edición: 2326 , Jueves, 19 octubre 2017
23/06/2009

Las "migajas" televisivas de De la Vega enfadan aún más a las telecos

La regulación tardía de la tv móvil con DVB-H y el atraso del dividendo digital hasta 2015 hacen sangre en las heridas del canon de TVE
Mª Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta primera
A.Z.

Enfatiza en la coreografía de la tregua con las operadoras de telefonía, ha tratado de  cobrarles como un favor en la piel del dividendo digital unas frecuencias llamadas a generar -según sus cálculos- un 1,5% del PIB. Y envuelve ahora de regalo un nuevo marco regulador de la televisión móvil que sólo urge a las cadenas de tv. Pero el acceso a la banda ancha entre 790 y 862 MHz llegará tres años después que a los vecinos europeos, en 24 meses de fuera de juego tras el apagón analógico que debe concluir en 2012. Y sin rebajas para el canon de RTVE, como le proponía la CMT. Y con la regulación de la televisión a través del móvil, después de tres años de silencio, Industria y la vicepresidenta resucitan lo que no era más que otra obligación tardía. En los muros de la Secretaría de Estado resuena el aldabonazo de la Comisión Europea para fomentar el sistema DVB-H. Sebastián mira al horizonte de un mercado que en España ha crecido poco más de un 0% desde 2007 y al que se han lanzado de cabeza, pero por sus propios medios - a través de redes de datos móviles- las tres grandes operadoras. Telefónica, Orange y Vodafone  tienen el streaming, no les urgen nuevos sistemas, no, por ahora ni en un campo de juego aún por definir con las cadenas. El juego de manos del ministro Sebastián no convence. Las operadoras y sus asociaciones amansan los discursos, eso es todo.

Si en su aprobación definitiva, la Ley de financiación de la RTVE les sigue cargando el lastre del 0,9% de sus ingresos -la tramitación de urgencia reduce casi a cero la posibilidad de cambios en el Congreso- seguirían adelante con las denuncias ante Bruselas. Hasta el Secretario de Estado Ros reconoce ya que la inversión se erosionará en un sector  muy penalizado: las operadoras de móvil pagan el 50% de su beneficio bruto en impuestos. Bajo la mesa, las telecos advierten a Sebastián: el apagón analógico puede llegar -en tanto demora su ‘souvenir’ del dividendo digital- con más de una reclamación a bordo. Y el bautismo de la regulación de la tv móvil DVB-H (Digital Video Broadcasting-Handheld) se hará en la ‘pila’ -en el mejor de los casos- del desinterés de las tres grandes telecos.

La regulación de la tv móvil se cocinó con nocturnidad y llega por decreto, de espaldas a una hoja de ruta de conciliación que ha sido imposible entre cadenas de tv y operadoras. El Ministerio de Industria trata ahora de sacarle brillo, a los ojos de las telecos, a un mercado potencial que -según Bruselas- podría ascender a 20.000 millones de euros para 2011, y contar con unos 500 millones de clientes en todo el mundo para esa fecha, pero que en la Unión sólo ha crecido un 8% desde 2007, lejos de los países asiáticos desarrollados: en Japón, Corea del Sur y Hong Kong el 32% de los consumidores declara ver la TV a través de su terminal móvil, frente al 18% en 2007.Para un tercio de los coreanos el acceso a televisión es el factor determinante para comprar un nuevo terminal.

Pero el segundo ‘premio de consolación’ para las telecos que agrupan las iras del canon de RTVE tiene ya el envoltorio del desencuentro. Industria y la vicepresidenta Fernández de la Vega barajan un canal múltiple  (el equivalente al que ahora ocupa un canal analógico o a cuatro canales digitales de televisión) en el que podrían caber  una veintena de canales de televisión para los teléfonos móviles. Eso es todo. La letra pequeña del modelo de negocio choca las espadas entre las cadenas de televisión -que aspiran a que Moncloa reedite el modelo financiado de TVE en los predios del móvil- y las operadoras de telefonía celular, que apuntan a un modelo de pago -con canales temáticos por suscripción o por eventos- y que estaban dispuestas incluso a apadrinar al unísono, a pesar de que en el mercado español los que los espectadores cada vez pasan menos horas ante los televisores.

