edición: 2207 , Viernes, 28 abril 2017
19/11/2009
Abastecimiento responsable

Las políticas con RSC no cuentan con ningún tipo de supervisión en la cadena de suministro

Beatriz Lorenzo

Un flujo bidireccional de información veraz y transparente y una comunicación fluida y continuada son los pilares básicos de la relación que las compañías mantienen con uno de sus grupos de stakeholders más importantes, los proveedores.

Han pasado ya los tiempos en que la buena gestión empresarial se calibraba de cara a la galería mediante informes maquillados y esgrimiendo los beneficios económicos como pretexto ante cualquier práctica dudosa. Las políticas de responsabilidad social y sostenibilidad medioambiental se han hecho fuertes, y no solamente ante el espejo social, sino también en los recodos menos públicos. La cadena de suministro de las compañías ha empezado a revestir sus eslabones con cada vez más prácticas afines a la RSC, hasta el punto de que en la actualidad casi la mitad de las grandes compañías cotizadas incorporan políticas de compras éticas. Sin embargo, un reciente informe de Harvard Law School conjuntamente con Asset4 admite que a pesar de la proliferación de las prácticas socialmente responsables, y el respeto a los derechos humanos en la cadena de suministro, los procedimientos de análisis, seguimiento y medición de las mismas brillan todavía por su ausencia en la mayor parte de las cotizadas a nivel mundial.

El informe ha ahondado en conclusiones ya conocidas; el 45% de las cotizadas analizadas mantiene políticas responsables en la cadena de suministro, y un 25% incluso ha publicado códigos de conducta específicos para sus proveedores. A pesar de todo, la supervisión de las “buenas prácticas” se limita únicamente al “core business” de la compañía y, obviamente, a todas aquellas acciones y campañas susceptibles de tener gran repercusión mediática o proyección social. Por estar más ocultas a ojos de la sociedad, por no desempeñar todavía un papel esencial en los baremos de la reputación empresarial, la cadena de suministro se ve abocada a quedar sin supervisión alguna, dificultando así el cumplimiento de los estándares responsables que dependerán casi únicamente de la voluntariedad de los agentes implicados.

Y sin embargo, los principales impactos sobre derechos sociales y ambientales tienen lugar precisamente ahí, en uno u otro eslabón de la cadena de suministro, teniendo en cuenta que la externalización de la producción es moneda común en un escenario económico globalizado que se caracteriza por la cada vez mayor profusión de proveedores de países emergentes para compañías nacionalizadas en países de la OCDE. A este respecto, la Global Reporting Initiative (GRI), sostiene que la elaboración y presentación de informes puede ser una respuesta adecuada para lograr mayor supervisión y control en las cadenas de suministro.

ERRORES POR FALTA DE SUPERVISIÓN

La buena imagen de la empresa influye decisivamente sobre la imagen de sus productos y marcas y por ello en el volumen de ventas. Numerosas empresas han visto deteriorarse sus negocios al conocer la opinión pública que explotaban mano de obra infantil en países del tercer mundo o que deterioraban el medio ambiente. Y ello, no solamente por las prácticas de la empresa sino las de sus proveedores o subcontratistas. Muchas han sido las multinacionales que se han llevado las manos a la cabeza ante desmanes que ni conocían ni se habían preocupado por conocer. Una vez más, la opacidad y la falta de supervisión demostraban ser los culpables.

Muchos han sido los que han puesto sus barbas a remojo ante esta situación. En Uzbequistán, el tercer exportador de algodón en el mundo, se han descubierto trabajadores infantiles en los campos de algodón forzados por el propio Gobierno. Empresas como Wal-Mart y Tesco, entre otras, han dejado de comprar algodón a Uzbequistán y están fomentando mecanismos para asegurarse de dónde viene su algodón, intentando alcanzar el difícil grial de una supervisión responsable de la cadena de suministro.

