edición: 2451 , Viernes, 20 abril 2018
06/07/2009
OBSERVATORIO DE TELECOMUNICACIONES

Las OMV buscan flotadores para hacer el agosto y vacunas para aplacar el 'overbooking'

Se suben a la guerra de precios de internet móvil, tejen una alianza de portabilidades, buscan mercados diferenciales y se saltan las líneas rojas del VoIP y Skype
Ana Zarzuela

Quieren un sitio en el ‘cielo’ de la crisis de los ingresos móviles, han demostrado que tienen cabida, que pueden arañar clientes y encarnar el estandarte de las low cost, pero también que eso no es todo para bracear en un mar en el que una veintena de OMV se pelean por menos de un 2,3%  del mercado. El miedo a la ‘sobrepoblación’ mantiene en el congelador a una docena de operadoras ‘nasciturus’ y le estrecha el oxígeno de los ingresos por clientes a la veintena de las que ya hace más de dos años que han visto la luz. La portabilidad, la suma de clientes a golpe de ‘chutners’ y el 2,2% del mercado que no lleva el sello de Yoigo tienen los apellidos contados, tanto que sólo entre cinco operadoras móviles virtuales se reparten el 86% de las 1.150.000 líneas activas.

La guerra de precios, el techo de las cuatro operadoras que son sus proveedores y la orfandad de redes les echan en brazos de nuevos tratamientos de choque para llegar más allá de las migajas: la carrera de precios -que no de velocidades- por el internet para llevar, las velocidades de subida y las tierras al otro lado de la línea roja- como la de Skype- que ni Orange, ni Vodafone ni Movistar han querido saltar. Todo con tal de conjurar la maldición de Doppelhammer, el consejero delegado de Simyo, que vaticina que alguna desaparecerá. Más de una ha dejado de confiar en confían en los augurios de Pedro Serrahima, el presidente de Pepephone, que descuenta que ‘cuantas más OMV mejor’.

El más difícil todavía les ha permitido en el último trimestre blindarse ante las pérdidas del sector y hacerse con las medallas de los nuevos clientes, pero las telecos móviles virtuales apenas han podido aprovechar el espacio que ha dejado de sumar en el primer trimestre Movistar: su saldo positivo en portabilidad fue para todas las OMV en abril sólo de 7.758 números, menos de la cuarta parte que Yoigo. Y aunque todas juntas captaron un 33,7% de las líneas móviles ganadas en el último trimestre, basta otear a los lados para ver que sólo Yoigo, el cuarto operador móvil, captó un 22,6%. Y basta pasar revista a sus apellidos para certificar que, las costuras de las cinco primeras, dejan poco más que migajas del mercado a las demás.  Son Euskaltel (con 235.000 clientes) Lebara Móvil (200.000 líneas activas) E-Plus (con unas 200.000 tarjetas SIM, el 70% de ellas de Simyo) Happy Móvil (con 160.000 personas) y MáSmovil (con 100. 000 tarjetas) las que, según un estudio de Actualidad Económica, devoran por sí solas un 86% del mercado de las Operadoras Virtuales. Una tarta que sólo deja otras 255.000 líneas para el resto, sobre todo Pepephone, Carrefour Móvil, Diamovil, Eroski Móvil y Hits Mobile. Buscan sacar provecho al desarrollo de la competencia efectiva en un mercado ya saturado en el que ya hay dadas de alta 49 millones de líneas en España y tratan de quitarle el pescado a las tres grandes con el cebo de los precios y con la caña de las redes ajenas, las de las propias operadoras históricas. Las OMV apuntan al sol para arañar el cielo de las operadoras convencionales, pero sus piruetas, como en las demás OMV, chocan entre sí y con el suelo del mercado celular y del Internet para llevar, de espaldas al efecto iPhone y a años luz de los cielos del adsl en movilidad y el 3G.

Otean en busca de mercados diferenciados: lo ha hecho The Phone House con los clientes extranjeros, Happy móvil ha convencido de momento a 160.000 personas y a Lebara Móvil, su enfoque en el mercado de los inmigrantes –y una red de distribución ad hoc, que permite comprar sus tarjetas también en pequeños locutorios de barrio- le ha valido una silla entre las cinco OMV que más y más rápido aumentan su cartera de clientes. A Vodafone, las expectativas del consumo móvil entre los inmigrantes le costaron la ‘gripe española’, pero ni Yoigo -con la china Hong Da- ni los de Hits Telecom Spain se dan por vencidos.

