edición: 3102 , Viernes, 4 diciembre 2020
29/10/2010
OBSERVATORIO DE TELECOMUNICACIONES

Las OMV pierden blindajes y ‘graneros’ low cost en el cuerpo a cuerpo con Movistar, Yoigo y Orange y buscan otro contraataque

Movistar con Tuenti y Vodafone impulsarán sus propias OMV, rebajaron precios un 7% en un semestre y cuentan con ventaja para tarifas planas y convergentes
Las OMV han llegado a un 3,2% del mercado móvil, pero captan en portabilidad la mitad de clientes que en 2009
La rebaja del 20% en consumo inmigrante y las nuevas tarifas internacionales de Jazztel limitan el nicho de mercado de una decena de OMV
Ana Zarzuela

Se vienen arriba, con la vista puesta en un crecimiento del 40% en su cartera de clientes durante los últimos doce meses y en unos ingresos que se duplicaron en 2009. Tres años después de haber aterrizado en el mercado móvil español, el conjunto de las Operadoras Móviles Virtuales (OMV) tienen ya a mano 1,82 millones de líneas, un 3,3% de la cuota de mercado móvil  -0,5 puntos más que hace un año- y también la convicción de que no es suficiente para casi una treintena de telecos s, menos aún si miran la avanzadilla, en el ‘carril’ low cost, de Yoigo, con una cuota del mercado del 3,6%. Han calentado la crisis al sol de la guerra de precios, lo justo como para hacerse con la plaza más poblada para los nuevos clientes de telefonía móvil en los dos últimos trimestres. Se han subido a la travesía del desierto del consumo de voz móvil y han conseguido hacer lucir los galones de la portabilidad (4,5 millones en 2009), del perfil masivo del prepago entre las operadoras virtuales- del que viene en el último año el 42% de las nuevas altas- y del brillo de su piel low cost al sol de la crisis. Pero a las OMV se les estrecha el ‘Olimpo’ low cost. Con las carreras de los precios, la batalla de las frecuencias y el desembarco de los smartphones de bajo precio, ahora que reestructuran y rebajan todas sus tarifas móviles y han consumado un descenso de precios móviles del 7% en el último semestre, Vodafone, Movistar y Orange desafían el liderazgo en portabilidad de Yoigo y el blindaje de la veintena de Operadoras Móviles Virtuales (OMV).

Con un descenso del 10% de los ingresos por voz y un ascenso del 40% en los de datos, las OMV se juegan sus nuevas escaramuzas low cost en las tarifas planas de internet, la convergencia fijo-móvil y los smartphones de consumo intensivo pero bajos precios, justo los espacios más peleados por Vodafone, Movistar y Orange. Saben que la carrera de tarifas planas, las velocidades ultrarrápidas y el nuevo panorama tras el refarming las desplazará: han comenzado a exigir a las puertas de la CMT un nuevo marco de precios mayoristas. Aunque el ‘sarampión’ de las OMV ya ha dejado media docena de sus primeras víctimas en la cuneta del ‘Olimpo’ que presiden Simyo, Masmóvil y PepePhone, las operadoras low cost se preparan para un segundo ‘boom’, con nuevas OMV en puertas.

Se dejan querer por los vientos del norte, miran a Alemania, Austria, Noruega y Dinamarca -con cuotas de hasta un 20% de OMV- y, ahora que captan ya más de un tercio de las nuevas altas y lideran en grupo las portabilidades, se atreven también a ponerle el ojo y las intenciones al 15% del mercado, el suelo oficial al que apuntan las previsiones de Masmóvil, Pepephone u Orbitel dentro de un lustro. Pero ya no será suficiente, ahora que las cuatro grandes operadoras móviles bajan al suelo de la competencia y se visten la piel low cost para la guerra de precios y que las ‘elegidas’ para el podium del sector dejan poco más que migajas del mercado a las demás. Las OMV impulsan un nuevo ‘baby’ boom móvil hasta que en 2012 o 2013 comience la consolidación, como da por hecho el sector, capitaneado por el nacimiento -regreso en realidad, ya lo intentó con Orange en 2008- de 40 Móvil bajo la cobertura de Orange para intentar captar al público joven, o la ‘resurreción’ de Hits (ahora que supera el concurso de acreedores y amplía capital en 2,1 millones de euros) y el despegue de Lycamobile, una nueva marca internacional dirigida al mercado étnico, o el lanzamiento de un operador móvil del canal de tv de Cuatro.

