible a los precios y que cualquier alza en los mismos supondrá una reducción considerable del mercado.

El lobby de los fabricantes alemanes de paneles afirman que el estudio tiene errores de bulto y se oponen a el. Pero cualquiera que sea el ángulo que se adopte, hay realidades que no toleran interpretaciones divergentes. El freno al desarrollo de la generación fotovoltaica en España, Grecia y Portugal ya se ha reflejado en las grandes cifras. El ritmo de crecimiento de la capacidad instalada de fotovoltaicas cayó en 2012 por primera vez en una década respecto del año anterior. Hasta ahora no había hecho más que crecer. El año pasado la capacidad creció en 17 Gigavatios, comparado con 22 Gigavatios en 2011. La tendencia ha afectado a la baja también a los precios del silicio policristalino, un producto que China intenta fabricar pero  ahora sin éxito. Esto hace que los fabricantes de esta materia prima tengan como su mejor aliado a la industria de ese país que por sus costes de producción y el crédito subsidiado por el estado puede poner los paneles un 50% por debajo de los precios europeos. El sector instalador alemán afirma que la aplicación de los derechos arancelarios a los paneles chinos va a suponer la pérdida solo en Alemania de 60.000 puestos de trabajo. Mientras, afirman, el 70% de la cadena de valor que generan los paneles importados quedan en manos de las empresas europeas.

En el otro extremo de la cuerda de la que tira la demanda europea está la propia industria china. El debate en el país de como hacer frente a los aranceles y al hecho de que se ha generado un exceso de producción de paneles solares también enfrenta a los funcionarios de la administración en ese país. De un lado están los que propugnan que se cierre el grifo del crédito subsidiado y deje a las empresas libradas a las fuerzas del mercado. Del otro los que subrayan que quienes van a tener que soportar las pérdidas de una política de este tipo son los bancos estatales chinos que han sido la mayor fuente de financiación subsidiada.

La decisión del Gobierno de momento ha sido un plan de inversión para una mayor implantación fotovoltaica con el objetivo de contribuir a sacar del mercado el exceso de producción. Pero los precios fijados para la compra de los paneles dejan un margen tan bajo que las empresas no pueden basar su política de ingresos en la nueva demanda interna. La crisis de Suntech no es un caso aislado. Las otrora principal fabricante china de paneles solares, LDK, había logrado sortear las quiebra a pesar de la caída de la demanda mediante el aporte de capital de nuevos accionistas. Pero el esfuerzo no ha impedido que el mes pasado no pudiera hacer frente a vencimientos por importe de 23,8 millones de dólares desatando un proceso de insolvencia.

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