edición: 2327 , Viernes, 20 octubre 2017
14/05/2010
OBSERVATORIO DE TELECOMUNICACIONES

Las operadoras móviles virtuales recrudecen la guerra low cost entre sí y contra Yoigo, Orange y Vodafone

Simyo, Pepephone y Másmóvil han rebajado un 60% los precios y suman más de la mitad de los usuarios y el 85% de las portabilidades
Pelearán ante la CMT por nuevas tarifas mayoristas: el ‘efecto Yoigo’, la competencia smartphone y las medidas low cost de las grandes operadoras limitan sus opciones
Ana Zarzuela

Afinan el ‘más difícil todavía’ para no perder sitio en una trinchera -la del impulso low cost- que se ha convertido en el motor de la captura de clientes móviles, pero que cada vez es menos exclusiva. Las Operadoras Móviles Virtuales (OMV) buscan desde hace tres años su hueco en un mercado maduro, con una penetración cercana al 115%, pero aún con mucho recorrido para la telefonía celular. Uno en el que -decía el presidente de MasMóvil- esperaban no llegar a una guerra sin cuartel de precios. Pero los clarines de combate llegan con la avanzadilla low cost de Orange, Movistar y Vodafone. Blindan la fidelidad de sus usuarios a golpe de tarifas planas, terminales y subvenciones, convergencia de las redes de banda ancha móvil y aplicaciones; unas latitudes en las que las telecos ‘virtuales’ no pueden adentrarse con la misma intensidad. La veintena de las OMV tiene ya a mano un 2,9% de los clientes moviles y también la convicción de que no es suficiente para todas, menos aún si miran a Yoigo, con una cuota del mercado móvil superior a todos los operadores móviles virtuales juntos. Las OMV contraatacan tras Masmóvil, Simyo y Pepephone (que  rebajaron sus tarifas un 60% en tres años). Las cinco grandes buscan el resguardo de su crecimiento para consolidar su estatus, otra docena de telecos echan cuentas para respirar con menos de 20.000 clientes y no caer del otro lado de la línea roja de la supervivencia. Finalmente, otros ocho ‘nasciturus’ siguen esperando, sin ver la luz. El ‘sarampión’ de las OMV ya ha dejado sus primeras víctimas en el ‘Olimpo’ de Simyo, Masmóvil y PepePhone.

La guerra low cost de la telefonía celular española ha estallado, a tiempo para las previsiones de Yoigo y  para sus avisos: si sus calendarios no fallan, hasta un tercio de los operadores móviles virtuales (OMV) -empresas sin red propia- desaparecerán más pronto que tarde al calor de la crisis y de las limitaciones de un modelo de negocio y de beneficio vinculado al suelo de sus proveedores de red. Las OMV se dejan querer por los vientos del norte, miran a Alemania, Austria, Noruega y Dinamarca y, ahora que captan ya más de un tercio de las nuevas altas, se atreven también a ponerle el ojo y las intenciones al 15% del mercado. Pero junto a Yoigo saben ya que se acabó el ‘agosto’ de su exclusividad  sobre el modelo ‘low cost’. También que ni siquiera será ya, por sí mismo, suficiente.

Es verdad que en un mercado celular más agitado de los últimos tres ejercicios, 429.974 clientes cambiaron de teleco sólo durante marzo. Pero el ‘bocado’de las portabilidades, ése que les ha permitido a las alternativas al calor de la crisis de consumo arañarles más de 217.800 clientes en lo que va de año a Movistar y Vodafone no da para todas, ni menos aún por igual. Tan solo en marzo, Vodafone perdía 45.000 clientes, justo la misma cifra que se adjudicaba Yoigo, -el operador que más clientes ha ganado en el último año- que ha captado 136.000 nuevos abonados en los tres primeros meses del año. En el acumulado de los tres primeros meses del año, Yoigo dio la bienvenida a 136.000 clientes, todos ellos arrebatados a sus rivales. El gota a gota  ha dejado en manos de una veintena larga de OMV 22.000 líneas de ganancia en conjunto entre enero y febrero. El banquete de las portabilidades se ha convertido en una mesa donde sólo entre cinco operadoras virtuales digieren el 95% de los clientes churners.