Moderan sus precios, lo han hecho las tres grandes telecos móviles más de un 11% desde 2007, no sólo con el impulso de la Comisaria Noeelie Kroes y la CMT. Al calor de la caída del consumo, a pesar de la rebaja de ingresos de mercado celular en un 6,28% en el último ejercicio, las operadoras españolas habían subido los precios de la telefonía fija un 6,57% en el último año, pero contienen los del móvil, por seis trimestres consecutivos. Lo hicieron un 7,6% en los tres últimos meses de 2009 y ahora otro 7,2% en el primer semestre del año, a contrapié de los vaticinios de Maini Spenger, presidente de MÁSmovil: “si las grandes bajan sus precios se volverían insolventes. Orange -primero- y Vodafone y Movistar después han empezado a pisarle los talones, con sus propias armas,  a sus modelos de tarifas planas, simplificadas y reducidas. Lo hacía la operadora gala desde junio, con un modelo que ya ha comenzado a proporcionarle sus primeros resultados. Despliegan sus ‘armas’ para revertir las olas de la marcha de usuarios al calor de ofertas de ida y vuelta, ya lo hicieron en el tercer trimestre de 2009, cuando Movistar recuperó el 50% de las altas móviles. Hacen guerra en las trincheras de los chutners y blindan la fidelidad de sus usuarios a golpe de tarifas planas, terminales y subvenciones, convergencia de las redes de banda ancha móvil y aplicaciones; unas latitudes en las que las telecos ‘virtuales’ no pueden adentrarse. Las tres tienen sus propias tarifas de low cost (como la SIMple de Movistar o la Di-Minuto en el de Vodafone, que ofrecen llamadas a 9 y 8 céntimos de euro, respectivamente). Pero además, traspasan las líneas rojas del mercado celular y ponen de largo nuevos modelos de negocio y estrategias comerciales, lo hacen con tarifas más diversas y planas, con límites de horarios, o un volumen concreto de minutos a precios cerrados. Y para los datos por la puerta de los smartphones -con el techo del volumen de descargas-.

Ya Orange fue el único operador móvil tradicional con una captación neta positiva de clientes en el tercer trimestre de 2010 -mano a mano con Yoigo- y, aunque sigue en ‘rojos’ en el mercado español, son los registros móviles los que han permitido que suavice su caída en ingresos, del 2,8% negativo en el primer trimestre al 0,8% en negativo en este último. Movistar -que en 2009 perdió 153.000 abonados por la portabilidad frente a los 60.000 de 2008- ofrece  móviles gratis o muy baratos para blindar a sus clientes y premios en forma de regalo de tráfico de voz o de SMS para los usuarios de tarjeta que hagan una recarga de más de diez euros. Vodafone -después de un año en el que ha caído por debajo de Orange en portabilidades acumuladas desde de enero- acaba de presentar toda una nueva batería de tarifas simplificadas de tarifas planas -bonos por minutos en realidad- para voz y datos, con rebajas superiores al 30% en sus tarifas anteriores. En el mundo de las portabilidades, la británica es la que había sufrido el mayor éxodo de clientes al cierre del primer semestre. Entre julio de 2009 y junio de 2010 dejaba escapar a 478.495 usuarios en España, una cifra que triplica los perdidos por Movistar (151.224), mientras Yoigo ganaba 388.456 portabilidades y las OMV’s 124.776.

