edición: 3078 , Viernes, 30 octubre 2020
22/04/2020
Salvar caídas de ventas superiores al 80%

Las empresas prueban nuevos mercados sin confinamiento para salvar las ventas

Ya es primavera, pero sólo en algunos mercados de Europa y Asia, donde se relaja o adelanta el final de confinamiento y las empresas ya pueden vender su producción
Juan José González
Puede ser uno de los efectos más perversos del estado de alerta, la otra cara de la moneda, la que recomiendan los más agresivos para poner fin cuanto antes, o acelerar, el final del confinamiento de la población. Efectos sobre la economía y sus derivados o consecuentes como es la caída de las ventas, de los ingresos, de los productos, de la distribución de estos y claro, la caída del empleo en España. Se trata de la alternativa que desde hace un mes vienen planificando las grandes empresas españolas en un intento, se diría que a la desesperada, de evitar una dramática caída del negocio, algo que alguna de las grandes ya está sufriendo. Y se trata de buscar mercados abiertos, con mayor certidumbre sobre la `desescalada´ del parón industrial de la economía, de la producción, mercados donde las autoridades nacionales ya estén aplicando, o lo vayan a acelerar, el final del confinamiento de la población civil, del consumidor. Mientras, el Gobierno español continúa enredado en el cálculo, en la búsqueda del equilibrio numérico, de las cifras de la pandemia en términos de salud pública y en términos de deterioro económico. En esa búsqueda están comprometidos riesgos humanos y económicos, un dilema que parece estar resuelto en otros países del entorno. Es el caso de Alemania, Holanda y Austria cuyos Gobiernos ya han comenzado la reapertura de sus comercios al público, con algunas limitaciones de superficie y de público.
Países en los que parece posible un cierto relajamiento de las normas de confinamiento social y parón económico e industrial. Las empresas españolas de sectores como el automóvil, el alimentario o el textil buscan estos días insistentemente mercados alternativos para colocar mercancías o poder seguir vendiendo sus productos. No todas las grandes compañías cuentan con filiales o establecimientos abiertos en esos países en los que se está rebajando el rigor en el confinamiento o, en otras palabras, ya han comenzado a rebajar la hibernación económica o el retiro social en los hogares.

Se trata de reaccionar al cierre y a las caídas de las ventas que, según los sectores se pueden acercar al 80% de la facturación habitual en estas fechas. Lo tiene muy claro el sector de la moda que estos días intenta salvar los muebles mediante la venta online, una salida que se muestra insuficiente, siquiera para cubrir costes. Así que se hace obligado la búsqueda de mercados alternativos, salir al exterior en dirección a Alemania, Holanda o Austria (y previsiblemente en breve, también en parte en Francia, Portugal e Italia, países estos últimos que ya barajan fechas oficiales muy previsibles para la desescalada de las medidas restrictivas. 
Algunos fabricantes de productos de consumo, como los de moda y textil en general, han podido aprovechar las redes de distribución que le proporcionaban filiales o tiendas propias o bien, acuerdos con otros grandes almacenes. En este sentido, las grandes compañías -caso de Inditex, Mango o H&M se han podido beneficiar de la inmensa red de tiendas y establecimientos asociados por medio mundo, si bien, en esta ocasión, sólo en parte debido a que también la pandemia, como su nombre indica, es global. Por tanto, en esta crisis es improbable que la red mundial pueda, por sí sola, mantener las ventas de las grandes compañías de sectores como el automóvil y el textil y moda.

En esta desescalada del confinamiento y el parón económico destaca Alemania, un caso singular donde la población en ningún ha estado privada de acudir a los establecimientos públicos y donde las ventas han continuado en un nivel cercano al 75% de su ritmo habitual. Pero en general, los grandes productores españoles se han buscado la vida en esos países donde el confinamiento se ha ajustado más a la proyección de las cifras que a las mismas cifras, caso de España, donde las grandes textiles presionan por una rápida vuelta paulatina a la normalidad.

En esta situación han surgido también nuevas oportunidades para colocar las mercancías que no se pudieron vender en estos meses de marzo y abril. Mercados asiáticos como Corea del Sur e Indonesia y nórdicos como Suecia, Noruega y Finlandia. Igualmente países como la República Checa, Ucrania, Bielorrusia, Georgia o Letonia, donde el impacto de la pandemia ha sido menor o muy bajo, son desde hace mes y medio el destino de las mercancías de las grandes cadenas textiles y de otros productos como el vino. Así, la salida obligada por los rigores de las limitaciones de las autoridades, así como por la incertidumbre creada por el Gobierno en la reducción de las medidas de confinamiento, parece estar sirviendo para entrar en nuevos mercados, considerados hasta ahora como marginales o de segundo nivel. Ahora habrá que esperar para comprobar si se trata de nuevos descubrimientos comerciales o tan sólo de una solución paliativa.

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