edición: 2514 , Viernes, 20 julio 2018
05/03/2018

La UE prepara represalias por 2.800 millones de euros por los derechos de importación de Trump

El presidente anunció recargos a las importaciones de acero alegando la defensa de su industria
Carlos Schwartz
La Comisión Europea (CE) espera tener en sus manos hoy una lista de un centenar de productos estadounidenses que quedarán sujetos a derechos de importación y que representará unos 2.800 millones de euros en valor. De acuerdo con fuentes de funcionarios de la UE en Bruselas “los productos que quedarán sometidos a derechos compensatorios para su importación están dentro de tres gandes grupos. Afectará a los productos del acero, a los productos de la agricultura y la industria agrícola como los zumos de naranja, o el arroz y el maíz y finalmente a productos específicos como las motos, el whisky y los automóviles”. El pasado jueves en una comunicación tardía el presidente de Estados Unidos sorprendió hasta a los funcionarios de la Casa Blanca al anunciar la adopción a muy corto plazo de derechos de importación para el acero y sus productos. En la mañana del viernes se embarcó en una campaña de twitter para defender su decisión que dijo que está basada en motivos de seguridad nacional.
La reacción de algunos de los proveedores tradicionales de Estados Unidos como Canadá, Japón, Corea del Sur o Reino Unido fue declarar de inmediato su expectativa de que se implementarán excepciones a la política de derechos de importación. Canadá es el principal proveedor de acero y aluminio a la industria estadounidense. 
Desde el anuncio algunos funcionarios del Gobierno de Trump conscientes de los efectos que la política de proteccionismo puede tener sobre el comercio internacional intentaron disuadir al presidente de la aplicación de los recargos o de crear “las excepciones” es decir los países que queden al margen de la lista de los que se verán sujetos a los derechos. La UE, consciente de que no existe la posibilidad de alegar la excepción respondió desde un primer momento con la política de las represalias. El presidente Trump afirmó al respecto el sábado que si Europa adoptaba más limitaciones a la venta de productos estadounidenses que a su criterio ya son víctimas de severas restricciones y recargos, aplicaría derechos a la importación de automóviles de fabricación europea.

El jefe de la Oficina de Política Comercial e Industrial de la Casa Blanca, Peter Navarro, afirmó durante el fin de semana que mientras que se podían considerar algunas excepciones en materia de empresas específicas quedaba totalmente descartada la posibilidad de conceder exenciones a países específicos. “En cuanto se comienza a conceder exenciones a determinados países  hay que elevar los derechos para todos los demás… esa es una cuesta en la que se patina”, señaló Navarro. La primera ministro británica Theresa May mantuvo una conversación con Trump en la mañana del domingo con el objetivo de abogar por un estatuto de excepción para Reino Unido según fuentes próximas a su Gobierno.

Según esas fuentes, May manifestó su preocupación por las consecuencias adversas para el comercio internacional que implica la adopción de la política de recargos y afirmó que el problema de los excedentes de acero requiere una solución multilateral. En cualquier caso Reino Unido no podría optar a un acuerdo separado mientras sea miembro de la UE. La Comisión Europea estaría en condiciones de hacer pública una lista de productos estadounidenses represaliados tan pronto como este miércoles.

Sin embargo el ejecutivo presidido por Jean Claude Juncker no puede adoptar medida alguna hasta tanto Estados Unidos no convierta sus amenazas en realidad y adopte formalmente propuestas concretas de tarifas. La UE mantiene contactos con otros países potencialmente afectados por las medidas propuestas por Trump, entre ellos Brasil, Canadá, Japón y Turquía de acuerdo con fuentes diplomáticas de la UE. 

De acuerdo con fuentes del sector de la siderurgia Juncker se entrevistará el miércoles con el magnate industrial Lakshmi Mittal, propietario del grupo siderúrgico Arcelor Mittal. La aplicación de derechos compensatorios a las importaciones de acero es un duro golpe para la siderurgia europea y para el resto del mundo. Estados Unidos es uno de los principales destinos internacionales de productos del acero como los tubos de acero al carbono para la industria del petróleo de los que España es un importante productor.

La respuesta en la que se ha empeñado la Comisión Europea requerirá un conjunto de medidas complementarias como la supervisión de los flujos de productos del acero que resulten rechazados en Estados Unidos por la aplicación de derechos para evitar que inunden el espacio de la UE. Para evitarlo deberían aplicar de forma contingente tarifas de salvaguarda lo cual introduciría el factor de la escalada proteccionista. Otra medida sería iniciar una causa en la Organización Mundial del Comercio (OMC) contra la decisión del Gobierno de Trump alegando que los motivos de seguridad nacional que Estados Unidos aduce son falsos. 

Los Republicanos están divididos sobre el asunto de los derechos y algunos líderes significativos del partido se oponen a esta decisión. En 2002, el presidente George W. Bush impuso derechos compensatorios al acero exceptuando de los recargos a Israel, Canadá y México entre otros. Pero tras perder una causa en la OMC retiró la medida. 

El actual director general de la OMC, Roberto Azevedo, advirtió que el mundo estaba encaminándose hacia una guerra comercial. También Juncker quien afirmó que no le gusta hablar de guerras comerciales dijo que no veía cómo se podía evitar denominar medidas de guerra comercial a las decisiones de Trump. La posibilidad de que el entorno internacional se abisme en una escalada proteccionista va a afectar al mundo corporativo por una caída de los ingresos, y repercutirá en los niveles de empleo de los sectores dedicados a la exportación. Desde el punto de vista del consumo supondrá un incremento del precio de los productos. 

Una escalada de este tipo puede afectar de forma más aguda a las economías que más dependen de sus exportaciones para el ingreso nacional. De acuerdo con la información que remiten las empresas a la CNMV las ventas a la UE aportaron el 19,3% de facturación de las empresas del Ibex en 2017, las exportaciones al “resto de países” dentro de los que están los de Hispanoamérica mejoró el año pasado pero el 25,8% de las ventas totales del Ibex se realizan en los países de la OCDE dentro de los cuales se destacan las efectuadas a México y Estados Unidos. Las grandes y medianas compañías españolas tienen en el presente ciclo económico una fuerte dependencia de sus filiales en el exterior. