edición: 2388 , Viernes, 19 enero 2018
26/03/2013
Luxemburgo y Eslovenia esperan su turno

Las quitas en Bankia y preferentes supera la de depósitos chipriotas

El cierre de bancos en Nicosia, un aviso para Catalunyacaixa, Novagalicia y Banco de Valencia
Juan José González

Que el actual jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloen, tenga nacionalidad luxemburguesa, no parece que vaya a evitar una próxima crisis –rescate- del pequeño socio europeo, similar a la que vive Chipre. Como tampoco Eslovenia podrá salvarse de los riesgos de una quiebra o bancarrota de su economía en los próximos meses. Europa, la Unión, se ha convertido en un auténtico calvario en el que los depósitos ya no están a salvo –ni mucho menos sagrados-, como tampoco lo están los títulos de renta variable, las acciones bursátiles, y, por supuesto, la vida de las entidades bancarias tan sólo depende, a partir, de ahora, de una decisión política. Al final, va a resultar que Bruselas necesitaba un caso práctico real, con un perfil determinado para marcar al resto de socios el camino a seguir: quita de depósitos y cierre de bancos. En España, mientras se toma nota de los cierres, los inversores de Bankia y de preferentes ya conocen quitas superiores a las de Chipre.

El novato Dijsselbloem está consiguiendo en tiempo récord que Europa entera se olvide de su antecesor en el cargo Jean Claude Juncker al frente del Eurogrupo. Un trabajo que realiza a base de presentar la verdad de la mano de la cruda realidad. Sus métodos están logrando enamorar a la misma Alemania, puede decirse que su mentora, y su filosofía se plasma en aplicar a los problemas un pragmatismo inédito en la Unión, lo que le ha hecho merecedor de tanto miedo como respeto. Lo cierto es que la intervención de Chipre es el ejemplo más próximo de cómo se las gastan los de Bruselas y de cómo piensan seguir aplicando la doctrina del recate.

Se impone la quita y el cierre de entidades financieras, la limitación a la libre circulación de capitales. Todo en aras (se dice) a evitar la quiebra del sistema y facilitar la estabilidad económica dentro de la moneda única. En los últimos días, y desde diferentes centros de opinión, se demandan políticas que sirvan para aportar confianza y tranquilidad a los inversores, a los depositantes. Pero nada más lejos de esa intención, pues las declaraciones del jefe del Eurogrupo tan sólo han servido para avivar temores y suspicacias.

Entre los primeros se cuenta la posibilidad de extender las medidas aplicadas en Chipre al resto de países miembros de la Unión. Y entre las segundas cabe situar las advertencias, especie de aviso para navegantes. En navegación se encuentran Italia y España. La primera se encuentra en proceso de normalización política, en busca de la formación de un nuevo Gobierno tras las elecciones legislativas recientes. Chipre es observada por Italia como una crisis aislada, un pequeño problema que no va con los problemas del país… Pero en el caso de España se dan algunas notas que, no se sabe si por casualidad o por causalidad, obligan a establecer una cierta similitud.

El cierre de algunos bancos chipriotas puede hacer pensar en que la solución aplicada a España dejaría fuera de juego, sin intervención del Frob ni dependiente de ayudas públicas o privadas a entidades del tipo de Catalunyacaixa, Banco de Valencia y Novagalicia, cuyos accionistas, hay que interpretar tras comprobar la solución chipriota, que se quedarían con una parte de sus ahorros y valores, y serían objeto de quita el resto. En el caso de otros productos como las famosas preferentes y las subordinadas, los inversores privados se encuentran obligados a soportar una quita superior a la sufrida por los depositantes de la isla intervenida.

Ahora es posible que quienes apuntaban hace tan sólo ocho meses, que el rescate de Bankia salvaría de las pérdidas a los ahorradores y que sería un factor decisivo para asegurar los depósitos, se han quedado solos con su opinión, pues la valoración de los títulos de la intervenida Bankia, representan más que una quita griega o en el futuro próximo chipriota. Al igual que los ahorradores titulares de preferentes y subordinadas, que han podido perder en su mayor parte, las cantidades invertidas.

Así que resulta que los ahorros de los españoles han salido más perjudicados que los chipriotas, a pesar de no haber sido intervenidos, frente a los ciudadanos de Chipre que lo han sido en toda regla. Luego, cabe pensar que el rescate o la intervención como la de Chipre ya ha sido ejecutada en España, y de lo que dan cuenta la quita en Bankia y en las preferentes de las cajas.

Vistos los números, es fácil entender que ni Grecia ni Chipre deberían estar dentro de la UE, pues las posibilidades de cumplir con unas políticas comunes como las marcadas en Bruselas se antojan peregrinas. Como peregrina es también la carencia de autoridad de la propia UE para llenar el espacio político que le correspondería ocupar a los Gobiernos socios, hoy incapaces, como Chipre, de seguir el ritmo de la Unión. Ahora hay que entender que si Grecia fue la voz de alarma, Chipre es el fuego en plena actividad, de un incendio en el que hoy mismo se encuentran -y se encontrarán en los próximos meses- media docena de socios de la Unión, como es Luxemburgo. Aunque antes la Unión deba solventar otro fiasco de mayor tamaño que el chipriota: Eslovenia.

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