edición: 2600 , Miércoles, 21 noviembre 2018
25/06/2018

Las monedas emergentes sufrirán más turbulencias con un dólar que aún puede ganar ante el euro

Un respiro transitorio en los mercados de divisas no calma a los operadores que ven falta de liquidez
Carlos Schwartz
Los operadores de los mercados de divisas llaman la atención sobre la violencia de las devaluaciones que han sufrido los países en los que los desequilibrios de balanza de pagos han sido más notorios. África del Sur, Argentina, Brasil, Turquía… “Pero limitarse a esos países no da una idea de la extensión que ha tenido la onda expansiva del incremento de tipos de interés en Estados Unidos. De forma transitoria casi todos lo emergentes han sufrido, aunque menos, como el caso de México”, afirma un operador del mercado. Las monedas asiáticas se han comportado mejor pero nadie se fía de su futuro a corto plazo porque la moneda china ha sufrido el impacto de la incertidumbre de los mercados y ha reflejado con su cotización más baja en cinco meses la falta de liquidez en dólares que afecta al conjunto de los países emergentes. Los cálculos de los analistas coinciden en señalar que los aranceles del 25% impuestos por Washington a las exportaciones chinas a su mercado van a erosionar el crecimiento del producto interior bruto del país en un 0,3% lo cual es una magnitud muy significativa. “Un efecto de esta naturaleza va a tener consecuencias para toda la cadena de valor en Asia. Las economías no son circuitos cerrados y esta situación se va a reflejar en las monedas asiáticas más pronto que tarde”, señala un operador de una mesa de divisas en un banco español. En la escala de riesgos los analistas tienen en primer lugar las expectativas futuras del dólar y señalan al respecto la conducta de la divisa frente al euro. En los últimos años las cotizaciones cruzadas estaban directamente vinculadas al diferencial de tipos de interés y las curvas de cotización mantenían trazados paralelos pero tras los últimos incrementos de tipos de interés por parte de la Reserva Federal el euro se mantiene por encima de su nivel lógico de cotización.
De acuerdo con algunos analistas la divergencia es del orden del 12% y estiman que la divisa estadounidense puede ganar ese terreno frente a la moneda común europea.

El efecto de la guerra comercial desatada por la Administración presidida por Donald Trump ha tenido como efecto inmediato reforzar el precio del dólar, con independencia de lo que pueda ocurrir en el medio plazo. El fin de semana el magnate puesto a presidente amenazó con imponer derechos de importación del 20% a los automóviles de fabricación europea. 

La lectura inmediata de los mercados es que la acción política de Washington tiende a defender la balanza de pagos del país y eso supone más fortaleza para el dólar con independencia del efecto que tendrá el rebote cuando el comercio mundial afecte a las exportaciones de Estados Unidos. La incertidumbre sobre el comercio mundial y la percepción de que puede haber más incrementos de tipos de interés para el dólar este año así como la fortaleza de esa divisa se han reflejado en la mayor salida de dinero registrada a nivel global de los mercados de acciones en la semana del 18 al 22 de junio. 

Estas tensiones también se reflejan en la escasa liquidez en dólares en las economías emergentes. Como el mercado se ha puesto difícil para salir de los activos en monedas de países emergentes ya sean bonos como acciones, es decir del mercado de deuda y de títulos, una forma de cubrir los riesgos contraídos por los operadores es crear grandes posiciones cortas sobre las monedas locales lo que refuerza la caída de la paridad de esas monedas frente a las divisas fuertes. 

Los gobiernos de algunas economías emergentes en previsión de tensiones han reaccionado durante 2017 saliendo al mercado de muy largo plazo de tal suerte que se han ido sumando riesgos soberanos calificados con una sola B y varios puntos por debajo del denominado grado de inversión al mercado. Desde octubre hasta la fecha se han sumado Jordania, Argentina, Nigeria, Egipto, Kenia, Senegal, Costa de Marfil, Angola y Gana quienes salieron al mercado desde el año pasado con una o más emisiones a 30 años. La cotización de esos bonos no ha hecho más que caer desde su emisión. La avalancha no tiene precedentes. De acuerdo con el índice para monedas de las emergentes de JPMorgan Chase el conjunto ha caído un 10% este año desde su máximo de enero lo que ha dejado al índice a sólo 2,5 puntos por debajo de su mínimo histórico registrado en 2016 cuando se desataron los temores a un colapso de la economía de China.

La percepción entre los analistas es que los operadores en monedas emergentes no se han retirado del todo de los mercados, sino que han adoptado una política de cautela cubriendo riesgos. “Salir de las inversiones y quedarse sentados sobre el dinero no es lo que esperan nuestros clientes. Se trata de mantener un control sobre el riesgo”, de acuerdo con un operador de una mesa de divisas en Londres. Esta situación indica que si las previsiones se tuercen la espantada será aún peor que lo que se ha registrado hasta ahora. 

Lo cierto es que no hay liquidez en divisas en los mercados más afectados. Las monedas asiáticas se han convertido de momento en un refugio transitorio de los fondos en monedas emergentes. Pero es inevitable que las réplicas se extiendan a estos mercados en un plazo relativamente corto en términos económicos porque antes de que acabe el año las tensiones comerciales se van a reflejar en su crecimiento económico. Pekín está programando la derivación del tráfico comercial afectado por el proteccionismo estadounidense al resto de Asia contando con un fuerte ritmo de crecimiento económico en la región pero esa estrategia durará tanto como tarden esas economías en sufrir el efecto de una menor demanda de sus cadenas de producción al servicio de la necesidad indirecta de china.

Los operadores de divisas menos aprensivos señalan que la reacción de los bancos centrales de las naciones emergentes aumentando los tipos de interés da cierta protección a las monedas locales y que esas políticas las protegen. Lo que no parecen contabilizar es que los aumentos de tipos de interés y la protección de la moneda con el recorte de importaciones vía aranceles tiene como contrapartida la recesión de las economías y que eso a su turno no beneficia ni a las monedas ni a los partidos en el gobierno. 

Las elecciones en Turquía en ese sentido pueden ser una llamada de atención con un Gobierno empeñado en mantener los tipos de interés para no afectar al crédito y al ritmo del crecimiento económico y un banco central empeñado en defender la moneda con aumentos de tipos de interés. Argentina en este sentido es un caso extremo porque las condiciones impuestas por el FMI para un crédito de 50.000 millones de dólares amenaza con provocar una fuerte recesión en el país.

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