La guerra low cost de la telefonía celular española ha estallado, además, a tiempo para las previsiones de Yoigo y  para sus avisos: si sus calendarios no fallan, hasta un tercio de los operadores móviles virtuales (OMV) -empresas sin red propia- desaparecerán más pronto que tarde al calor de la crisis y de las limitaciones de un modelo de negocio y de beneficio vinculado al suelo de sus proveedores de red. Johan Andsjö se aferra a la “excepción española” -un mercado en el que aún los precios son más caros que en Europa- para extender las grietas de su horizonte: Yoigo ha tocado con las manos el cielo de casi dos millones de clientes en dos años y quiere un 10% del mercado móvil en cinco años, y fuera de números rojos, por más que las proyecciones de mercado recién publicadas por la CMT -con su plan de rebaja de los precios mayoristas de terminación-  colocan su horizonte, en el mejor de los casos, por encima de la línea roja del 4,5% del mercado en 2012. Pero no ha podido evitar ver pasar al lado la carrera de la banda ancha de alta velocidad de Movistar y Vodafone, con la tecnología HSPA+ en España para conexiones de 21 megas de bajada y de 5.7 megas de subida.  Sabe que el ‘piel a piel’ se lo pelea con las operadoras móviles virtuales (OMV), sino con Orange y sus 15 Mhz en 900 Mhz. En banda ancha móvil Yoigo cree que habrá 9 millones de usuarios en 2014, pero no será hasta esa fecha cuando empiecen a aparecer las ofertas basadas en redes de cuarta generación con 100 megabits de velocidad y la TV en el móvil y los juegos online como arietes de la explosión de la próxima generación. Yoigo –con frecuencias en la banda de 2100 mhz- se cuela en las redes sociales, suma teléfonos táctiles a su portafolio y en la convergencia 3G, pero suspira por hacerse sitio junto a Movistar, Vodafone y Orange en la banda de 900 mhz. Tanto como para exigirle a Miguel Sebastián que abra pronto el baile y como para negociar con nuevos proveedores para el día después del 'refarming'.

LA NUEVA TRINCHERA DE INTERNET Y LOS SMARTPHONES

Orange ha conseguido 326.000 nuevos clientes -2,2 veces más que el mismo periodo del año anterior- y lo ha hecho con el triple ariete de sus nuevas tarifas “de animales” (‘Tarifa Delfín’ (para navegar a través del móvil), ‘Panda’, etc’), del iPhone 4 de Apple asociado a algunas de ellas y del aumento de la cuota de usuarios con conexiones a Internet a través de banda ancha móvil, ya más de 6 millones. Lo saben en el sector de las Operadoras Móviles Virtuales. Ahora que ven cómo se les estrecha la ‘trinchera’ de las estrategias low cost, las OMV buscan nuevos ‘caladeros’ de rentabilidad celular en los teléfonos inteligentes. Han visto cómo Movistar, Vodafone y Orange vendían más de 200.000 iPhone4 sólo en los primeros cuarenta días tras el 31 de julio y se apuntan al carro de los teléfonos inteligentes, aunque aún las exclusivas de lanzamiento -lo acaban de hacer con la Blackberry 8400 de Movistar- queden fuera de su alcance y aunque -como ha explicado en varias ocasiones Spenger, de MASmóvil- no hayan conseguido, por ejemplo, implantar el sistema Blackberry de RIM sin disponer de red propia. Pero saben que, en el mercado español por primera vez, la penetración de smartphones es mayor en los clientes de las operadoras low cost, un 45% frente al 40%. Y las OMV, como Yoigo buscan sitio en esa grieta del cambio de tendencia.

Las telecos otean el mercado móvil, no disponen de la baza de sus ingresos fijos -como las cuotas de abono- y, a la vista de las zozobras de la voz, quieren incrementar sus ingresos procedentes de las búsquedas en Internet y de los contenidos audiovisuales, después del descenso de las ventas por  la saturación de móviles y la competencia en los precios por los servicios de voz. La banda ancha en movilidad ha disparado en un solo trimestre las tarjetas y los módems hasta los 1,72 millones. Los ingresos vinculados al tráfico de datos aumentaron un 39,2%, hasta los 479 millones de euros, al calor del crecimiento de la penetración de móviles de gama alta: en junio ya había 2,37 millones de estos dispositivos (MTS/HSPA), un 61% más que durante el mismo trimestre del año anterior. Hay más navegación desde el móvil, pero menos gastos en voz y SMS: mientras el servicio de datos ha crecido casi un 40% durante el segundo trimestre del año -y representa ya 479 millones de euros durante el segundo semestre de 2010-, el tráfico de mensajes ha caído casi un 20% y las llamadas, un 10%, aunque, con ingresos para las operadoras por 2.346 millones de euros, sigue siendo su principal fuente de rentabilidad, casi el 70% del total.

