edición: 2509 , Viernes, 13 julio 2018
18/12/2017

Las plataformas de crédito ’online’ sufren la morosidad de los clientes y chocan con sus inversores

Los compradores de los créditos generados por estas tecnológicas padecen las deficiencias de evaluación
Carlos Schwartz
Las acciones de la principal plataforma de crédito 'online' Lending Club sufrieron una caída en picado cuando anunció una reducción en su previsión de ingresos y beneficios para 2017 durante su Día del Inversor. Era su primer encuentro de este tipo desde que la empresa inició su actividad con el objetivo de colocarse a la cabeza del crédito al consumo sin garantías y basado exclusivamente en una evaluación del prestatario que se hace 'online' con la asistencia de un 'software' que ya está en su quinta versión tras depurar de forma continuada sus fallos. Pero la valoración del riesgo está lejos de ser óptima y la cartera de Lending Club -como la de los otros prestamistas que operan desde plataformas de Internet- sufre una fuerte morosidad. A consecuencia de ello los bancos, las financieras y los fondos de inversión que compran al por mayor y con descuento los créditos generados por las tecnológicas no logran la remuneración que estimaban a la hora de adquirir los activos. Esto hace que se muestren cada vez más reticentes a adquirir los paquetes de créditos generados por las plataformas tecnológicas y éstas a su turno para atraer a los compradores deben bajar los precios sufriendo deterioro en los márgenes y pérdidas que no estaban previstas. La caída en el precio de las acciones de Lending Club no se ha limitado a su Día del Inversor, la declinación ha sido del 80% desde la oferta pública inicial en diciembre de 2014.
Del lado de la captación de fondos las cosas no han ido mucho mejor. Los aportes de inversores privados no han alcanzado la rentabilidad anunciada por la morosidad y los impagos que han deteriorado las promesas de ingresos ofrecidas. Los inversores atraídos por la oportunidad de colocar dinero sin intervención de un banco se encuentran ahora con que la rentabilidad que habrían obtenido con una inversión en bolsa sería muy superior y ni que hablar si hubieran colocado el dinero en bitcoin.

El modelo teórico de las plataformas de crédito 'online' consiste en que el prestamista casa la necesidad de dinero de un cliente con la oferta de dinero de inversores particulares con un coste de intermediación mucho menor que un banco. Dentro de esta hipótesis se incluye el hecho que las plataformas tecnológicas no sufren la presión del regulador de la misma forma que un banco y por tanto en este frente tienen menos costes. También tienen considerables ahorros por la ausencia de oficinas físicas, y porque sustituyen los costes de personal por la eficiencia del software.

Pero el modelo que en el papel luce estupendo tiene sus problemas a la hora de trasladarlo a la realidad. En la medida que las plataformas escapan a los reguladores, éstos han encontrado la vía de repercutirles la regulación de forma indirecta. El Fondo Federal de Garantía de los Depósitos de Estados Unidos decidió el verano pasado que los créditos que los bancos adquieran a las plataformas tecnológicas serán considerados como crédito propio al tratarlos como operaciones de crédito hechas por la entidad a través de terceros. De tal suerte que los bancos dejan de adquirir créditos originados por las plataformas a menos que estas adopten criterios de control del riesgo y concesión del crédito similares a los que deben utilizar los bancos. El efecto de esta decisión se ha reflejado en los costes de las plataformas.

En la información trimestral para los primeros nueve meses de este año de Lending Club por cada dólar que se obtiene en beneficios hay un coste de 1,21 dólares comparado con 1,03 dólares hace un año. Son estos obstáculos los que han afectado al valor de los otrora unicornios de las tecnológicas del crédito. Earnest, una plataforma especializada en el crédito a estudiantes se vendió en octubre a la empresa de servicios crediticios Navient por 155 millones de dólares cifra que representa un 40% de su valoración histórica más alta. Prosper, una de las grandes del sector ha visto caer su valor desde los 1.900 millones de dólares en su mejor momento hasta los 550 millones en su última salida para buscar recursos.

Una de las bajas en el sector ha sido Dealstruck que quebró el año pasado. La empresa de San Diego se excedió en el crédito concedido a un grupo de clientes que no pudo con esa carga. Uno de los problemas que aqueja al sector es la presión inicial por generar una cartera de créditos y poner en marcha la maquinaria. “La presión para poner el negocio en pie determinó que en las fases iniciales del mismo la concesión de crédito se hiciese con menos exigencias que las necesarias para asegurarse que el nivel de riesgo se mantenía en niveles aceptables.

Las plataformas están pagando ahora esos excesos”, de acuerdo con una fuente de una auditoría. La idea motriz detrás de estas plataformas tecnológicas de crédito sigue en pie. Los bancos tienen altos costes como para poder retribuir los depósitos de los clientes de forma adecuada. “Si quitas los edificios, digitalizas los procesos y esquivas la regulación tienes un ahorro que se puede volcar en la retribución de los inversores”, afirma un ejecutivo del sector tecnológico. Pero la realidad demuestra que esto no es estrictamente así. En su mensaje a los inversores el consejero delegado de Lending Club, Scott Sanborn, hizo hincapié en las oportunidades de mercado.

Llamó la atención sobre un mercado de 350.000 millones de dólares entre la consolidación de crédito y la refinanciación de deuda de tarjetas de crédito para los particulares. El mensaje no tuvo impacto. Las miradas estaban clavadas en el rendimiento de las inversiones. A pesar de estos contratiempos, los bancos establecidos incursionan en el mercado. Quizá estén mejor posicionados para sacar rentabilidad a sus plataformas. El año pasado Goldman Sachs entró al mercado con su plataforma, Marcus, dedicada al crédito al consumo. En un año ha originado 2.000 millones de dólares en créditos. No sería la primera vez que la innovación es asimilada por los mastodontes de la industria quienes acaban sacándole partido.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...