edición: 2562 , Miércoles, 26 septiembre 2018
16/02/2018
Corrección bursátil o ensayo general 

Las empresas se preparan para afrontar mayores costes de financiación

La bonanza de la economía americana traerá a Europa en seis meses un aumento del coste de las deudas públicas y privadas
Juan José González
Aseguran algunos operadores del mercado que la fase de tranquilidad, estabilidad y de calma en las bolsas, ya duraba demasiado, casi un año entero y que así era imposible seguir trabajando. La calma debe traducirse como ausencia de volatilidad, en general, insuficiencia de riesgos, mientras que trabajar viene a coincidir con la imposibilidad de conseguir ganancias sustanciales para sus carteras. Lo cierto es que se echaba en falta el ambiente que crea la volatilidad, los temores que inducen a las ventas y los escenarios que animan a tomar riesgos. Esa ausencia de volatilidad, en particular, en los mercados de renta variable, no se lleva bien con el exceso de liquidez acumulada en esa fase de estabilidad y tranquilidad bursátil. De ahí que lo sucedido a finales de la semana pasada en Wall Street, con la caída de los principales índices bursátiles, y su inmediata réplica en los mercados europeos, puede ser considerado como el punto que ha roto el aburrimiento de los operadores. ¿A quién más le podría haber interesado la ruptura de la calma? Es probable que existan más interesados, si bien, a quienes más parece favorecer el movimiento, las caídas y subidas, la volatilidad en suma, es a los propios operadores. Es probable que estos llevasen tiempo a la espera de una especie de tormenta perfecta que justificase el corte de la tranquilidad y propiciase el regreso de la volatilidad. Y lo cierto es que han encontrado los motivos para la tormenta, entre la subida de los salarios, los precios, las expectativas inmediatas de una subida de tipos en EE UU se han combinado para la creación de un nuevo escenario de mercado, donde, seguramente, se obtendrán más ganancias.
Los operadores, y los inversores en general, viven con la idea fija en la cabeza de nuevos riesgos que propiciarían una nueva burbuja, esta vez en la renta fija, si bien, se da por hecho que el contagio se extendería al resto de mercados. Con esta premisa, es fácil sospechar que el susto proporcionado por los mercados en los últimos días, haya acelerado la sensación de que aquella puede estar más cerca de lo previsto. 

Todo indica que hay una correlación automática entre el mercado de renta variable y el de renta fija, de modo que, cuando estornudan las acciones, los bonos, y otros activos, se resfrían. Y está comprobado, a tenor de los índices, que el estornudo bursátil ha sido fuerte y claro, pero sobre todo ruidoso. De la misma forma que los operadores estaban cansados de tanta calma, y los inversores a contaban con que la burbuja era cuestión de tiempo, todos, unos y otros, parecen haber subestimado que las condiciones en las que se desenvuelven los mercados son, hoy día, un tanto atípicas.

Y lo son si se tiene en cuenta que la intervención de las autoridades fiscales con su expansión cuantitativa, están manteniendo los mercados en una situación fuera de lo común. Sería la acción de los banqueros centrales la que habría condicionado tal abrumadora -y a la postre, aburrida- estabilidad y que, ante la perspectiva de un cambio, de la retirada progresiva de los estímulos financieros, estarían ahora reaccionando los inversores.

Así los mercados, al parecer acomodándose en un nuevo escenario tras la estrepitosa caída de un 5% del Dow Jones la pasada semana, todo indica que un buen número de operadores que en enero no han sabido o podido aprovechar las subidas de las acciones, quieran recuperar la parte de lo perdido (o de lo no ganado) en los próximos meses. Pero ya no será lo mismo pues las tensiones de los precios, inflación, salarios y tipos, ya se habrán hecho un lugar en el cálculo de las rentabilidades y de los riesgos.

Siguiendo con la teoría del estornudo y teniendo en cuenta que la agitación de los operadores en los mercados de renta variable procede del mercado norteamericano, habría que tener en cuenta que lo que allí sucede suele tener réplica en el continente europeo a los pocos meses de producirse en EE UU. Por tanto, habría que ir pensando en que a mediados de año los otros efectos, distintos de los que provocan los cambios en los mercados de valores, pueden llegar a Europa en forma de resfriado. Se trata de prevenir los efectos de la buena marcha de la economía en EE UU que, además de la subida de salarios, precios o inflación y subida de tipos, llegarán a Europa en forma de mayores costes de las deudas públicas del Estado y privadas de empresas y familias.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...