edición: 2747 , Miércoles, 26 junio 2019
17/01/2013
España como ejemplo de `corrupción´ y políticas de improvisación

Las malas perspectivas económicas para 2013 y el caso Bárcenas centran la atención de la opinión pública

Los lectores piden medidas que favorezcan el empleo y el crecimiento, así como más herramientas para desterrar la corrupción y el fraude fiscal del panorama político
Crece el descrédito de la clase política a raíz del caso del extesorero del Partido Popular, que podría haberse acogido a la amnistía fiscal para lavar 10 millones de euros
ICNr

La situación de la economía española se encuentra también en el punto de mira de las Naciones Unidas. De ahí que, durante la jornada de ayer, un estudio elaborado por la ONU se convirtiera en uno de los asuntos más comentados del día. Según las previsiones del organismo internacional, la economía española se contraerá un 1,4 por ciento en 2013 y crecerá un 0,8 por ciento en 2014. Además, se sitúa en un 1,6 por ciento la contracción del Producto Interior Bruto (PIB) español en 2012 y se enmarca la situación de España en `una crisis de deuda que sigue deprimiendo la zona euro´. Esta perspectiva negativa de futuro se vio aliñada con una dosis de corrupción política: el extesorero del Partido Popular, Luis Felipe Bárcenas, podría haberse acogido a la amnistía fiscal del Gobierno de Mariano Rajoy para regularizar 10 millones de euros, según declaraciones de su abogado. Una operación que, a pesar de no tener `nada que ver con dinero público´ según la misma fuente, no dice nada bueno de quien tuvo en sus manos el manejo de las cuentas del partido. Un ejemplo más, en definitiva, del modus operandi español y de la necesidad de un cambio profundo.

Sobre el primero de los asuntos, el informe -bajo el título `Situación y Perspectivas de la Situación Económica Mundial 2013´- asegura que `la deuda de crisis soberana en la zona euro y los programas de austeridad fiscal en vigor siguen siendo las fuerzas dominantes que deprimen el crecimiento en la región´. De ahí que se proyecte un crecimiento medio de los países que comparten la moneda única del 0,3 por ciento en 2013 y del 1,4 por ciento en 2014. Los internautas ven en estas declaraciones una crítica a la obsesión europea por implantar una austeridad a ultranza que choca con el objetivo de crecimiento que, para muchos, resulta igualmente clave para la recuperación. La búsqueda de un equilibrio entre ambas pautas de trabajo, que cada vez cala más en el discurso europeo -aunque mucho más tarde que entre la opinión pública, tanto interna como externa-, es la única fórmula posible, en opinión de los internautas, para mejorar la situación de forma paulatina sin llevar a Europa a una recesión profunda.

Hay, sin embargo, factores externos que condicionan la recuperación de la Eurozona. Se trata de la ralentización de la demanda externa y los altos precios del petróleo, que `auguran unas perspectivas desalentadoras de futuro´ para Europa, según la ONU. Sin embargo,  la Organización también constata la estabilización de la actividad económica en la primera mitad de 2012 tras la fuerte caída experimentada en 2011, aunque esa situación sufrió un vuelco en la segunda mitad del año, etapa en la que se vivió un `deterioro continuo´ de la zona euro, con tasas de crecimiento negativas en el segundo y tercer trimestres -una recesión técnica-. Se espera, además, una fuerte caída del PIB en el cuarto trimestre. Para el conjunto del año 2012, la ONU espera que se cierre en la zona euro con una contracción del 0,5 por ciento.

De cara al futuro, la ONU pone el acento en las medidas adoptadas por el Banco Central Europeo (BCE) y Bruselas recientemente, que han servido para rebajar la presión de los mercados financieros sobre países como España o Italia. Eso sí, tal y como vienen señalando expertos y analistas, `no se ha roto aún el vínculo entre los problemas bancarios y la deuda soberana´, lo que, unido a las dificultades sobre un acuerdo para la unión bancaria, proyectan sombras de preocupación hacia el futuro. En cuanto al consumo, la mala racha persiste y lo seguirá haciendo, con un motivo directo: los programas de austeridad, con retrocesos tanto en 2012 como en 2013, y un gasto en inversión que sigue deprimido debido a las dificultades de financiación, sobre todo en los países del sur, como España, `los más afectados por la crisis´.

