edición: 3070 , Martes, 20 octubre 2020
23/09/2020
banca 
En las quinielas sólo aparecen sumas, pero de problemas

Las grandes fusiones en España, en estricto sentido de negocio, ya están agotadas

Despejadas las potenciales aportaciones de los candidatos, las posibles fusiones que combinarían Santander, BBVA y Sabadell sólo sumarían problemas y carecerían de sentido estratégico. Y, por supuesto, nada de rentabilidad ni grandes beneficios
Juan José González
La música continúa sonando pero la pista de baile se ha quedado vacía. Y el público ha abandonado la sala. Los pretendientes, una vez valoradas sus posibilidades, no encuentran estímulos suficientes para el cortejo y se retiran. Lo cierto es que tras la primera pareja, Caixabank y Bankia, las opciones disponibles, o son complejas o resultan imposibles. Encaje difícil, se sospecha, a tenor de las hipótesis resultantes de sumas de entidades bancarias disponibles y dispuestas para conformar un futuro mapa bancario. Al menos, en el primer nivel, el local, terreno de juego (o pista de baile) donde se sustancia el espectáculo. Tras la fusión en marcha de Caixabank y Bankia los pretendientes, potenciales o aspirantes, o han perdido interés por los movimientos corporativos, o es que todos o casi todos tenían pensadas propuestas para Bankia. La realidad es que hoy la pista de baile está vacía, sin luces ni público a pesar de que la música continúe sonando. El mercado ha valorado positivamente la unión Caixabank-Bankia, con distintas cifras, como corresponde a sus particulares situaciones patrimoniales, pero la aceptación es buena y generalizada. El mercado consideraba que esta fusión sería la primera y que el resto vendría a continuación, también con grandes operaciones, entre los más grandes. Y grandes son Santander, BBVA, Sabadell y para de contar.
La combinación entre los tres grandes restantes es tan compleja que hasta se podría descartar alguna de sus combinaciones posibles. Algunos expertos bancarios ya han adelantado que los movimientos en el sector bancario español de gran calibre se han terminado con la reciente fusión. Pero los potenciales, los implicados con posibilidades de llegar a algún acuerdo, no se dan por aludidos aunque (no sea lo mismo) sí por enterados. Enterados están del significado de una fusión y de sus consecuencias y efectos. 

En este sentido, la fusión en marcha va a abrirles un camino a los futuros viajeros en asuntos de ajustes de tamaño y de posiciones o reacciones políticas e institucionales (además de la clientela). El mapa bancario del futuro queda, por tanto, dividido en dos grupos: los más grandes (tres) y los medianos (cinco) y ambos separados por una entidad, Bankinter que, en principio, ya ha dejado claro que no piensa acudir al baile, al menos, a éste nacional. 
Entre los grandes, Santander, BBVA y Sabadell, no se puede decir que el nivel de deseo sea igual, ni siquiera similar, puesto que las situaciones de cada uno de ellos son muy diferentes. Santander sigue siendo el líder, indiscutible por mucho que ahora aparezca en la pista un competidor más alto (que no necesariamente más fuerte). BBVA está inmerso (sumergido hasta el cuello) entre el vendaval turco y la calima asfixiante mexicana. Y en España no encuentra un lugar confortable para crecer. Sabadell tiene un difícil acoplamiento, es un pretendiente complejo para Santander o BBVA, como éste lo sería para Sabadell. 

Una consultora del sector apuntaba en un reciente informe que "la única motivación que encontraría BBVA en el Banco Sabadell sería contar con un banco en Reino Unido". Mirado desde la óptica de una operación de Santander con Sabadell, Reino Unido sería más un problema a evitar que una filial (TSB) a sumar, luego, difícil encaje del catalán en cualquiera de los dos grandes bancos. El mismo informe no descarta (intuye la analista autora del mismo) que las tres entidades estén pensando "muy seriamente" una "operación transnacional", algo que en la actual coyuntura tampoco debería descartarse dado que si una de las justificaciones principales de las fusiones (por no decir la primera) que mencionan las autoridades europeas es la mejora de rentabilidad, es obvio que los problemas de ésta no son privativos de la banca española. 

Y es en el escenario de la valoración de los problemas donde las entidades teóricamente en liza, o potencialmente `aludidas´, deshojan la margarita. Qué le aportaría Sabadell a Santander salvo problemas en Reino Unido y de un ajuste colosal en plantilla y red. Qué le aportaría Sabadell a BBVA salvo lo mismo, más problemas de ajuste en Cataluña, donde el de Carlos Torres cuenta con una fuerte implantación. Quizá la presencia en Reino Unido sea el único aliciente a sumar, si bien la misma suma estaría viciada por otro tipo de problemas. Y, finalmente, qué le podría aportar BBVA a Santander si no mayores problemas por todo el mundo. Pues eso, que cada vez parece más claro que las grandes fusiones en España, al menos entre los más grandes, no tienen más recorrido en términos estrictos de negocio.

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