En la portabilidad confían las OMV sus mejores expectativas, las únicas que hasta ahora han sido capaces de aglutinarlas en un sistema común. Tratan de hacer virtud de la necesidad: el requerimiento de la CMT y el frente común de las cuatro grandes operadoras en Redtel. Happy Móvil, Pepephone, MáSmovil, Digi Spain Telecom, Hits Mobile y fonYou Telecom  se han agrupado para crear el Sistema Centralizado de Gestión de la Portabilidad Móvil (SCPM) y agilizar los trámites de portabilidad y facilitar el trámite que se produce cuando un usuario quiere cambiar de compañía conservando su número de móvil. No se quieren arriesgar a ver estrecharse el que hasta ahora ha sido el trampolín del crecimiento de sus costuras. Pero saben que la ausencia de las OMV de E-Plus simyo, Blau, Jazztel Móvil, vuelingmovil...) lastra el despegue de un organismo que no funcionará a pleno rendimiento ya antes del otoño.

 EL OASIS DEL INTERNET ‘PARA LLEVAR’

Prometieron ‘hacer el agosto’, pero a las OMV les duele ya la guerra de tarifas de Movistar, con descuentos del 40% en mensajes cortos y del 50% en llamadas de voz y una tarifa plana a 9 céntimos el minuto - de Vodafone –con su 90 por 1 a 19,9 céntimos de euro- y de Orange- que reduce el coste de sus planes de llamadas a la mitad a cambio de no subvencionar el terminal- .Les duele tanto que las que ya están pisan el acelerador, sabe que a la vista de la guerra de precios disparada por las operadoras tradicionales de móvil será ahora o nunca para las low cost y las OMV. La rebaja de los precios del roaming –a la que advierten que no todas pueden subirse a la misma velocidad- y el descenso en un 30% por parte de la CMT de los precios de terminación de llamadas llueven sobre mojado en las estrecheces de su rentabilidad. A pesar de que el tráfico de llamadas móviles se incrementó en el último trimestre un 3,8% hasta los 17.702 millones de minutos, los ingresos medios de las operadoras se redujeron en el periodo, lo que refleja un descenso del precio medio del móvil.

Las operadoras virtuales visten sus esperanzas de ‘internet para llevar’ -el último gran granero de consumo del sector- y  los servicios 2.0 para el teléfono. Tanto que se ha convertido, por primera vez en el único apellido de una operadora española: el britànico Barablu prometía en la antesala de su bautizo ver la luz lomos de la infraestructura de Movistar con la piel de la especialización –casi en exclusiva- de internet móvil y con cobertura 2G y 3G de Movistar y prestar sus servicios de voz a través de VoIP desde el móvil o desde el ordenador. Según una encuesta realizada por GetJar, el 68% de los usuarios de aplicaciones móviles navegan ya más por el propio móvil que por el ordenador. Las OMV no quieren ser menos. Ninguna operadora renuncia a insuflar esas bocanadas, aunque lo tenga que hacer con redes prestadas y piruetas propias.

Pero las OMV hacen sangre en unas costuras que tienen un techo claro -el de las operadoras que les suministran su red- para la carrera de velocidades. Por eso se entregan en la batalla por las ofertas de datos. Las low cost y las OMV apuntan al sol de los precios en Internet móvil lo que no pueden abrazar en infraestructuras. Arañan el cielo de las operadoras convencionales, pero sus piruetas, como en las demás OMV, chocan entre sí y con el suelo del mercado celular y del Internet para llevar, de espaldas al efecto iPhone y a años luz de los cielos del adsl en movilidad y el 3G. Obligadas a pertrecharse para la guerra de las low cost, se lo juegan todo a un vuelo acrobático. Lo hace Jazztel, lanzando por primera vez en su historia  a los clientes de ADSL una tarifa plana de Internet móvil de 250 megas de descarga por 7,95 euros al mes. Le pisa los talones Eroski Móvil, que lanza un bono de datos de 200 MB sólo para clientes de contrato por 17,4 euros. Simyo regala 10 juegos para descargar en el móvil a cambio de que los usuarios de su portal Wap abonen el tráfico de datos. MásMovil se atrinchera en el segmento de uso más intensivo y lanza la tarifa plana de Internet más barata de 1GB y Pepephone triplica la capacidad de su tarifa plana de datos hasta 7,2 MB.

