edición: 2346 , Viernes, 17 noviembre 2017
06/04/2009
OBSERVATORIO DE TELECOMUNICACIONES

Las operadoras se destapan en la carrera por internet móvil

Telefónica se hace con la 'pole' de la cuarta generación

Ana Zarzuela.- Se suben al carro de las ofertas y las nuevas infraestructuras. Ahora que los ingresos de los operadores de móviles se retraen por primera vez en España y que el consumo en voz agota su ímpetu, la batalla de velocidades y precios está servida. La animan el calor del refarming pendiente, las urgencias del mercado y el auge del ‘internet para llevar’ en un país que es líder europeo en banda ancha móvil de alta velocidad. Las operadoras le hacen sitio a la cuarta generación: no llegará a los usuarios hasta 2011, pero desde ya delimitan sus fronteras.  Todas quieren subirse a la LTE, una tecnología que ofrecerá 100 megas en bajada y 50 en subida, dividirá por 20 los tiempos de descarga y abrirá paso a la interactividad multimedia masiva.

Pero la brecha de la 4G pasa por el peaje de nuevas inversiones y al menos un 10% más de antenas que la red 3G. Telefónica juega a dos manos: el desarrollo del 3G le permitirá en el segundo trimestre duplicar las velocidades con la red HSPA Plus con una velocidad de bajada de 21 Mbps y de 5 Mbps de subida -y la convergencia con la LTE que comenzará a desplegar en 2011. Vodafone y Orange cruzan los dedos en la guerra del refarming del GSM. Los de Colao hicieron sus primeras pruebas de tecnología LTE en España el pasado año, pero -al igual que Jazztel- se entretienen en la guerra de precios y de servicios con su tarifa plana de Internet móvil sin límites de conexión y tiempo. Orange promete seguirles los pasos, no en vano España se ha convertido en granero de beneficios para France Telecom y no precisamente por los ingresos de voz.

No es la primera, pero la prueba de la cuarta generación de móvil por parte de Telefónica sí es la pionera en España más allá de un laboratorio, en tiempo real y en la piel de sus redes palpables. La LTE es ya una realidad en Japón y el atajo por el que los operadores nórdicos esquivan la orfandad de redes de 3G UMTS. La mayoría del sector de telecomunicaciones le ha dejado claro a Sebastián –en su última consulta oficial- que, como mínimo, hasta el año 2010 no existirá en el mercado un 'parque' de equipos suficientes para estas frecuencias de servicio de banda ancha, adecuadas para prestar servicios mediante LTE o bien mediante WiMax. A la vista de que los organismos internacionales que definen la normativa LTE no han culminado la primera versión definitiva y quedan aún pruebas de interoperabilidad de redes, y entre terminales, los analistas no esperaban la llegada de la cuata generación a los mercados europeos hasta 2012.

Será antes en el mercado español: Telefónica ya ha realizado llamadas normales y videollamadas entre terminales operando sobre la red LTE, ha demostrado la convergencia entre redes actuales y la nueva red de cuarta generación, mediante una videollamada entre un teléfono en red LTE y otro terminal en red 3G y mediante descarga de un archivo de 1GB desde un portátil conectado a la red LTE.  La operadora empezará a desplegar la infraestructura necesaria para soportar estas conexiones a mediados de año y la pondrá en su red a lo largo de 2011 –en principio para ofrecer servicios multimedia y la conexión de datos para las empresas- utilizando los mismos emplazamientos de la red 3G, y en las zonas con mayor demanda. Aunque todavía no está amortizada la tecnología 3G que emplean actualmente los operadores de telefonía móvil, la cuarta generación golpea ya a la puerta de la regulación española, de la mano de la concesión pendiente de la banda de frecuencias de 2.500 a 2.690 megahercios. El Ministerio de Industria fue el primero en domar las prisas de un proceso que en su génesis esperaba estar en marcha para marzo, pero que congela las hojas de su calendario. La mayoría de las compañías se lo han recordado a Miguel Sebastián: consideran que los primeros equipos capaces de trabajar con LTE no llegarán hasta dentro de un año, como pronto, y rechazan la posibilidad de que el Gobierno otorgue licencias territoriales para la banda de 2,6 Gigahercios.

Lo confesaba la directora general de Nokia España: muchos caminos de la esperanza del móvil pasan por ‘internet para llevar’ -el último gran granero de consumo del sector- y los servicios 2.0 para el teléfono. El mercado de los móviles respira por el oxígeno de los 'smartphones'; el del consumo, por las agallas del internet móvil y los servicios 2.0 para el teléfono. A pesar de que el tráfico de llamadas móviles se incrementó en el último trimestre un 3,8% hasta los 17.702 millones de minutos, los ingresos medios de las operadoras se redujeron en el periodo, lo que refleja un descenso del precio medio del móvil. Según una encuesta realizada por GetJar, el 68% de los usuarios de aplicaciones móviles navegan ya más por el propio móvil que por el ordenador. Ninguna operadora ni fabricante renuncia a insuflar esas bocanadas, ahora que incluso los fabricantes como Acer y los advenedizos desde los predios de la informática como Microsoft se tiran al ruedo de la ‘guerra al iPhone’ y al internet para llevar.

Telefónica pesca en las aguas de los clientes profesionales -la mayoría de los que se suben al carro del Internet móvil-con el iPhone en ristre, las ventajas de su posición como líder en el mercado de banda ancha de móviles, la fidelización de sus clientes y la corona como reina de la portabilidad. Al terminar el mes de enero Movistar tenía una cuota de mercado de móviles del 44,5%, Vodafone del 31,2; Orange del 20,5, y Yoigo y los virtuales, el 1,9%, respectivamente. Tiene ventajas en redes y límites de descarga, las líneas rojas que aún frenan esa expansión del ‘móvil para llevar’. Las que Orange y Vodafone tratran de sortear por la puerta de las licencias de GSM. Quieren aprovechar la nueva regulación del espectro de frecuencias radioeléctricas para usar las que tienen en la banda de los 900 megahercios -hasta ahora destinadas al servicio GSM- con las nuevas redes 3G. Un atajo que les permitiría ahorrar en inversiones de red, mirar cara a cara a Telefónica -sigue siendo líder en el sector pero el 75% de sus licencias GSM caducan en 2010- e instalar menos antenas en zonas rurales para lograr la misma cobertura. Pero por mucho que consigan que la CMT redistribuya las frecuencias de 900 Megahertzios y aunque lograran que Yoigo renunciara a sus pretensiones o pudieran arañar a Alierta alguna de las frecuencias que vencen en 2010, todos sus caminos conducen a la inversión. Y a Moncloa, que debería recalificar un espectro vinculado jurídicamente al servicio GSM, para el que se le concedió.

Las low cost y las OMV apuntan al sol de los precios en Internet móvil lo que no pueden abrazar en infraestructuras. Arañan el cielo de las operadoras convencionales, pero sus piruetas, como en las demás OMV, chocan entre sí y con el suelo del mercado celular y del Internet para llevar, de espaldas al efecto iPhone y a años luz de los cielos del adsl en movilidad y el 3G. Obligadas a pertrecharse para la guerra de las low cost, se lo juegan todo a un vuelo acrobático. Lo hace Jazztel, lanzando por primera vez en su historia  a los clientes de ADSL una tarifa plana de Internet móvil de 250 megas de descarga por 7,95 euros al mes. Y le pisa los talones Yoigo: a pesar de decidir aumentar un 25% el precio del establecimiento de llamada en La tarifa del cero a partir del 7 de mayo, desde el 18 de marzo ha mejorado las condiciones de su tarifa de Internet móvil.

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