En los dos primeros meses del año, como adelantaba Negocio, Pepephone sostuvo su liderazgo en la carrera -5.765 nuevos clientes-, seguida de la gallega R  (5.713 líneas),  Simyo (5.350), Hits Mobile (3.474) y Jazztel Móvil (3.258 líneas). A las demás, les corresponden menos de 13.000 en conjunto (sin descontar los que hayan perdido): 3.474 para Hit Mobile; MáSmovil sumó 2.682 líneas, Telecable, 2.210; RACC Móvil 2.124, Ono io 1.492; Eroski Móvil 1.369 y zeroMóvil 640. Unas migajas a las que la mayoría ni siquiera han llegado.  No todas las operadoras virtuales están creciendo: entre enero y febrero se han marchado 3.592 líneas de Lebara Móvil y otra OMV dirigida a inmigrantes que residen en España, Happy móvil, del grupo The Phone House, han visto cómo se portaban 1.295 personas. Carrefour Móvil y Diamóvil -del mismo grupo- se han quedado sin 1.616 y 2.206 clientes, respectivamente.

Las compañías de móvil virtual de las firmas de distribución, llamadas a impulsar el sector, son desde hace más de dos semestres un lastre para la suma de clientes global. Una tendencia que no han podido evitar desde el ejercicio pasado: ya entre enero y julio de 2009, de los 450.000 suscriptores que cambiaron de compañía, las operadoras de telecomunicaciones con filiales de móvil virtual sumaron un saldo positivo de 90.000 clientes respecto a sus rivales. Frente a estos resultados, las operadoras móviles virtuales de los grandes grupos de distribución sumaron en los siete primeros meses del año un saldo negativo de portabilidad de 20.000 clientes.

Quieren guerra. La necesitan. Y la quieren ya. Es el ‘ahora o nunca’ para todas las operadoras virtuales. Contraatacan, las que pueden. Tratan de consolidar su sitio en los precios más económicos de un mercado en el que la crisis del consumo, sobre todo de voz (de la que sigue dependiendo el 80% de los ingresos), penetra el negocio móvil, más vulnerable a la coyuntura que el fijo. Las cinco grandes OMV buscan el resguardo de su crecimiento para consolidar su estatus, se lo juegan en los muros del crecimiento de Yoigo y de la estrategia de bajos precios y popularización de smartphones de Orange, Vodafone y Movistar. Otra decena de Operadoras Móviles Virtuales se juegan mucho más, sus certificados de existencia, echan cuentas para respirar con menos de 20.000 clientes y no caer del otro lado de la línea roja de la supervivencia, ésa que ya empieza a separar a las cinco mayores, con el 86% de las líneas activas del resto.

Para empezar, lo hacen con Lebara, Happy Movil y Orbitel en cabeza, más de media docena de telecos que se dirigen principalmente a un target inmigrante y extranjero y que, después de una oleada de ‘estrenos’ masivos en 2008 y sobre todo 2009 y a pesar de que tanto Lebara como Happy Móvil estaban en el pelotón de cabeza en clientes y portabilidades, ahora no acaban de despegar y enseñan números rojos en pérdida de clientes en lo que va de año. Finalmente, casi otra decena de ‘nasciturus’ siguen esperando, sin ver la luz, desde el burladero de las promesas. El ‘sarampión’ de las OMV ya ha dejado sus primeras víctimas en el ‘Olimpo’ de Simyo, Masmóvil y PepePhone.

Las OMV se suben a la guerra de precios de internet móvil, tejen una alianza de portabilidades, se saltan las líneas rojas del VoIP y de Skype y han buscado mercados diferenciales -como han hecho con los inmigrantes  Happy móvil, Lebara Móvil, o la china Hong Da, Midas Mobile, Euphony, Talkout y YouMovil-. Encienden sus luces rojas las estrecheces del mercado, tras las huellas del cierre de Vueling, ahora que junto a Alcampo, kuile, blyck o flipa móvil hay una docena de OMV que no han visto la luz en 2009 como prometían. Aún resuena en los ecos de sus miedos el cierre este mes de XL Mobile, la operadora virtual de la COPE y Marsans -aunque llevaba ya más de un año sin captar a nuevos abonados- y los esfuerzos de Hit Mobile, que solicitaba hace cinco meses un concurso de acreedores y suscribió en febrero una ampliación de capital de 2,1 millones de euros para superar las estrecheces financieras que le han impedido conseguir  la financiación bancaria prevista en su plan de negocio para alcanzar  un Ebitda positivo durante el último trimestre del año.