Tras los pasos de Yoigo, Barablu y MÁSmovil  se suben a las dudas de la investigación de la europea FreePress y a la puerta que la Comisaria Vivianne Reding esperaba abrir al uso del VoIP Libre. Sobre todo, al pragmatismo de Skype, que  sólo tiene ojos para los dos millones de usuarios que -según sus cálculos- descargaron en la primera semana la aplicación para el iPhone de su web store. Cuenta con más de 405 millones de usuarios -seis de ellos en España- pero ni el desembarco de su nuevo equipo gestor –que ha elevado un 44% sus ingresos en un semestre- ni la falta confesa de sinergias con Ebay y Pal Pal convencen a sus dueños. Promete agotar la espera a la salida a Bolsa de su participación llenando la cartera con el nuevo segmento de voz y hacer músculo para sus nuevos compradores: desde el club de los fundadores, Jotid está dispuesto a volver por sus fueros, al menos los de la negociación con Ebay. La grieta de las llamadas de internet a través de los móviles inteligentes es el último filón de Skype aunque para ello tenga que beber en las aguas ajenas de las grandes operadoras en infraestructuras birladas. En España, Yoigo es una de las pocas firmas que asume el uso de Skype en sus terminales, siempre que los usuarios se descarguen un software determinado, desarrollado por un grupo israelí. MasMóvil no sólo lo permite, sino que, además, lo incentiva: ha establecido como estrategia de márketing una campaña por la que es posible llamar durante una hora a cualquier usuario de Skype por 60 céntimos de euro.

UNA CARRERA CON LÍMITES

Las OMV se pinchan aún con el azuelo de la portabilidad y no consiguen piezas suficientes en las aguas de los nuevos clientes, pero nadie quiere renunciar a ellas, ahora que los ingresos móviles descienden desde el último trimestre de 2008. Otra cosa serán los nuevos partos. Las OMV pendientes del estreno miran y siguen calculando, antes que repoblar el viaje a ninguna parte. Ninguna se ha atrevido desde que en marzo RACC saliera a la calle con el soporte de Euskaltel y aspiraciones de sumar 100.000 clientes  en tres años. Tras un año de parálisis -fue una de las primeras en obtener su licencia, en 2007- Vocento ha decidido frustrar el lanzamiento de su OMV, Sarenet dirigida a banda ancha en movilidad para empresas. Sus cálculos apuntaban a una masa crítica de no más de 4.500 clientes. Flipamóvil, Sweno, Kuile Mobile, Blyck o Alcampo amasan desde hace meses la paciencia.

Los OMV registraron en 2008 el 29,6% de las nuevas líneas móviles, el 25,4% en febrero. Pero el 54,95% de las nuevas altas en febrero en manos de Vodafone les recuerda que pueden enredarse en su propio sedal antes de cambiar la geografía del mercado y la posición de las cuatro operadoras con redes propias. Ni las piruetas de sus precios ni su guerra de ofertas han conseguido blindar a Simyo y compañía ante la fiebre de un mercado muy saturado (más del 110% de penetración), que se debilita por la crisis a ojos vista. Pepephone aspiraba, cuando nació hace dos años con el padrinazgo de Vodafone y 6 millones de euros en el bolsillo, a subir a su barco a 50.000 clientes en cinco años, pero hoy la operadora de Hidalgo no llega a 20.000. Ni sus esfuerzos por atraer clientes canjeando el consumo acumulado de billetes de avión y alquileres de coches de Globalia, ni la que proclaman la tarifa más baja del mercado -7 céntimos/minuto- le han aupado a expectativas. KPN les ha enseñado a Jazztel y las demás OMV que pueden morir ahogadas por sus propios torpedos, los que lanzan a la línea de flotación de los operadores tradicionales del móvil, a los que hasta ahora no han conseguido arañar casi mercado: un 2,23% del total, casi lo mismo que Yoigo con el 2,11% y muy lejos de los tres grandes: Orange (20,51%), Vodafone (31,42%) y MoviStar (43,94%).

Telefónica pesca en las aguas de los clientes profesionales -la mayoría de los que se suben al carro del Internet móvil-con el iPhone en ristre, las ventajas de su posición en el mercado de banda ancha de móviles y la fidelización de sus clientes. Al terminar el mes de enero Movistar tenía una cuota de mercado de móviles del 44,5%, Vodafone del 31,2 y Orange del 20,5. Tiene ventajas en redes y límites de descarga, las líneas rojas que aún frenan esa expansión del ‘móvil para llevar’. Las que Orange y Vodafone tratan de sortear por la puerta de las licencias de GSM. Quieren aprovechar la nueva regulación del espectro de frecuencias radioeléctricas para usar las que tienen en la banda de los 900 megahercios -hasta ahora destinadas al servicio GSM- con las nuevas redes 3G. Un atajo que les permitiría ahorrar en inversiones de red, mirar cara a cara a Telefónica -sigue siendo líder en el sector pero el 75% de sus licencias GSM caducan en 2010- e instalar menos antenas en zonas rurales para lograr la misma cobertura. Pero por mucho que consigan que la CMT redistribuya las frecuencias de 900 Megahertzios y aunque lograran que Yoigo renunciara a sus pretensiones o pudieran arañar a Alierta alguna de las frecuencias que vencen en 2010, todos sus caminos conducen a la inversión. Y a Moncloa, que debería recalificar un espectro vinculado jurídicamente al servicio GSM, para el que se le concedió.

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