edición: 2611 , Viernes, 7 diciembre 2018
21/11/2018

Las criptomonedas entran en un periodo de absoluta anarquía sin reacción eficaz de los reguladores

Bitcoin pierde 15.000 millones de valor mientras los activos digitales se acoplan a las caídas bursátiles
Carlos Schwartz
El bitcoin (BTC) cruzó la barrera del sonido cotizando por debajo de los 5.000 dólares la unidad tras haber alcanzado un máximo de 20.000 dólares en diciembre pasado. Los 4.237 dólares por BTC fijados esta semana representan el nivel más bajo de este activo digital desde octubre de 2017. La pérdida en una semana de 15.000 millones de dólares en capitalización de la cripto moneda ha sido un golpe considerable para los inversores y puede alentar una retirada aun mayor de los pequeños inversores que entran en el mercado de bitcoin a la siga de los especuladores que inflan el precio del activo y luego lo dejan caer a su antojo. 
Sin embargo, esta vez un cúmulo de factores les ha hecho perder las riendas de la situación. Uno de ellos, ingobernable incluso para los muy grandes, ha sido la caída de los mercados de valores a escala global bajo la presión de una tendencia imparable a la baja de las tecnológicas. Los crecientes rumores sobre recortes en la producción de las tres versiones nuevas del iPhone de Apple no han sido ajenas a la rodada de estos potros desbocados antes de la recta final. En esta carrera no hay posibilidad de que una foto finish designe al ganador, porque todos están alineados en la pérdida. 

Algunos analistas señalan que el anuncio la pasada semana por parte de bitcoin cash de que generaría dos versiones, competidoras entre sí, de su moneda es lo que ha repercutido sobre su fuente de inspiración, el bitcoin original, y lo ha derrumbado. Es decir, el anuncio del desdoblamiento en dos series independientes de este activo digital desvalorizó en el acto al ingenio digital original en versión única. Pero el bitcoin cash no salió ileso de su movimiento anárquico y desde el lunes perdió un 14% de su valor. 

Un resultado que ha convertido a sus creadores en genuinos aprendices de brujo y que ha puesto de manifiesto la anarquía y descontrol de un mercado sin regulación alguna, lo cual deja expuestos a los inversores a cualquier decisión arbitraria. La semana pasada la plataforma Okex que opera desde Hong Kong, y que mantiene un fuerte volumen de transacciones diarias, decidió cambiar las normas del índice subyacente que regla los pagos en plena volatilidad de las criptomonedas.

Para entender la proyección de este cambio habría que equipararlo a que un mercado de futuros como el Chicago Mercantile Exchange anunciara que los contratos basados en el índice S&P 500 se liquidarán y compensarán al día siguiente pero contra el índice Shangai Composite en lugar del que se aplicó en el momento de abrir el contrato, explica una fuente de un fondo de inversión de alto riesgo. 

De acuerdo con estimaciones del mercado, las pérdidas ocasionadas por esta modificación repentina de las reglas a los operadores han sido por importe de 400 millones de dólares. Según éstas, Okex fue bastante más allá, cerrando la plataforma para nuevas compras en ciertos momentos y forzando antes de la fecha prevista la liquidación de contratos de contado para bitcoin. Este cúmulo de circunstancias impidió en determinados momentos que los inversores compraran bitcoin a precios de mercado, incluso cuando la cripto moneda estaba bajando. Okex argumentó que su sistema estaba sobrecargado durante el cambio de los índices y pidió disculpas. 

Pese a ello al menos un fondo presentó sus quejas a la Comisión de Valores y Futuros (SFC, por sus siglas en inglés) de Hong Kong. Sin embargo la Comisión que regula las operaciones con valores carece de atribuciones para ejercer de regulador de las transacciones con criptomonedas. La SFC publicó a principios de este mes las normas para negociar en el mercado cripto monedas bajo la forma de títulos valores. 

De acuerdo con esta normativa las plataformas que operan con títulos valores que representan importes en criptomonedas podrían solicitar licencia y registrarse para operar en los mercados organizados.

Este movimiento que pretende una normalización del mercado no admite extender licencia a las plataformas que operan de forma directa con las criptomonedas. Por lo tanto sólo sacaría de la terra incógnita a los que negocian títulos valores representativos de activos digitales. Lo que está claro es que la falta de actividad de los reguladores en torno a la erupción de las transacciones en el mercado salvaje de los activos digitales ha permitido un desarrollo desordenado, una virtual anarquía, que afecta a los intereses de los inversores particulares en el peor de los sentidos. Están expuestos a la arbitrariedad de las plataformas de negociación de activos digitales y de los emisores de las criptomonedas. 

Esta semana el director ejecutivo de la Autoridad de Conducta Financiera de Reino Unido afirmó que el regulador tenía “preocupación” por el daño potencial que estas operaciones, en su forma actual, pueden suponer para los inversores. Hablando el martes afirmó que era necesaria una acción rápida y enérgica. Por su parte el regulador de Hong Kong es consciente de que hay un número creciente de pequeños inversores individuales que se expone a fondos y plataformas que intermedian en criptomonedas que carecen de una licencia y constituyen un factor de riesgo al margen de cualquier control. 

Pero, en su esencia, el hecho de que no haya reguladores que sometan a una disciplina firme a esta proliferación de alternativas de inversión digital es responsabilidad directa de los propios reguladores. Decenas de miles de millones de dólares cambian de manos en estos mercados, y el riesgo de un quebranto mayúsculo en torno a las criptomonedas no está excluido. La falta de regulación hace aun más amenazante la anarquía instalada en el mercado de activos digitales.

La Securities and Exchange Commision (SEC) de Nueva York ha tomado la decisión de intentar la regulación de este mercado y ha empezado por las ofertas iniciales de monedas (ICO, por sus siglas en inglés). Esta modalidad de inversión se ha convertido en la forma de recoger financiación a bajo coste por parte de las 'startup' tecnológicas que generan una criptomoneda y la colocan a precio de salida entre los inversores que la compran con la expectativa de su revalorización. El sistema ha supuesto una verdadera proliferación de estos ingenios electrónicos sin valor real alguno, en tanto que no representan nada, con la salvedad de las expectativas de quienes las han comprado. 

La SEC tiene abierto un registro de ofertas iniciales de monedas en un intento de controlar este mercado. Este mes alcanzó un acuerdo con dos plataformas que hicieron emisiones de monedas sin registrar. Las plataformas, Paragon Coin Inc. y CarrierEq Inc., han acordado pagar una multa de 250.000 dólares cada una y han ofrecido a los inversores que compraron su criptomoneda el reembolso del dinero o la compensación por una venta con pérdidas respecto de la adquisición. 

Las plataformas se deben registrar en la SEC, y hacer un depósito de documentación incluyendo cuentas auditadas, para que los inversores puedan juzgar si desean jugarse sus cuartos con ellos o no. Mientras los reguladores buscan, sin entusiasmo alguno, una fórmula de control de la inversión en cripto monedas es probable que los reveses del mercado acaben con los ahorros de muchos inversores individuales.

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