edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
06/03/2012
OBSERVATORIO INMOBILIARIO

Las inmobiliarias agotan su capacidad para ingresar por el negocio promotor

Reyal Urbis apenas facturó 14 millones en el cuarto trimestre de 2011, triplicando en solo tres meses las pérdidas acumuladas hasta septiembre
Quabit, ya sin ventas de activos a sociedades de entidades financieras, solo ingresa 6,5 millones de octubre a diciembre, y Vallehermoso rebajó un 77% su cifra de negocio el pasado ejercicio
Juan Carlos Martínez

Un tanto camuflados por los del conjunto del ejercicio, los resultados de las inmobiliarias cotizadas en el cuarto trimestre de 2011 encierran, en general, una situación ciertamente desoladora. Con cifras de negocio que evidencian que la capacidad para producir ingresos provenientes de la actividad promotora se agota a marchas forzadas, y las empresas con mayor peso en su cartera de este negocio promotor lo empiezan a notar sobremanera. No recuerdan en Reyal Urbis un trimestre en el que la facturación fuera apenas de 14 millones. Tampoco en Quabit que los ingresos sumaron únicamente 6,5 millones. Pero así fue.

Unos resultados que, en el caso de Reyal Urbis, la empresa presidida por Rafael Santamaría, no han estado acompañados, como suele ser habitual, por un informe de gestión, nota de prensa o declaración intermedia alguna, limitándose a remitir a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el obligatorio informe estadístico y el Informe Anual del Gobierno Corporativo.
 
No obstante, realizada la comparativa entre los aspectos más relevantes, tanto de la actividad como del balance, se pone de manifiesto que ese catastrófico cuarto trimestre llevó a cerrar el ejercicio 2011 con prácticamente las mismas pérdidas que un año antes, por encima de los 375 millones de euros, y que el patrimonio neto negativo aumentaba un 121%, hasta 703 millones, manteniendo el endeudamiento financiero neto en torno a los 3.700 millones de euros.
 
En el caso de Quabit, los tan solo 6,5 millones de euros ingresados en el cuarto trimestre de 2011 no impidieron que la cifra de negocios cosechada en el conjunto del ejercicio (112,3 millones de euros) fuera un 16,6% superior a la de un año antes. Incremento achacable en un 70% a los más de 85 millones aportados por la venta de activos a sendas sociedades ligadas a entidades financieras. Respecto al corto plazo, un dato preocupante se atisba para Quabit. En ese cuarto trimestre solo fue capaz de cerrar la preventa de 26 viviendas, cuando entre enero y septiembre había acumulado 335 unidades.
 
Ante la que se avecina, Quabit acaba de cerrar la refinanciación de sus más de 1.300 millones de deuda financiera a cinco años. Un pacto que permite reducir esa deuda en unos 360 millones, además de bilateralizar todo el préstamo sindicado de 837 millones y disponer de financiación para cubrir las necesidades de liquidez de la compañía durante al menos los próximos dos años.
 
Una posición más cómoda para Quabit, desde la que afrontar los cambios que se vislumbran en el sector inmobiliario tras convertirse bancos y cajas en las entidades que van a decidir hasta dónde van a llevar el ajuste, en cuánto tiempo y cómo prevén que se produzca su salida ordenada final. En ese sentido, comentaba su consejero delegado, Alberto Quemada, el objetivo de, sin dejar de lado su vocación promotora, posicionarse “como un operador cualificado, capacitado y experto en la gestión de activos para las entidades financieras y otros agentes del mercado inmobiliario”.
 
Donde perciben también, de forma clarividente, los embates de la crisis, es en el Grupo SyV. Sus dos inmobiliarias, Testa y Vallehermoso –presididas ambas por Fernando Rodríguez-Avial desde el pasado 23 de febrero– representan las dos caras. Testa aguanta el tipo con su cartera patrimonialista bien nutrida que le permite seguir dando beneficios, mientras que sobre el horizonte de Vallehermoso se ciernen negros nubarrones.

Así, Testa mantuvo la cifra de negocios en los niveles de un año antes, en torno a 250 millones de euros, en tanto que Vallehermoso vio retroceder sus ingresos más de un 77%. Datos que arrojaron un resultado neto. Testa aumentaba sus beneficios un 18,7% y Vallehermoso incrementaba las pérdidas en un 70%, hasta casi los 100 millones de euros.

Para acomodarse a las dificultades de los inquilinos, Testa se ha visto obligada a perder renta al renovar a la baja los contratos, pero, de alguna manera, equilibra esa merma con la ampliación del plazo de arrendamiento. Estrategia dirigida a mantener en los próximos años prácticamente al completo el grado de ocupación, como el alcanzado en su torre del complejo Cuatro Torres Business Area (CTBA). En cambio, Vallehermoso ha visto cómo 2011 se saldaba con una simbólica venta de suelo, de tan solo 1,3 millones, cuando en el ejercicio precedente, por este concepto, se habían ingresado 268 millones.

En cuanto al endeudamiento financiero, Testa mantiene un total de 2.413 millones en préstamos hipotecarios y contratos de ‘leasing’, que sirven para financiar activos en explotación y en desarrollo valorados en 4.073 millones de euros. Deuda que se atiende con los flujos de caja generados por los alquileres, gracias al alto nivel de ocupación de los inmuebles. Y Vallehermoso, por su parte, debe los 1.301 millones con los que financia las existencias que figuran en su balance, con un valor de 2.184 millones.

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