UNA CARRERA DE PIRUETAS Y ‘VACUNAS’

Las OMV buscan otra vez vacunas, propias y ajenas. Pero comienzan a sentir en carne propia las huellas de su presión y los vaticinios que Meinrad Spenger, co-fundador de MÁSmovil, dejaba caer hace menos de un año: la guerra de precios sólo serviría para que los operadores tradicionales burlen las posibilidades de los operadores móviles virtuales. Saben que las líneas rojas las alejan de las tarifas planas de llamadas - que sí están fomentando los operadores de red tanto para el público en general como para las empresas y AAPP-, tanto que hasta ahora los operadores sin red propia del mercado español no se han atrevido a saltárselas. Vodafone, Orange y Movistar se ponen cómodas en tarifas planas de internet móvil en función del volumen de información que se descarga. Pero es una latitud en la que les pisan los talones las OMV y las alternativas, lo han hecho Pephone, Yoigo o Másmovil. Nada que puedan repetir en voz.

Pepephone, por ejemplo, ofrece una tarifa ya por debajo de 5 cént/min utilizando las antenas de Vodafone, pero sus márgenes son muchísimo más estrechos. Para Movistar, Vodafone u Orange, la tarifa plana les permite amortizar la mayor parte del tráfico, que  se queda en la propia red (los clientes de Orange que llaman a Orange), lo que apenas les supone costes. Nada que puedan reproducir las OMV, ni siquiera entre sus propios clientes, si no quieren arriesgarse a reproducir el viaje de ida y vuelta de Yoigo y su promoción de cero euros sin límites" entre sus abonados. Un plan que tuvo que acabar retirando ante la avalancha de costes. La tarifa era plana sólo para el cliente, no para el OMV, que debía seguir pagando por minuto al dueño de la red.

Por eso, llamarán de nuevo a las puertas de la CMT si es necesario en torno a su nueva asociación sectorial, Aenom. La Comisión, la misma que les puso la alfombra -más o menos roja- a su desembarco en España desde 2006, dejaba en su mesa, desde julio, la decisión de recortes semestrales de hasta un 52% los precios de terminación de llamadas en dos años. Una grieta en la que ya han cogido oxígeno desde entonces las OMV para su carrera de tarifas. La Comisión Europea en mayo recomendó a los reguladores nacionales rebajar el precio de terminación y establecerlo entre 1.5 y 3 céntimos en 2012,  pero la CMT no obliga a los operadores a que trasladen esta rebaja a sus clientes.

Las OMV ya han despejado un “Sistema Centralizado de Gestión de la Portabilidad Móvil” (SCPM) y ahora quieren hacer valer nuevos precios mayoristas de telefonía móvil: la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones formalizaba a finales de 2009 una propuesta que dejaba aún margen a la reducción de tarifas mayoristas. Como adelanta de Expansión, ahora hacen ruido a las puertas de Reinaldo Rodríguez para exigir una regulación de la estructura de precios mayoristas, o al menos la presión suficiente como para mejorar sus acuerdos con Vodafone, Orange y Movistar. No es casual que en la presentación de resultados de KPN, la única alusión en detalle a su principal ‘brazo móvil español’ -Simyo- el presidente de la cuarta operadora europea anunciara que, al sur de los Pirineos una de sus prioridades es negociar y mejorar las condiciones de sus contratos y sus tarifas mayoristas. La holandesa, presente en España a través de Simyo y Blau está trabajando ya para que Simyo España mejore las condiciones de acuerdo con su proveedor de red. Un aviso para navegantes que, en su caso, lleva los apellidos de Orange.

En este lustro, desde que convencieron al regulador y a los operadores con red propia de venderles sus servicios con contratos flexibles, han demostrado que pueden hacerse sitio en un mercado que siempre han considerado uno de los más caros de la UE. Pero también que eso no es todo. Lo sabe Másmovil, ha duplicado su facturación en el último ejercicio, hasta los 10 millones de euros, pero no prevé que lleguen los ‘números negros’ y el resultado bruto de explotación (Ebitda) positivo hasta el final de este año. Tiene sitio en el ‘oasis’ de las operadoras móviles virtuales que más han mejorado la portabilidad, en las más rentables, pero sólo la ampliación de capital por dos millones de euros (1,15 de ellos un cheque de confianza de Inveready y los principales accionistas, como el fondo Northzone Ventures), le permitirán, si cumple sus pronósticos, seguir con su plan estratégico de crecimiento y financiar el desarrollo de “nuevas soluciones avanzadas”.

