edición: 2559 , Viernes, 21 septiembre 2018
25/01/2018

Las petroleras rediseñan sus estrategias tras el alza de los precios del crudo y esperan tesorerías récord

Los analistas pronostican que el mayor disponible servirá para reducir deuda y retribuir accionistas
Carlos Schwartz
El escenario para las grandes empresas petroleras en 2018 ha cambiado por encima de las expectativas de los analistas gracias al incremento de los precios. Este año los expertos estiman que las grandes del sector van a batir el récord de tesorería disponible de la última década merced a los severos recortes efectuados para hacer frente al desmoronamiento de los precios a partir del verano de 2014 y hasta el año pasado. El precio del barril ha subido más de un 50% en los últimos seis meses y bordea los 70 euros. Los excedentes de tesorería que las empresas van a acumular este año son el resultado de los recortes de gasto e inversiones acometidas por las compañías en pleno retroceso de los precios del crudo desde junio de 2014. Las medidas han supuesto la eliminación de decenas de miles de puestos de trabajo, una drástica reducción de las tarifas para la subcontratación de equipos como plataformas y elementos de perforación, y en el pago a las empresas de servicios petroleros. Estas a su turno han soportado mal la crisis y muchas han suspendido pagos o se encuentran al borde de la quiebra. Las empresas adaptaron su gasto e inversión a un precio de equilibrio por barril de entre 50 y 55 dólares. Esto es lo que va a producir el efecto de acumulación de caja disponible con el precio del barril bordeando los 70 dólares tras la decisión por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus socios fuera de la misma de reducir la producción para acelerar la salida de los excedentes acumulados en los almacenes a escala internacional. 
Mientras, el principal enemigo de las naciones de la OPEP, la explotación no convencional de crudo y gas en Estados Unidos, se mantiene como amenaza directa. El sector petrolero independiente de Estados Unidos también se ha visto beneficiado por el incremento de los precios lo cual le ha permitido seguir bombeando crudo a un fuerte ritmo. Como telón de fondo de esta situación la Agencia Internacional de la Energía (AIE) considera que se mantiene el incremento de la demanda en la mayor parte del mundo lo cual en el largo plazo va a contribuir a la reducción del stock almacenado.

En todo este proceso de más de tres años las petroleras han cuidado la retribución de los accionistas para asegurarse que podían obtener recursos apelando a los mercados de capitales. Para ello han acudido de forma frecuente al pago de los dividendos en acciones lo que ha llevado a una dilución de los accionistas. En muchos casos además las empresas han apelado al endeudamiento para el pago de dividendo para asegurarse la fidelidad de los accionistas. 

El proceso ha supuesto además de la dilución un aumento del endeudamiento de las petroleras. Los analistas consideran que el destino de los excedentes de tesorería que se generen este año será la recompra de títulos para reducir la dilución de los accionistas y la cancelación de deuda para mejorar el equilibrio financiero de las empresas. Pese a este escenario los consejos de administración parecen haber aprendido la lección y de momento no habrá fiesta en el sector, entre otras cosas porque la recuperación de los precios que parece firme es no obstante muy lenta. 

Desde luego que el crecimiento muy lento de los precios del crudo sigue marcando una restricción de las alegrías en el sector donde se ha instalado la frugalidad. Las empresas quieren asegurarse en primer lugar que los ingresos son suficientes como para pagar los dividendos de los accionistas que son quienes en los momentos de mayor tensión pueden dar financiación suplementaria. Mientras tanto la reducción de las inversiones deja planteado un reto: las empresas deberán demostrar que su política de menor inversión puede ser sostenible y que su resultado será suficiente para mantener el pago del dividendo a los accionistas.

Royal Dutch Shell es para los analistas la empresa que presenta el mejor perfil como productora de excedentes de tesorería libres entre las siete primeras empresas del sector. Esta empresa representará en torno al 25% del total de excedentes de caja de las siete primeras petroleras internacionales calculados en torno a los 80.000 millones de dólares.

Shell decidió eliminar el programa de pago de dividendos por acciones a finales del pasado año. Las previsiones de los analistas coinciden en que la empresa duplicará la ratio entre el saldo vivo de flujos de caja dividido por la capitalización de la empresa en bolsa comparado con el periodo 2011/2014 y alcanzará al 8,84% este año.
  Por comparación Exxon, una compañía más grande que Shell, tendrá para esa misma ratio un valor del 5,39%. La previsión para BP es del 6,55% y la de Chevron del 7,16%. 

Es relevante el hecho de que a pesar de los fuertes recortes en la inversión acometidos por todas las grandes del sector las petroleras seguirán incrementando la producción hasta el 2020 a expensas de los proyectos aprobados durante los años de bonanza con el precio del barril por encima de los 110 dólares. El problema se va a plantear a partir de entonces. 

El conjunto de las empresas del sector con suficiente relevancia como para opinar consideran que, a medida que los precios se estabilicen, e incluso se incrementen la inversión comenzará a recuperarse. Pero este proceso va a promover una redefinición de los objetivos de las empresas en un escenario en el que el gasto en combustible para la locomoción está en franca decadencia y en el cual el sustituto de combustibles como es el caso del fuel para calefacción por el gas natural va a modificar la fisonomía de las petroleras a escala internacional. “Las petroleras están condenadas a reinventarse en la medida que son muchos los productores de crudo, una materia prima en decadencia por comparación con las perspectivas del gas natural mucho menos contaminante por relación a sus gases de combustión.

Por otra parte deberán asignar recursos de forma creciente a fuentes de energía renovables. En este escenario las empresas menos capitalizadas es probable que entren en decadencia o sean objeto de procesos de consolidación transfronterizos”, de acuerdo con un analista del sector.

Este es un proceso que ya está en marcha si se reflexiona sobre la adquisición del grupo BG por Shell el año pasado.

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