Ni Orange, ni Vodafone ni Movistar quieren excluir a los clientes prepago y las tarifas planas de un mercado que crece al doble de velocidad que los clientes de adsl y cable. Las tres sintonizan con los fabricantes, ahora que Movistar y Vodafone ya han blindado el tirón de los smatrphones, aterrizan los precios de los móviles inteligentes. Hasta ahora, las nuevas ofertas, modelos y aplicaciones han permitido que la venta de terminales aumentara un 4% en los doce últimos meses, hasta los 52,9 millones de clientes. Y ya en el Mobile World Congreso de Barcelona advirtieron que 2010 sería en el mercado español el año de los 'smartphones' de bajo coste, por menos de 100 euros, siempre que sea bajo el paraguas de la subvención de alguna operadora, unas aguas en las que ahora sólo los coreanos de LG y Samsung se habían sumergido y que -gracias a Android- le ha abierto la puerta a Huawei o ZTE. Los clientes Movistar pueden tener ya gratis un Nokia X6 al contratar una tarifa plana de Internet Móvil Premium. Nada que desvíe las huellas de sus precedentes - ha mantenido al iPhone y a otros terminales muy atractivos como el Palm Pre, o el Motorola Dext, como gancho-, pero nada que permita a las operadoras alternativas hacerse fuertes en la competencia low cost.

VODAFONE, ORANGE y MOVISTAR TAMBIÉN CON EL ‘EFECTO’ OMV

Orange gracias a su alianza con Kpn Spain, aglutina marcas como Simyo, Bankinter Móvil o Jazztel Móvil, además de Carrefour Móvil y MÁSmovil. Y  Vodafone, a OMV como Lebara Móvil, Eroski Móvil, Pepephone y Hits Mobile.  Pero ni para Vodafone, ni para Movistar y Orange será suficiente con su incursión indirecta, a través de las OMV a las que sirven redes y antenas. Hasta ahora, les ha reportado una suerte desigual. Lo sabe Movistar, que ha tenido que cortar el servicio a Vectone Móvil (presente en otros muchos mercados europeos, como Reino Unido, Dinamarca, Austria, Suiza y Países Bajos) que prestaba servicios desde 2009 y sólo en prepago y que ha echado el cierre con un paquete pendiente de 56 millones de minutos comprados ya, como avanzaba Movilonia.com. Y ha suspendido las líneas de zeroMóvil, otra OMV que no llegó a cumplir su primer aniversario. Mientras Vodafone refuerza su apuesta por su filial Vizzavi y Elephant Talk para dar servicio a los OMV -no sólo en redes y antenas, sino en todo tipo de servicios y paquetes de funciones de HLR, switching, CRM, facturación, etc- y afianzar los vínculos con clientes como Eroski, Movistar ultima el lanzamiento del perfil OMV de Tuenti, que ya se registró como operador móvil virtual en enero, antes de la compra por Telefónica de la red social española.

Además de llegar al mercado más joven, hermanar las redes sociales con el mercado móvil, las aplicaciones y contenidos audiovisuales, frenar la VoIP con métodos propios, poner a prueba la convergencia con modelos de economía y productos digitales, Tuenti está llamada, en los nuevos mapas de César Alierta a zambulirse en la competencia low cost con tarifas sin compromiso de permanencia, sin tener que hacerlo directamente con los apellidos de Movistar y para aprovechar una red social especializada en jóvenes que cuenta con 8 millones de usuarios y que en los últimos años ya había llegado a acuerdos con más de 30 operadores móviles para el acceso de su red a través del móvil o recibir notificaciones de la red por SMS. Ya en marzo había anunciado una alianza con Vodafone y la puesta en marcha de un programa (TuentiPartner) de alianza con diversas empresas y operadoras. En el ‘tentetieso’ a las OMV, Tuenti será el punto de intersección para horadar la doble  excepción española: en uno de los cincos mercados mundiales con mayor penetración de redes sociales, un tercio de sus usuarios optan por el acceso online y más de la mitad de los jóvenes entre 15 y 35 años accede a Internet desde su móvil, pero aún la penetración de los smartphones, el bajo nivel de consumo y la omisión de las empresas les deja mucho margen de acción.