A las OMV se les estrecha el ‘Olimpo’ low cost, por fuera gracias a las avanzadillas de Yoigo y de Orange, Movistar y Vodafone. En el interior de sus murallas, porque el 2% del mercado global les sabe a poco a una veintena de operadoras que llevan sus apellidos. Los muros de sus desventajas serán aún más altos cuando Industria resuelva el reparto de frecuencias móviles pendientes, el refarming del GSM en 3G y el despegue de la cuarta generación LTE. Por eso se deshacen en piruetas en la galería de los precios: si hace apenas doce meses el suelo para las más intrépidas era la ‘tarifa del ocho’, ahora empiezan a tentar las aguas de los cinco céntimos por minuto. Otra cosa será el establecimiento de llamadas y las tarifas planas. Sobreactúan, por primera vez, en las tablas de la banda ancha móvil. Las alternativas y las virtuales miran a las cinco telecos -entre el ‘club’ OMV- que ofrecen llamadas a 0 euros por minuto entre los clientes de la misma operadora.

Las OMV se blindan en el pago por consumo en la voz: tras Masmóvil se han atrevido a llamadas sin coste de establecimiento entre clientes y a minutos gratis entre usuarios de la misma operadora. Cuatro de ellas ofrecían durante el ejercicio pasado una tarifa única de 8 céntimos por minuto de voz y sms, pero Pepephone y Simyo se atreven en el entorno de los 5 céntimos ahora y le hacen sitio a la gratuidad de la VoIP. Ya hay tarifas sin establecimiento en el mercado, pero parece que no tienen mucho éxito, la mayoría de clientes no es muy sensible al coste de establecimiento o no lo conoce y prefieren hablar más. Cosas de la letra pequeña, aseguran las virtuales, para consolarse del horizonte de un mercado sin telefonía fija por separado. Prefieren una guerra de servicios, por más que echen cuentas como Masmóvil para seguir asegurando que en relación con los operadores tradicionales permiten un ahorro de un 50% en la factura del móvil.

Las OMV se arriman a la sombra de Masmóvil, Pepephone y Simyo, aún a costa de traspasar los corsés de rentabilidad que les impone el alquiler de sus redes y las tarifas que pagan a las operadoras con red propia. Miran a Pepephone, el brazo móvil de Globalia asegura que en los 30 meses que lleva en el mercado ha pasado de 13,92 a 5,22 céntimos por minuto en 2 años y medio, un recorte del 62,5% sobre sus tarifas con establecimiento de llamada para seguir considerándose la “más económica”. Desde noviembre de 2007 entendió que su ventaja de canjear el consumo móvil por servicios del Grupo no sería suficiente. Menos aún cuando a partir de 2008, Simyo y Masmovil empezaron a pisar sus talones en la carrera de precios y minutos.

Si en agosto de 2008 comenzaban a merodear los 6 céntimos por minuto, en 2009 siguió la huella de Eroski para eliminar establecimiento de llamada. En 2009 consolidó la ‘tarifa 8’ como suelo con sus competidoras OMV. Simyo regaló hasta 500 SMS a las portabilidades que eligieran contrato antes del 19 de abril, pero sólo durante cinco meses. La operadora de KPN lanzaba esta semana una tarifa de sólo 5 céntimos / minuto a cualquier móvil o fijo, sin horarios y con el regalo a quien la contrate 300 MB cada mes para navegar por Internet, un guiño dirigido a los dueños de smartphones, sólo disponible en modalidad de contrato, tanto para números nuevos como para portabilidades. Y si Pepehone estrenaba en marzo la tarifa Navega y habla (con la que poder acceder a la red desde el móvil por 8,12€ al mes y llamar con cualquier fijo o móvil nacional abonando 5,8 céntimos por minuto con 17,4 céntimos de establecimiento de llamada) y lanzaba a finales de abril una tarifa de 5,8 céntimos por minuto (sólo permanente para los 2.000 primeros usuarios), ahora la OMV del grupo Globalia, que opera bajo la cobertura de Vodafone, ha traspasado por primera vez la barrera psicológica de los 5 céntimos: una tarifa de 4 céntimos/minuto, que conlleva contratar internet móvil de 400 megas por 7 euros, y por otro lado con una tarifa de 5.5 céntimos/minuto para los titulares de la tarjeta Visa Halcón.

Happy Móvil apuesta por las recargas gratis a los nuevos clientes que lleguen en portabilidad durante 2010, Lebara hasta la mitad de saldo gratis con las recargas. Hits Móvil, desde su nacimiento en el verano de 2008 ha optado por los ‘partos’ en masa, por relanzarse continuamente con distintas marcas comerciales como TeliTec, Midas y ahora MySIMcard, para tratar de conjurar también el pinchazo de las operadoras ‘temáticas’ dirigidas a los consumidores inmigrantes. Sus tarifas incluyen ahora llamadas a 0 céntimos entre clientes de cualquiera de sus marcas mientras que el resto de llamadas será a 7 céntimos/minuto si hay portabilidad. Orbitel ha llegado hasta ahora a mejorar su tarifa nacional hasta 10,4 céntimos por minuto y la operadora -que dice contar con 10.000 clientes y activar unas 60 tarjetas SIM diarias- ofrece un descuento del 50% a dos números de Latinoamérica que elija el usuario de sus tarjetas prepago.