Este punto sirvió también como apoyo para muchas de las críticas emitidas ayer por los internautas, en contra de la política de austeridad española pero, sobre todo, a las pautas europeas que obligan -en cierto modo- a que las medidas giren en torno a esa obsesión por reducir el déficit. Son esas las variables que están detrás del `pobre crecimiento en algunos países y la recesión en otros que han llevado el desastre a los mercados laborales´, con tasas de más del 25 por ciento en España e Italia, señala el informe. Y, para los lectores, con indicadores como el paro `no se puede seguir jugando´ especialmente cuando la tasa española se encuentra muy por encima de la media de la Unión Europea y promete seguir ascendiendo durante el año que ya ha comenzado. No ayuda el hecho de que la crisis soberana seguirá coleando, según las previsiones de la ONU. Para la institución, podría haber todavía fuertes presiones que impacten de manera negativa en la solvencia bancaria y en la confianza económica, dando lugar a nuevos reveses económicos y a la aplicación de más austeridad.

En este marco, Alemania estuvo en boca de muchos internautas y se perfiló a la canciller alemana, Angela Merkel, como culpable de muchos de los males de países como España. De ahí que, como en otras ocasiones, la opinión pública se mostrara a favor de que Rajoy presione en mayor medida a la canciller, en varios sentidos. Tanto la agilización de la unión bancaria como la toma de medidas urgentes para reactivar la economía son aspectos clave en el discurso de muchos lectores, que censuran la `pasividad alemana´, digna de un país `egoísta´ que ignora la situación en que se encuentran algunos de sus socios europeos. `Alemania no debe ser nuestro lastre´, señaló un internauta.

Pero si hay algo que en España `realmente nos deprime´ es la `reiterada incompetencia y falta de compromiso de nuestro estamento político´. El partido en el poder -aunque la oposición también- permaneció ayer en el punto de mira de la opinión pública como exponente de la crisis de confianza política que existe en España y que parece encrudecerse día tras día. Motivos no faltan cuando las portadas de la prensa sorprenden, día sí, día también, con casos de corrupción que salpican, sin distinguir ideologías, a representantes de las principales fuerzas políticas del país. `Mientras los que manejan el dinero público sigan pensando que los fondos no son de nadie, no hay solución´, señaló un lector, en la misma línea que otros muchos. Y mientras esa corrupción se extiende, `nuestros mandamases lo único que saben es subir impuestos, recaudar, ayudar los bancos... y apenas atienden lo demás´. A todo ello se une el `engaño´ que suponen los programas electorales. Si la actual legislatura del PP es el paradigma, la idea se extiende también a otros partidos políticos y momentos históricos, aunque quizás el ejemplo actual sea el que más contrastes presenta entre realidad y teoría, a juicio de la opinión pública. El resultado de esta combinación de factores es el descrédito de la clase política española y el de la democracia en sí como sistema, al menos tal y como se encuentra configurada actualmente.

UNA DE CORRUPCIÓN

Por todo ello, casos como el de Bárcenas siguen levantando ampollas en la sociedad, especialmente cuando las implicaciones de la supuesta comisión de fraudes fiscales podría haberse regularizado precisamente gracias a una de las más polémicas herramientas creadas por el PP en lo que va de legislatura: la amnistía fiscal. Los medios de comunicación se hicieron eco ayer de que, según las declaraciones del abogado del extesorero del PP, éste habría utilizado la `ventana´ creada por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, para regularizar 10 millones de euros.

Eso sí, en palabras de su abogado, ese dinero `no tiene nada que ver con el PP, sino que es de origen mercantil, procedente de operaciones realizadas fuera de España y con socios extranjeros´. Hacienda, por su parte, negó que el extesorero se acogiera a dicho procedimiento, en un comunicado en el que aclara que no presentó la declaración tributaria especial que le habría permitido aflorar dinero oculto a un tipo único del 10 por ciento.
Para los internautas, el hecho de que el responsable de las cuentas de un partido político -y, para más inri, exsenador- esté implicado en casos de fraude fiscal no es sino una prueba más de que clase política y corrupción van, la mayoría de las veces, muy de la mano. `Dan ganas de llorar. Y luego deje usted de pagar un recibo un mes y verá´, criticó un lector. Muchos se mostraron convencidos de que `muchos de los que se han acogido a la amnistía fiscal son políticos´ y de que, `a poco que lo pienses, te das cuenta que estaba hecha a medida para ellos y exclusivamente para ellos´. No importa cuál sea el origen del dinero: no dice nada bueno de un cargo político que sus prácticas fiscales sean ilícitas, por mucho que éstas se limiten a su vida privada. Por eso, la opinión pública intensifica cada vez más su mal concepto de la clase política.

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