edición: 2908 , Miércoles, 19 febrero 2020
18/02/2014
Preparativos bajo presión

Las pruebas de estrés frenan la actividad de la banca europea y del BCE

Bancos italianos y portugueses necesitarán más capital adicional y caerá uno alemán
Juan José González

Las 130 entidades financieras de la Unión Europea que preparan la cita de los test de estrés, viven días de impasse, meses incluso, de inactividad corporativa y ausencia de operaciones de compra venta. Nadie se arriesga en un escenario lleno de incógnitas, una vez presentados los resultados del pasado ejercicio. El grupo de bancos españoles preparan ahora la rendición de cuentas y propuestas de todo tipo a sus accionistas, en una cita con los accionistas que se prevé a lo largo de los próximos cuatro meses. La sensación general tras la presentación de las cuentas al público es que ahora viene lo peor, el examen ante la Autoridad Europea Bancaria, la EBA. No se trata de aprobar o suspender, sino de conocer las previsiones o escenario que las autoridades bancarias contemplan para los próximos tres años, tiempo en el que se espera una recuperación bastante completa de las economías europeas así como del crédito.

Y en este tiempo y proceso de recuperación, se espera ver la caída de alguna entidad bancaria, previsiblemente no española, probablemente francesa o alemana. Aunque como señala un prestigioso analista del sector, "no habrá riesgo para ningún soberano". Algo es algo.

La expectación crece a medida que pasan las semanas y los meses. Y la banca se enfrenta a una revisión de sus activos que parece que marcará un antes y un después del próximo examen de los 130 entidades del sector. Temores del sector que no se centran en la revisión de esos activos sino en el escenario a medio plazo que estima la EBA y el BCE para los próximos tres años. En función de las hipótesis que contemplen las dos instituciones, es probable que la salud del sector evolucione de una u otra forma, es decir, en paciente mejorado y con salud renovada depende de la medicina que le dispense en su próxima visita al médico.

Pero si la prueba importa se debe en esta ocasión a que las dos anteriores el examen fue una broma, una pachanga que no tuvo el más mínimo rubor en enseñar a los más de trescientos millones de europeos, a los mercados y al mundo entero, que la salud del sector era de hierro y que no había lugar a proceder ni a inyecciones de liquidez ni nada por el estilo. Fueron pruebas increíbles, inconsistentes y en un ambiente de falta absoluta de transparencia. Seguramente no se vuelva a repetir la jugada y ahora el sector se someterá a unas pruebas diferentes presididas por la transparencia y por la certidumbre de que el resultado será conocido por todos y que no habrá trato diferenciado, es decir, que los bancos alemanes, franceses, portugueses, italianos y españoles, entre otros, deberán escuchar y aplicar el veredicto del `alto tribunal´ bancario.

En un primer momento no se esperan sorpresas mayúsculas, aunque no es fácil asegurar este extremo. Pero más adelante, pasados unos meses y antes de que finalice el año, es más que probable que las pruebas de resistencia pongan sobre la mesa la necesidad de una docena de entidades que necesitarán más capital para afrontar el misterioso trienio que acaba de comenzar y que culminará en 2016 con una banca diferente en una economía europea también diferente y en plena expansión. Por eso el tren que puede arrancar en breve para el sector bancario puede resultar duro para algunas entidades, complejo para otras y extremadamente fuerte e insuperable para unos pocos.

Las autoridades bancarias mantienen un absoluto mutismo desde finales del verano pasado. Sin ruido previo se espera que todas las entidades sean medidas por el mismo rasero, incluso las alemanas, que en anteriores ocasiones, al igual que las españolas (exceptúan las cajas en crisis) italianas, irlandesas y demás, salieron con un notable alto de las convocatorias.

Pero ahora todo será diferente, incluso se afirma que los examinadores no serán los mismos porque la metodología tampoco será la misma. La comunicación, o el informe final de la EBA, contará con una larga exposición de las opiniones de los técnicos, y que figurarán también sus nombres y apellidos. La cita es de gran expectación porque no se descartan sorpresas desagradables para algún banco regional alemán, otro portugués, así como necesidades de capital en italianos y franceses. Varios analistas y expertos descartan sorpresas peligrosas y efectos negativos que vayan a poner en peligro el riesgo soberano de sus países.

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