Eroski Móvil apuesta por los 6,9 céntimos por minuto y mantiene  dos tarifas sin establecimiento de llamada. KPN se sube al internet móvil prepago a través de Blau, duplica la capacidad de su Internet móvil si se contrata en abril: 2GB al mes por el mismo precio: 24,94 euros y si se compra en tiendas The Phone House. Las portabilidades a Bankinter Móvil pagarán la mitad hasta julio de una tarifa que sin promoción es de 11,6 céntimos por minuto. Ono io, Pepehone, Simyo, MáSmovil y Blau han estrenado en este año tarifas y planes especiales para datos. Y Carrefour móvil -la primera OMV que llegó al mercado en octubre de 2006- por primera vez se atreve a saltar al servicio de datos desde esta semana, con una tarifa plana de 1GB por 22,04 euros al mes y una tarifa diaria por 1,16 euros con un límite de 100MB.

EL RESGUARDO ‘LOW COST’ SE ESTRECHA DENTRO Y FUERA

Se han subido a la travesía del desierto del consumo de voz móvil y han conseguido hacer lucir los galones de la portabilidad, del perfil masivo del prepago entre las operadoras virtuales- del que viene en el último año el 42% de las nuevas altas- y del brillo de su piel low cost al sol de la crisis. Pero saben que ya no será suficiente, ahora que las cuatro grandes operadoras móviles bajan al suelo de la competencia y se visten la piel low cost para la guerra de precios y que las ‘elegidas’ para el podium del sector dejan poco más que migajas del mercado a las demás. Orange, Vodafone y Orange ya bajaron sus precios un 11%, estrenan tarifas planas, buscan a los clientes prepago de los que depende el 47% del crecimiento del sector y traen 'smartphones' 'low cost'. Movistar -que en 2009 perdió 153.000 abonados por la portabilidad frente a los 60.000 de 2008- ofrece  móviles gratis o muy baratos para blindar a sus clientes y premios en forma de regalo de tráfico de voz o de SMS para los usuarios de tarjeta que hagan una recarga de más de diez euros.

Las tres tienen sus propias tarifas de low cost (como la SIMple de Movistar o la Di-Minuto en el de Vodafone, que ofrecen llamadas a 9 y 8 céntimos de euro, respectivamente). Pero además, traspasan las líneas rojas del mercado celular y ponen de largo nuevos modelos de negocio y estrategias comerciales, lo hacen con tarifas más diversas y planas, con límites de horarios, o un volumen concreto de minutos a precios cerrados. Y para los datos por la puerta de los smartphones -con el techo del volumen de descargas-. Con un gasto total en telefonía móvil de más de 3.700 millones de euros y un contexto de crisis económica, las grandes operadoras hacen valer sus ventajas en el segmento empresarial sobre las alternativas y afinan sus tarifas planas para fidelizar. Si Movistar estrenaba en septiembre el Plan Profesional de 8 a 20h, -la primera tarifa en el mercado de características similares- este mes Orange sumaba la Tarifa Plana 12 horas.

Además, Yoigo se ha hecho, desde fuera del ‘club de los virtuales’ con la llave del mercado low cost. Ya en 2009 tocaba con las manos el cielo del millón y medio de clientes en dos años y quiere un 10% del mercado móvil en cinco años, y fuera de números rojos, por más que las proyecciones de mercado recién publicadas por la CMT -con su plan de rebaja de los precios mayoristas de terminación-  colocan su horizonte, en el mejor de los casos, por encima de la línea roja del 4,5% del mercado en 2012. Pero no ha podido evitar ver pasar al lado la carrera de la banda ancha de alta velocidad de Movistar y Vodafone, con la tecnología HSPA+ en España para conexiones de 21 megas de bajada y de 5.7 megas de subida. Yoigo -con frecuencias en la banda de 2100 mhz- se cuela en las redes sociales, suma teléfonos táctiles a su portafolio y en la convergencia 3G, pero suspira por hacerse sitio junto a Movistar, Vodafone y Orange en la banda de 900 mhz. Tanto como para exigirle a Miguel Sebastián que abra pronto el baile y como para negociar con nuevos proveedores para el día después del 'refarming'.

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