El planeta de las virtuales y las ‘low cost’ busca un tercer boom. Kpn España -la ‘madre’ de simyo- relanza como OMV a 40 Móvil, una marca que ya estuvo presente en el mercado hace un par de años de la mano de Orange. Pero, al mismo tiempo, una decena de telecos virtuales echa cuentas para respirar con menos de 20.000 clientes y no caer del otro lado de la línea roja de la supervivencia, ésa que ya empieza a separar a las mayores, con el 86% de las líneas activas -Euskaltel, Symio, Lebara, E-Plus, Happy móvil, Pepephone o MáSmovil- del resto. Encienden sus luces rojas las estrecheces del mercado, tras las huellas del cierre de Vueling, ahora que junto a Alcampo, blyck o flipa móvil hay una docena de OMV que no han visto la luz en 2009 ni 2010 como prometían. En el ‘limbo’ de la prudencia, se quedaron Barablue -también de la matriz de Vectone-, que buscaba ver la luz con una estrategia asociada a internet y se lo siguen pensando Sweno, o Kuile. Aún resuena en los ecos de sus miedos el cierre este año de XL Mobile, la operadora virtual de la COPE y Marsans -aunque llevaba ya más de un año sin captar a nuevos abonados-.

Los muros de sus desventajas serán aún más altos cuando Industria resuelva el reparto de frecuencias móviles pendientes, el refarming del GSM en 3G y el despegue de la cuarta generación LTE. Por eso se deshacen en piruetas en la galería de los precios: si hace apenas doce meses el suelo para las más intrépidas era la ‘tarifa del ocho’, ahora empiezan a tentar las aguas de los cinco céntimos por minuto. Otra cosa será el establecimiento de llamadas y las tarifas planas. Sobreactúan, por primera vez, en las tablas de la banda ancha móvil. Las alternativas y las virtuales miran a las cinco telecos -entre el ‘club’ OMV- que ofrecen llamadas a 0 euros por minuto entre los clientes de la misma operadora.

Todas despliegan sus mejores vacunas, nuevas recetas que blinden la cuota de mercado para las cinco grandes, que garanticen su existencia para la veintena de las demás. Ahora que se acabó el ‘agosto’ de las operadoras virtuales, se suben a la guerra de precios de internet móvil, tejen una alianza de portabilidades, se saltan las líneas rojas del VoIP y Skype y buscan mercados diferenciales -como han hecho con los inmigrantes  Happy móvil, Lebara Móvil, o la china Hong Da y ahora YouMovil-. Pero saben que algunos de sus ‘graneros’ empiezan a ser menos productivos. Desde 2008 Lycamobile y Ortel  prometían competir por este ‘caladero’ con Lebara, Happy móvil, Tanmsatel, Talkout, o la marroquí Mobisud entre otra decena de operadoras especializadas en este perfil. Entonces, según un estudio de Nielsen, los extranjeros residentes en España eran el filón del consumo móvil, con un nivel de consumo un 40% superior en telefonía móvil al de los españoles.

Hoy, los datos preliminares del informe que ultima Orbitel -una operadora especializada en comunicaciones para latinoamericanos que cuenta con filial en España y servicio de OMV a través de Vodafone- advierten que  el gasto en móvil de los inmigrantes ha caído ya un 20% en el último año, después de una caída anterior del 17% desde 2008. Nada que -según sus directivos- impida a Orbitel cumplir en diciembre sus previsiones de llegar a los 25.000 clientes móviles y recuperar sus inversiones al final del plan de negocio a cinco años que se planteó para España o a Lycamobile, una marca internacional dirigida al mercado étnico que ya tenía desde hace seis años contratos con Orange, que desembarcó en España hace pocas semanas y conseguía activar 65.000 tarjetas SIM; o despegar a Digi.Móbil, pensada para el mercado rumano. Pero nada que invite al nuevo boom de las OMV a blindar su futuro en el segmento de la telefonía inmigrante. Un nicho de mercado en el que, además, desde ahora tienen que competir en el cuerpo a cuerpo con Jazztel. La operadora de Fernández Pujals intenta desde septiembre hacerse con el mercado inmigrante con una tarifa plana -‘Tu País’- para llamadas al extranjero, con un único límite de minutos mensuales de comunicación a Europa y América.

COMPETENCIA DESFAVORABLE

Las alternativas y las virtuales miran a las 3 operadoras que ofrecen llamadas a 0 euros por minuto entre los clientes de la misma operadora. Las OMV comienzan a sentir en carne propia las huellas de su presión y los vaticinios que Meinrad Spenger, co-fundador de MÁSmovil, dejaba caer hace menos de un año: la guerra de precios sólo serviría para que los operadores tradicionales burlen las posibilidades de los operadores móviles virtuales. Saben que las líneas rojas las alejan de las tarifas planas de llamadas –o al menos se las ponen caras-, tanto que hasta ahora los operadores sin red propia del mercado español no se han atrevido a saltárselas. Casi la mitad del precio de una llamada media móvil en España es su coste de establecimiento: en 2009, más de 2.700 millones de euros por el canon de conexión.