Y es que la globalización económica y la liberalización de los mercados han llevado a una rápida intensificación del fenómeno de la deslocalización hacia países emergentes, abriendo oportunidades de negocio para empresas e inversores a la par que vías para ampliar la atracción de capital hacia los países en desarrollo. Sin embargo, con frecuencia el fenómeno de deslocalización se ha visto empañado por un impacto económico, social o ambiental negativo, resultado de operaciones financieras y estrategias de negocio poco responsables de algunas empresas, que se aprovechan de las insuficientes garantías de protección legal en muchos países emergentes. La ausencia de supervisión en las políticas de RSC de la cadena de suministro contribuye a agravar el problema.

Otra de las “ayudas” con que cuentan ahora mismo las compañías para recibir un nuevo impulso en pro de una RSC integrada en todas sus áreas radica en la existencia de los índices de sostenibilidad que proporcionan al inversor información acerca de qué clase de enfoques adopta la compañía en cuestión. Se ha planteado, desde diversos frentes, que los índices responsables recojan también una mínima información sobre el grado de control existente en las cadenas de abastecimiento.

EJEMPLOS DE CONTROL RESPONSABLE
Las ventajas de una política de proveedores responsable se manifiestan en una mayor estabilidad, garantía y calidad del servicio, en ahorros derivados de una cartera de proveedores más segura, en un menor número de denuncias, sanciones o multas y en ventajas competitivas provenientes de un mayor grado de colaboración por parte de los proveedores en cuanto a adaptación a nuevos productos o innovación. En definitiva, tener una política de compra responsable significa integrar a los proveedores en la planificación y gestión de la empresa, considerándolos como un grupo de interés tan importante como el de los empleados o el de los clientes.

Como mecanismo de control interno, son también útiles los códigos de conducta internos relativos a la cadena de suministro. Un caso real reseñable es el de MANGO MNG Holding  que basa su Código de Conducta para fabricantes y talleres de producción de prendas y complementos en las directrices y recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo y de Naciones Unidas. El Código de Conducta es de obligado cumplimiento por parte de todos los proveedores que deseen trabajar con la empresa. El Código prohíbe el trabajo infantil, el trabajo forzoso, la discriminación, el empleo de medidas disciplinarias contra los empleados y hace mención entre otras cosas, a la garantía de la libertad de asociación, la necesidad de regular los horarios de trabajo, y las remuneraciones de los trabajadores. Además, la entidad esta terminando de crear una herramienta de trabajo que asignará un número de fábrica a cada pedido para saber de dónde proviene cada prenda y poder controlar el origen de la producción en recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo y de Naciones Unidas. El Código de Conducta es de obligado cumplimiento por parte de todos los proveedores que deseen trabajar con la empresa.

 En el caso de empresas cuya producción depende de proveedores que residen en países en vías de desarrollo, un adecuado mecanismo de supervisión sería establecer un nivel de sueldo mínimo a los empleados de la cadena de suministro para asegurar el buen trato del personal. También podría financiarse al proveedor para que éste pueda invertir en producir materias primas de calidad.

Un ejemplo de ello es el desarrollado por Starbucks Coffe.  Cuando la compañía  decidió implantar la gestión responsable de su cadena de suministro, lo primero que hizo fue centrarse en dos aspectos: la calidad y la transparencia económica. En relación a la transparencia económica, todos los proveedores que envían las muestras de café a Starbucks Coffee, tienen que presentar todos los pagos realizados a lo largo de la cadena de suministro y mencionar todas las personas que trabajan en el proceso de fabricación del café. Se exige que los agricultores perciban al menos el sueldo mínimo por ley del país o, por categoría, el sueldo medio de ese puesto en ese país. La transparencia económica se aplica al 98% de las compras. Además, Starbucks Coffee ha creado el programa del “Proveedor Preferido” que persigue incentivar a los proveedores productores de café para que implanten prácticas de Responsabilidad Social Corporativa. Después de que el proveedor rellene un cuestionario con preguntas relativas a horas de trabajo, trabajo infantil, acceso a vivienda, seguridad, indicadores medioambientales, etc. Se le envía un verificador que le otorga una valoración: 80% de cumplimiento - proveedor preferido; 60% - proveedor preferente; 50% -proveedor verificado. A partir de ahí, el proveedor tiene un año para mejorar la verificación.

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