edición: 2764 , Viernes, 19 julio 2019
22/01/2018
banca 

Las pérdidas por la financiación con tarjetas de crédito crecen en la banca estadounidense un 20%

Los créditos sobre tarjetas se han convertido en la segunda línea de financiación de las rentas bajas
Carlos Schwartz
Los cuatro grandes bancos minoristas estadounidenses, JP Morgan Chase, Citi, Bank of America, y Wells Fargo anunciaron pérdidas por importe de 12.500 millones de dólares en los créditos sobre tarjetas durante el ejercicio 2017 lo que supone un incremento de 2.000 millones respecto de 2016. El aumento cercano al 20% refleja la dificultad de las familias para hacer frente a la carga de la deuda. De acuerdo con los analistas del sector bancario de forma creciente la población de bajos ingresos -cuyo crecimiento respecto del total es significativo a expensas del deterioro de las rentas del trabajo como fenómeno internacional- acude a la financiación de las tarjetas para llegar a fin de mes y van acumulando un saldo que no logran amortizar hasta que la acumulación los desborda y la deuda se hace incobrable. El fenómeno es similar a lo que ocurre en España donde el recursos a las tarjetas como segunda línea de financiación se ha extendido en los últimos tres años en particular como forma de mantener el nivel de consumo de las familias. En Estados Unidos el crecimiento del impago de las tarjetas se suma a la caída en las ventas de automóviles y a la acumulación de impagos en ese sector en el cual el crédito 'subprime' ha sido determinante para sostener el nivel de ventas. La acumulación de deudas por crédito sobre tarjetas no se expresa como fenómeno local sino que se extiende a escala internacional de forma sostenida. 
En Europa el impago no ha crecido aún a los niveles de Estados Unidos pero tiene la peculiaridad de que se suma a un legado de un billón de euros en materia de activos improductivos en créditos, propiedad inmobiliaria y otros como deuda corporativa, tal como se señaló en la segunda conferencia anual de la Comisión de Riesgo Sistémico Europeo (ESRB, por sus siglas en inglés) el año pasado. Por relación al conjunto del sistema financiero la tasa europea de activos improductivos es superior a la de Estados Unidos y otros mercados.

Los bancos han utilizado de forma creciente alicientes financieros para la promoción de las tarjetas, desde la concesión de millaje en vuelos de compañías aéreas, reintegro parcial de gastos, descuentos en gasolineras, y un sinnúmero de ofertas extendiendo la distribución de plástico de forma sin precedentes. Los analistas estiman que este año en Estados Unidos el número de cuentas de tarjeta de crédito abiertas alcanzará a los 488 millones lo que representa un aumento de 108 millones respecto del mínimo en 2010 tras la crisis financiera. Lo cual indica que la tasa de morosidad supera al crecimiento de las cuentas de clientes incrementando la incertidumbre sobre las operaciones de crédito soportadas por tarjetas. De acuerdo con la consultora Mercator Advisory Group la tasa de impagados está aun por debajo de sus máximos en la crisis financiera pero se ha casi duplicado entre 2015 y 2017 pasando del 2,92% al 4,5% del total.

“Esta tendencia al crecimiento de los impagados es reflejo de la dificultad de las familias de rentas bajas para hacer frente a la amortización de sus deudas. Si se tiene en cuenta el crecimiento de otros créditos, como los hipotecarios y crédito al consumo sin considerar el sector del automóvil, nos encontramos ante un cuadro de riesgo creciente”, de acuerdo con una fuente de una consultora europea del sector bancario. La adopción generalizada por parte de la banca de la promoción de las tarjetas de crédito está estrechamente vinculado a la rentabilidad para los emisores de este tipo de instrumentos.

Escasamente vigilados por el supervisor los créditos de tarjetas bordean la usura manteniéndose sobre el límite. La escasa vigilancia de los organismo de consumo en España han permitido el florecimiento de este negocio de forma escandalosa. Mientras que los reguladores suelen señalar que los clientes de tarjeta deberían velar por sus propios intereses y evitar la utilización indebida de estos instrumentos sumamente caros la realidad es que en muchos casos son la forma de “llegar a fin de mes” y cuando la necesidad aprieta los usuarios no reparan en el coste del crédito al que apelan. La sorpresa viene cuando ven que las cuotas de los pagos aplazados no logran amortizar el principal contratado y que incluso este a veces crece.

El retorno sobre activos en las tarjetas de crédito estadounidenses se cifra de acuerdo con las consultoras en el 4% comparado con el 1,4% de la actividad de crédito normal en la banca al por menor. En España los intereses aplicados a las operaciones de tarjeta de crédito aplazadas son casi el 100% más altas que en Estados Unidos donde el intereses medio es del 12% sin entrar a considerar los intereses punitivos por el impago de una cuenta que suele ser del orden del 13%. 

Como se puede comprender en estas condiciones hay deudas que son impagables si la cuota mensual no está por encima del punto de equilibrio de amortización objetivo al que las entidades financieras no obligan al cliente. Esta es una situación vergonzosa de la cual el regulador se escurre sin el más mínimo pudor detrás de la muletilla de la libertad de las partes para contratar los términos y condiciones. Otra cosa es que a la hora de la crisis la resolución de las entidades bancarias se  haga con el dinero del contribuyente una vez que las entidades ya esquilmaron a sus clientes hasta el impago. Los emisores de tarjetas cobran comisiones por cada operación que se realiza con ellas a lo largo de su existencia.

Este festival desde luego no está exento de riesgos, y no hay una medida del efecto que la competencia por la comercialización de tarjetas tiene en materia de costes para los bancos que estimulan con bonificaciones a los clientes. La contrapartida además es que se ha incrementado de forma significativa el crédito a las rentas más bajas con el consiguiente aumento del riesgo por el aumento de la franja 'subprime'. “La realidad de las pérdidas crecientes en el sector de las tarjetas es la caída de la capacidad de pago de los clientes por la creciente colocación entre los sectores de menor solvencia”, de acuerdo con una fuente del sector.

En el último trimestre de 2017 los cuatro grandes bancos minoristas de Estados Unidos limpiaron de sus balances 3.200 millones de créditos de tarjeta improductivos lo que representa un aumento del 16% respecto del último trimestre de 2016.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...