edición: 3025 , Viernes, 7 agosto 2020
05/03/2009

Las telecos europeas “puentean” a Reding

Se juegan el precio del roaming y la rebaja de la terminación de llamadas. Pero será con Durao Barroso, la vista puesta en los consumidores y de espaldas a los sables de la 'guerra del móvil' de Vivianne Reding. La comisaria agota sus batallas. Le queda poco tiempo en su sillón comunitario y, a la vista de los tropiezos con la disgregación funcional de redes y el regulador único, sobreactúa como la ‘Juana de Arco’ de los precios. Las grandes operadoras -Telefónica, Deutsche Telekom, Orange, Telecom Italia y Vodafone al unísono para la ocasión- apuran avisos e informes, pero las últimas rondas de negociación le han dejado claro a la comisaria que no son sólo las telecos las que le dan la espalda. Sólo cinco países aprueban su propuesta para la terminación de llamadas, diez se abstienen y una docena se oponen, entre ellos Reino Unido,  Alemania y España. Bruselas abre la puerta a la reforma del plan europeo y ofrece más tiempo, aunque sea -extraoficialmente claro- a cambio de más inversiones.

Reding se empeña, quiere que la reforma del sector de las telecomunicaciones sea la ‘última cena’ de su mandato y servirla a la mesa en abril como tarde, con la rebaja de tarifas móviles como plato principal. La Comisaria Europea de Telecomunicaciones colecciona conflictos. A pesar del riesgo de desincentivar la apuesta por infraestructuras, ahogar sus ingresos y obligarlas a estirar los precios en otras costuras, Bruselas propondrá ampliar otros tres años, hasta el 2013, el recorte de precio de 3 céntimos al año en las llamadas de móviles de itinerancia. Y no se resiste a obligar a las telecos europeas a rebajar hasta en un 70% las tarifas de terminación de llamadas.

Reding no gana para atajos de compensación, ni revoluciones aguadas. En la guerra de la fibra, ha terminado por claudicar a medias en las redes del FITH de Telefónica y se conforma con poco en su batalla de precios de los datos del roaming. En las espaldas del móvil se cobra las revanchas de sus revoluciones ahogadas. Pero los consumidores y las inversiones pagarán sus escaramuzas. Unos, obligados a encajar el estirón de los precios en otras costuras y los cambios en los hábitos de consumo; las otras, huérfanas de operadoras. Pero ni las protestas de las telecos, Etno y los informes del grupo de reguladores de los Veintisiete -que demuestran que los cálculos de costes móviles son erróneos- le hacen soltar su cimitarra del roaming y la telefonía celular y empuñar con más fuerza el florete de la terminación de las llamadas con la que azota a las grandes telecos europeas, a pesar del riesgo de desincentivar la apuesta por infraestructuras y ahogar sus ingresos. Todo por Europa. Y por su espejismo de competencia. La contradicen ya los números: el efecto disuasorio de sus revueltas ha reducido la inversión en nuevas redes un 2,7% entre 2006 y 2007, justo ahora que la UE necesita 300.000 millones para estar a la altura de las nuevas redes.

Su “revolución” parece más bien una “cruzada” contra los gigantes de las telecomunicaciones, los operadores dominantes que aún tienen en sus manos el 72% del mercado local y el 66% de la banda ancha europea. De la Comisaria, les irrita su empeño en uniformizar mercados y condensar en Bruselas todas las llaves y su obsesión por achacarles que “vacian los bolsillos» de los usuarios”, en lugar de ser consciente de que ella vacía los bolsillos de las inversiones. Se lo recordaban los cálculos de Telefónica: su plan de tarifas de terminación de llamadas a móviles no es viable; los precios estarían por debajo de los costes de producción y obligarían a más de 200 millones de clientes de prepago a pagar más por sus llamadas y asumir la reestructuración de los precios minoristas.

Si no falla el informe que las grandes operadoras europeas encargaron -todas a una- a Frontier Economics, con cada corte tarifario Reding sólo reduce la fosa de sus ´errores´: rebajar los precios de terminación a dos céntimos por minuto desde los nueve actuales ´aumenta los precios para los consumidores y disminuiría la penetración del móvil´, a medida que, para soportar esa rebaja, las operadoras se ven obligadas a elevar los costes de suscripción a la telefonía móvil o cambiar el modelo y comenzar a cobrar por recibir llamadas, como sucede en E UU . El atajo de la los usuarios paguen por recibir llamadas en sus teléfonos móviles no sólo perjudicaría a los ciudadanos, sino también a las compañías. Le ha puesto cifras para Vivianne Reding Vodafone, que calcula que 40 millones de europeos podrían dejar de utilizar el teléfono móvil si Bruselas les obliga a correr con los costes de terminación de las llamadas.

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