edición: 3102 , Viernes, 4 diciembre 2020
24/07/2020
La crisis como oportunidad

Las energéticas enseñan el camino y revisan sus estrategias para la reconstrucción europea

Naturgy, Repsol o Iberdrola ya han identificado en el Fondo de Reconstrucción europeo una buena oportunidad para salir reforzados de la crisis
Juan José González
Los primeros resultados empresariales del trimestre, ya computado en su integridad como afectado por la pandemia, comienzan a ponerle cara a la dimensión real de los daños ocasiones por la Covid-19. Son los esperados y en muchos casos ya descontados por las cuentas de resultados en el primer trimestre del año. El termómetro más indicativo puede ser, entre otros, el registro de caja, donde se contabilizan los ingresos. Otros como las anulaciones de pedidos o solicitud de aplazamiento de pagos son igualmente ilustrativos de la coyuntura económica, pero el que no falla es el capítulo de ingresos. Caen estos en todos los sectores por el efecto generalizado del parón del consumo y de los pedidos y que sumados representan el parón de la economía. Caídas generalizadas de resultados en el sector eléctrico que muestran la reducción de consumo consecuencia del período de confinamiento y del paro de máquinas. Las primeras reacciones empresariales comienzan a hacerse patentes ahora, coincidiendo con los resultados `frescos´ del semestre. Caídas de ingresos de entre el 30% y el 96% (de alguna compañía aérea) han obligado a tomar decisiones radicales como la reducción de plantillas o ajustes temporales (ERTE) u otras de carácter más técnico como la reducción de aprovisionamientos, una medida de urgencia en un intento de reducir el golpe sobre el margen bruto de explotación (y sobre el resultado bruto o Ebitda).
Las eléctricas han sido las primeras compañías en abrir el fuego, en comunicar los daños provocados en la actividad por la pandemia, daños cuantiosos en las cuentas como revelan la caída de los beneficios. Al mismo tiempo, han aprovechado para comunicar algunas medidas de futuro, contingencia obligada, de índole financiera como la reducción de gastos, de aprovisionamientos y pedidos que aliviarán las caídas de los márgenes, fuertemente influenciadas por la caída de los ingresos. Una primera respuesta de las grandes compañías es la intención de dar un giro estratégico como señala Repsol o de una revisión de su estrategia como apunta Naturgy. 

En todo caso, son reacciones razonables y esperadas dado el fuerte impacto de la coyuntura en la actividad empresarial. En general, las compañías industriales focalizan su actividad en los últimos meses en el ajuste de las cuentas de cara a una situación que puede prolongarse en el tiempo y ante la que es obligado reaccionar con medidas que faciliten el aumento de liquidez. Reaccionan con la reducción de gastos operativos, recortes de inversión y optimización del circulante. En este sentido, las condiciones del mercado parecen ayudar a esta política si se tiene en cuenta que se mantiene la facilidad de las líneas de crédito facilitadas por las medidas del Gobierno y los bajos precios del dinero.

Una situación de mercado que está siendo bien aprovechada por las empresas industriales para cambiar el endeudamiento de corto y medio plazo por el de largo plazo. Hasta aquí estas son las medidas adoptadas de urgencia por la mayoría de las compañías que seguramente no difieren mucho de las aplicadas en otros sectores quizá con la diferencia de que el sector energético no ha parece haber necesitado ajustes drásticos y profundos de plantilla mediante ERTE u otras medidas. Ahora, sin embargo, se abre otra puerta, la que señala al futuro tras la travesía temporal del desierto. 

Los planes estratégicos van a conocer nuevas propuestas e ideas para desarrollar en el futuro, pero con una base en el presente: aprovecharán el tirón que proporcionará el ambicioso plan de ayudas aprobado por la Unión Europea. Las empresas energéticas, como las de otros sectores implicados, deberán orientar buena parte de sus estrategias hacia las posibilidades que se espera que reporte el Fondo de Reconstrucción europeo, del que saldrán sustanciosas ayudas para planes empresariales relacionados con proyectos de lucha contra el cambio climático. Ayudas económicas que al igual que llegarán al sector energético beneficiarán a sectores de consumo como el turismo y el aéreo, cuya incidencia se desea más eficaz en el corto plazo. Y sin embargo, serán las energéticas las empresas que mayor beneficio pueden obtener de las transferencias y préstamos europeos si se aplican en los proyectos de energías renovables. Estas son la clave para salir reforzadas de la crisis que algunas compañías como Iberdrola, Naturgy o Repsol ya han identificado.

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