Vodafone, Orange y Movistar se ponen cómodas en tarifas planas de internet móvil en función del volumen de información que se descarga. Pero es una latitud en la que les pisan los talones las OMV y las alternativas, lo han hecho Pephone, Yoigo o Másmovil, -que espera incrementar en, al menos, un 50% la facturación del pasado ejercicio, en el que alcanzó unos ingresos de 10 millones de euros-. Nada que puedan repetir en voz. Pepephone, por ejemplo, en pulso mensual con Simyo, continúa creciendo gracias a sus tarifas Pulpo Paul (que permite llamar desde 1 céntimo minuto) y la Tarifa del 5 y  reinventa el establecimiento de llamada reducido. Ofrece una tarifa de 5 cént/min utilizando las antenas de Vodafone, pero sus márgenes son muchísimo más estrechos. Pepephone ofrece la posibilidad de navegar desde el teléfono móvil con tarifa plana por 7 euros al mes con la posibilidad de llegar a 300 MB mensualmente, pero superado el límite, cada mega extra cuesta 3 céntimos.  Simyo da la opción al usuario de conectarse por días con 100 MB máximos al día y un precio de 3 céntimos cada MB. Happy móvil ha reestructurado su servicio de Internet 3G: permite navegar hasta 30MB diarios por 1,18 euros. Si se supera ese límite, el precio por cada MB adicional es de 7 céntimos.

Las OMV se blindan en el pago por consumo, como mucho en la voz -tras Masmóvil se han atrevido a llamadas sin coste de establecimiento entre clientes y a minutos gratis entre usuarios de la misma operadora-, cuatro de ellas ofrecen una tarifa única de 8 céntimos por minuto de voz y sms y le hacen sitio a la gratuidad de la VoIP. Ya hay tarifas sin establecimiento en el mercado, pero parece que no tienen mucho éxito, la mayoría de clientes no es muy sensible al coste de establecimiento o no lo conoce y prefieren hablar más. Cosas de la letra pequeña, aseguran las virtuales, para consolarse del horizonte de un mercado sin telefonía fija por separado. Prefieren una guerra de servicios, por más que echen cuentas como Masmóvil para seguir asegurando que en relación con los operadores tradicionales permiten un ahorro de un 50% en la factura del móvil.

Para Movistar, Vodafone u Orange, la tarifa plana les permite amortizar la mayor parte del tráfico, que  se queda en la propia red (los clientes de Orange que llaman a Orange), lo que apenas les supone costes. Nada que puedan reproducir las OMV, ni siquiera entre sus propios clientes, si no quieren arriesgarse a reproducir el viaje de ida y vuelta de Yoigo y su promoción de “cero euros sin límites” entre sus abonados. Un plan que tuvo que acabar retirando ante la avalancha de costes. La tarifa era plana sólo para el cliente, no para el OMV, que debía seguir pagando por minuto al dueño de la red. Las OMV han comenzado a llamar a las puertas de la Comisión del Mercado de las Comunicaciones (CMT) en torno a una asociación sectorial, Aenom, ahora que se avecina el primer año de la ‘consolidación’ del mercado de las operadoras móviles. En este lustro, desde que convencieron al regulador y a los operadores con red propia de venderles sus servicios con contratos flexibles, han demostrado que pueden hacerse sitio en un mercado que siempre han considerado uno de los más caros de la UE. Pero también que no es todo. Por eso, desde abril hacen ruido a las puertas de Reinaldo Rodríguez para exigir una regulación de la estructura de precios mayoristas, o al menos la presión suficiente como para mejorar sus acuerdos con Vodafone, Orange y Movistar. Al fin y al cabo, era la Comisión, la misma que les puso la alfombra -más o menos roja- a su desembarco en España desde 2006, la que dejaba en su mesa, desde julio de 2008, la decisión de recortes semestrales de hasta un 52% los precios de terminación de llamadas en dos años. Una grieta en la que ya han cogido oxígeno desde entonces las OMV para su carrera de tarifas.

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