La batalla por el acceso a Internet a través de los teléfonos móviles inteligentes o smartphones está cada día más reñida. Telefónica y Vodafone, los dos grandes operadores de la telefonía celular buscan nuevas llaves para el mercado de internet móvil a través de los smartphones -el segmento que más crece- y han hecho de la tv uno de los servicios adicionales de sus tarifas planas. Si la operadora británica  apuesta a la descarga de música con un servicio gratuito de descarga ilimitada (dos millones de temas), Telefónica suma y sigue con sus ofertas de 15 y 25 euros, que ofrecen acceso gratuito por un año  al servicio de Digital Plus en el móvil (que ofrece 21 canales diferentes) sin que el tráfico de este servicio se compute dentro del que se ofrece con las tarifas planas.

Las tres grandes operadoras móviles congelan el entusiasmo ante la DVB-H –que debe incorporar un chip para recibir la señal de tv digital- en brazos del streaming. A pesar del crecimiento del número de usuarios que ya poseen un terminal inteligente que soporta la televisión,  han tenido que invertir en mejorar la infraestructura de hardware y en una red de mayor capacidad y más velocidad. Lo han hecho durante los tres años de incertidumbre regulatoria por parte de Industria en el móvil en colaboración con Digital+ y otras cadenas, lo suficiente como para que el 24% de los usuarios de smartphones los utilicen para ver sus canales -a tiempo real o con descarga/transferencia de contenidos audiovisuales- según el estudio 'Global Telecom Insight' de TNS. Y paran sus caballos de los nuevos canales de tv móvil apadrinados por Fernández de la Vega, ahora que el mercado español les invita al horizonte de la calma. La evolución de la capacidad de datos de sus redes convencionales ha aumentado las posibilidades de seguir ofreciendo los actuales servicios en streaming, sobre los que tienen un control absoluto y para los que no deben construir ninguna red nueva adicional. La mayoría de los dispositivos móviles del mercado ya posee una gran calidad de imagen y rapidez en el acceso a los programas. A pesar del riesgo de saturación puntual en zonas de mucha densidad de población, las costuras de las redes convencionales son suficientes en un mercado en el que sólo un 6% de los clientes españoles de telefonía móvil están abonados a la tv -la misma cifra que hace dos años- y sólo tres de cada diez usuarios que no utilizan dicho servicio están interesados en hacerlo.

EL DIVIDENDO, TARDE

De la Vega intentó jugar al divide y vencerás contra las operadoras. Miguel Sebastián le ha cogido las lanzas contra las telecos y hace ver que se ‘fuma’ la paz del dividendo digital, aún con toda su ‘letra pequeña’ por definir. Industria se cuelga como medallas propias lo que eran las marcas de la reprimenda del regulador. El Gobierno reservará la banda de frecuencias de 790 a 862 megahercios (mHz), ocupada por las televisiones analógicas, para servicios distintos al de televisión, como los de banda ancha en movilidad, a partir de 2015. Hasta entonces esas frecuencias seguirán siendo utilizadas por la TDT. Eso es todo.  Se lo ha recordado Telefónica, abocada a pagar el 44% de lo que desembolse el conjunto de las telecos: la regulación del dividendo digital no compensa el canon. Sebastián se sube -a la fuerza ahorcan- a la recomendación de la Comisión del  Mercado de las Telecomunicaciones, pero de espaldas a la carretera del sector. Con su informe crítico al proyecto de ley para la financiación de RTVE, la CMT le tocó las dos ‘teclas’ más flojas con la misma mano: no sólo considera el decreto de propuesta de ley incoherente, sino que la alternativa le abre a Industria la caja de Pandora del dividendo digital.

 La iniciativa del Ministerio de Industria, a contrapié de vicepresidencia, no llega con apellidos propios, ni el calendario a punto. Ya hace más de dos años que la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información (Setsi) tenía sobre la mesa los avisos de las operadoras españolas. Los nuevos servicios de banda ancha móvil, que funcionarán con la siguiente generación tecnológica, utilizarán en toda Europa una banda de frecuencias que en España estaba destinada a la televisión. La mirada a la Unión Europea alimentaba el riesgo de dejar el mercado ibérico como una isla, condenado a que los teléfonos móviles GSM o los nuevos modems USB que permiten un acceso rápido a Internet desde los PC portátiles pudiesen utilizarse en todo el mundo pero no en España. No, al menos, sin obstáculos. Se lo ha recordado Reinaldo Rodríguez, que envuelve sus ‘felicitaciones’ a Moncloa de un aviso para navegantes: no es más que es una forma de “desregular determinadas bandas del espectro radioeléctrico”. Un paso inevitable si el Ministerio de industria no quería condenar al sector de espaldas a un nivel competitivo en infraestructuras y servicios.

