edición: 3002 , Viernes, 3 julio 2020
03/02/2020
banca 
Primer aviso de recesión a la vista

Las pruebas de estrés a la banca, un aviso para los Presupuestos del Gobierno

Los escenarios de las pruebas al sector bancario avanzan un severo escenario de recesión para la economía que el Gobierno debería sospechar que también le afectan
Juan José González
La Autoridad Bancaria Europea acaba de hacer públicos los términos previstos para las pruebas de estrés a las que someterá a 51 entidades bancarias de la Unión Europea. El ejercicio se realizará considerando un escenario económico con una caída del Producto Interior Bruto de la UE de 4,3 puntos de forma acumulada entre los ejercicios 2020 y 2022. Un escenario que en principio, y según la opinión de algunos de los analistas bancarios que en la última semana han lanzado alguna opinión sobre sus previsiones, parece severo, un tanto riguroso si se tienen en cuenta algunas de las notas que viene lanzando el supervisor bancario europeo sobre el futuro. Un escenario que considera una caída de 4,3 puntos acumulada en esos tres ejercicios indica que el horizonte que pretende el BCE, y en este caso, la EBA, apunta claramente hacia una recesión. Siguiendo con los cálculos que se derivan de esa caída acumulada del PIB, el golpe para la economía española sería de un 0,8% este primer año (cuando se espera según la referencia oficial un avance del 1,7%), del -2,1% el próximo año (cuando se espera un avance del 1,6%) y caída del 1% finalmente en 2022 frente a un 1,5% estimado.
En principio, los términos previstos por la Autoridad Bancaria Europea están dirigidos al sector bancario en la medida de que deben suponer un aviso para sus planes y proyecciones anuales, los cuales se da por sentado que deberán contar con que, uno de los escenarios más duros que se plantean en el horizonte es el correspondiente a esa recesión que acumularía un retroceso del PIB de la UE acumulado en esos tres ejercicios de 4,3 puntos.

Pero en segundo lugar (o depende, también en primer término) ese escenario severo bien parece dirigido hacia las autoridades económicas de los socios de la UE en tanto que hipótesis a considerar, caso de que pudiera llegar a confirmarse en la práctica, los efectos que el escenario en cuestión proyectaría sobre la actividad económica y, sobre todo, incidiría en el empleo.

Al respecto, los economistas de la EBA proyectan que esa recesión provocaría una subida de la tasa de paro en el período (2020-2022) de 3,3 puntos en España y algo más en el conjunto de la Unión. Y dado que el mercado laboral español parece moverse en la incertidumbre de una reforma de la anterior reforma, es probable que esa subida del paro disparara hasta cerca del 18% de la población activa. Para el sector bancario, el aviso que adelanta el escenario del supervisor bancario apunta a una caída de los mercados financieros del 25% en las economías avanzadas y un 40% en los emergentes, una caída de la vivienda y de los bienes inmobiliarios comerciales.

El anuncio de la EBA por un lado, ofreciendo los términos de un escenario duro en el que piensa desarrollar las pruebas de solvencia al sector bancario, se suman a la iniciativa del Banco Central Europeo que, por su lado, supervisará directamente a 35 entidades bancarias  de la Eurozona en el presente ejercicio, es decir, al 70% de los activos bancarios de la Unión. A efectos de cálculo económico político, los términos de la prueba que piensa aplicar la EBA (por un lado y el BCE como complemento de aquella) a buen seguro que ya estarán siendo analizados por los responsables de la vicepresidencia económica española de cara a una probable consideración del severo escenario de los supervisores europeos en la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado. Porque si el hipotético horizonte que dibujan las autoridades bancarias es de recesión en esos tres ejercicios, es razonable que los Presupuestos deban tener en cuenta una parte al menos de las previsiones que sí se tomarán en serio los bancos. Como también cabe pensar que los inversores analizarán con detenimiento los términos del escenario porque suponen consideraciones oficiales sobre las expectativas de futuro para sus inversiones.

En otras palabras, el aviso que suponen las condiciones sobre las que piensan los supervisores europeos poner a prueba la resistencia y la solvencia de la banca, deberían servir para, de paso, comprobar la solvencia y la resistencia de los Presupuestos Generales del Estado a la dura realidad que está pintando la EBA como delegada de su superior el BCE. Sin duda, las pautas que adelanta la EBA al sector bancario deben ser interpretadas en clave de aviso por el Ejecutivo, como también son consideradas por otros agentes económicos, por los inversores y seguramente por las familias. Por las instituciones financieras que deberán tener en cuenta el estado de sus balances; por el Gobierno que deberá aplicar los retoques necesarios en el sistema mediante las reformas que corresponda.

Especialmente deberá considerar el Ejecutivo que si el escenario llega a parecerse al dibujado por el supervisor bancario con el que advierte al sector bancario al que piensa `estresar´ con las nuevas medidas, deberá reconsiderar en serio algunos planes de gasto manifiestamente contrarios a la reducción del déficit público del que no se cansan en Bruselas de advertir al Gobierno español. Las consideraciones sobre los escenarios de las pruebas de estrés a la banca son, por tanto, algo más que mensajes al sector financiero. Al menos, el Gobierno debería sospechar que le afectan también.

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