edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
21/11/2018
banca 
En la batalla contra la banca tecnológica 

Las transferencias instantáneas no logran abaratar las comisiones para los clientes

El programa del BCE para dar más seguridad a la operativa bancaria ha abaratado la intermediación y sus costes, por el momento, sólo los de la banca, mientras sigue esperando la clientela
Juan José González
Tras un año completo de la entrada en vigor del sistema TIPS (Target Instant Payment Settlement) de transferencias bancarias en Europa, un programa en el que participaban desde el inicio cerca de 600 entidades financieras, y todavía a falta de un primer balance de resultados, la práctica está mostrando una primera consecuencia de doble sentido: por un lado, la reducción de costes de intermediación para las entidades, y por otro lado, la nula repercusión de la reducción en los costes repercutidos a la clientela. Hay que recordar que el objetivo del programa en cuestión era, según el Banco Central Europeo "dotar de mayor seguridad a la operativa bancaria, eliminar intermediarios interpuestos y con ello, el menor coste de las operaciones entre bancos".
La mayoría de las entidades financieras españolas entraron a formar parte del programa del BCE por las ventajas que suponía la realización de transferencias de dinero de forma instantánea, es decir, menos de diez segundos. Así comenzó a funcionar el sistema, protegido por Bruselas como uno de los proyectos estrella de la institución, inicialmente para transacciones en la divisa euro aunque posteriormente se abriría a otras. Pero en el fondo, la motivación que movió a las entidades bancarias participantes en el programa no era otra, sino la de formar una especie de frente común ante la avalancha de los nuevos servicios que estaban llegando al mercado, y que se incrementarían con el paso del tiempo, a cargo de las `fintech´ como también y sobre todo las ofrecidas a los consumidores por la nueva banca de Amazon, Google o Apple. La primera sensación que ofrece el mercado de los nuevos servicios financieros se inclina por un balance negativo para los clientes y positivo sólo para el sector financiero.

El nuevo sistema TIPS fue `vendido´ al sector bancario por un BCE preocupado por el elevado número de incidentes en seguridad registrados en las transacciones bancarias en Europa, en su mayor parte, originados en operaciones denominadas en divisas. Era un asunto urgente que afectaba a la seguridad, luego, la receptividad de la propuesta por parte de las entidades bancarias fue inmediata, lo cual no evitó las críticas de algunos afectados como fueron las casas de clearing y otros intermediarios especializados, los primeros afectados que, sin embargo, el programa no les cerraba su participación. Así comenzó a funcionar el TIPS como un primer servicio de una relación de productos y servicios que deberían desarrollar los bancos europeos.

Las transferencias automáticas e inmediatas que facilita el sistema, y que se realizan con mayor frecuencia desde dispositivos móviles como teléfonos, smartphones, ordenadores y tablet, ha permitido al sector bancario adelantarse a la nueva banca (Apple, Amazon, Google...) que ha venido incrementando su actividad en el segmento de las transferencias baratas, las más usuales entre el gran público y que tantos quebraderos de cabeza provocó entre los grandes bancos. Por tanto, el TIPS llegó, o el BCE lo puso en marcha, en un momento clave, delicado y peligrosamente amenazante para las cuentas del sector bancario.

La justificada amenaza de las `fintech´, pero sobre todo de las tecnológicas, que habían puesto el foco de su negocio en las transferencias y otras operaciones básicas, aceleró la puesta en marcha del programa del BCE que entonces -octubre de 2017- pudo comprobar que los nuevos banqueros tecnológicos ya contaban con las infraestructuras tecnológicas necesarias para competir de igual a igual con la banca tradicional o clásica en el negocio bancario. Lo cierto es que el nuevo sistema ha permitido al BCE cubrir los riesgos de inseguridad que amenazaban a las transferencias y a las entidades bancarias cerrar un flanco débil frente a la nueva competencia.

El tope inicialmente permitido en las transacciones instantáneas fue de 15.000 euros que se iría revisando con el tiempo, pero que el Consejo Europeo de Pagos considera suficiente en el tráfico habitual entre particulares y pequeñas empresas. Pero la práctica parece demandar una elevación de los topes conforme a la demanda de las entidades, tanto de la banca tradicional como de los nuevos competidores tecnológicos.

Sin embargo, poco o nada se ha avanzado en otro aspecto sobre el que el BCE ya advirtió al sector que esperaba obtener mejores resultados: la reducción de costes (comisiones) para los clientes particulares y empresas pequeñas, principales usuarios del servicio de la operativa instantánea. Menores costes de intermediación para el sector bancario en tanto que el sistema ha eliminado pasos intermedios y la utilización del mismo por particulares y pequeñas empresas ha crecido casi un 10%. Que el sector bancario español haya ingresado un 12,3% más por comisiones netas de 7.040 millones de euros en los nueve meses del año, no parece indicar que el objetivo de abaratar costes para la clientela se haya cumplido.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...