Por si acaso, Miguel Sebastián y de la Vega se consuelan en brazos de la demora de la cuarta generación móvil. Confían en que la tecnología 4G no estará realmente disponible de forma comercial -con equipos baratos y amplio catálogo de terminales– hasta 2012 ó 2013. Pero las operadoras miran allende los Pirineos, donde ya están sobre la mesa los planes para utilizar estas frecuencias para servicios de banda ancha de alcance universal y eliminar la brecha digital. Las nuevas frecuencias, entre las bandas de 790 y 862Mhz, fueron atribuidas en 2007 a los servicios móviles por la Unión Internación de Telecomunicaciones. Desde entonces Finlandia, Francia, Suecia o Suiza ya han repartido esa banda para comunicaciones electrónicas mientras otros como el Reino Unido han apostado por redes y servicios de nueva generación.

El Parlamento Europeo votó el año pasado varios informes para emplear el dividendo digital a la banda ancha móvil y nuevos servicios digitales de seguridad, identificación por radiofrecuencia (RFID), administración electrónica, sanidad o educación en línea. Es el propio Grupo sobre Política del Espectro Radioeléctrico (RSPG) de la UE el que espera que Bruselas siente una postura común en el segundo semestre de 2009.Además, el horizonte de 2015- cinco años después que el resto de la Unión- no vacuna al mercado español de la saturación de las frecuencias: el aumento geométrico de los clientes de Internet móvil, el único mercado que crece en el sector, puede provocar que las actuales frecuencias disponibles se conviertan en insuficientes alrededor de 2013.

EL DESENCUENTRO SIN FIN

Fernández de la Vega se ha atrincherado, a solas con el anteproyecto de ley de financiación de RTVE, de espaldas al sector de las telecomunicaciones y las grandes operadoras, pero no menos que a la Sepi, el ministerio de Economía y Miguel Sebastián, muy poco contentos con el puzzle fiscal que habrá que armar y la erosión en un sector que ha visto mermados sus ingresos por la crisis y que puede repercutir en la rebaja de la política de inversiones. La sacudida fiscal al cuello del sector engendra una unanimidad que ni siquiera el penúltimo choque de trenes con la geografía del Gobierno de Zapatero -el de las descargas de internet- ha sido capaz de alumbrar. El nuevo ajedrez de la financiación de la RTVE si llega, lo hará con las denuncias, el riesgo de aumentar el descenso de la inversión y todas las lanzas en ristre del sector. Las operadoras de telecomunicaciones preparan su artillería legal, recurrirán ante el Tribunal Constitucional e incluso acudirán a Bruselas, si es necesario. Sus homónimos en Francia - donde entró en vigor el pasado 6 de mayo la tasa  a las operadoras para financiar la televisión pública- les han abierto ya el camino: la oposición socialista planteó un recurso de inconstitucionalidad contra la medida, que fue rechazado en el Parlamento, ha comenzado ya con la patronal a impugnar las medidas ante los tribunales y despeja la vía hacia Bruselas con un doble ariete argumental: tributario y de competencia.

Lo recuerda ya Redtel: la tasa del 0,9% no es finalista, tal y como exige la ley, y concretamente el paquete de telecomunicaciones aprobado por la Unión Europea en 2003: no está asociada a los servicios que prestan. Además, las compañías españolas plantearán la tasa como una ayuda de Estado ilegal a RTVE, ya que las tasas se pagan al Estado, pero no a empresas, aunque sean públicas. Moncloa pasará la ‘gorra’ por adelantado: cada mes de julio las empresas de telecomunicaciones estarán obligadas a pagar a modo de entrega a cuenta el 40% del canon por la financiación de RTVE, pero para los que caigan en la tentación del impago, Moncloa ya no aplicará -en manos del regulador- la suspensión de la actividad como operador del incumplidor. Las grandes empresas de telecomunicaciones ya velan las armas del 0,9% de su facturación bajo el paraguas de Aetic, Redtel y Astel.

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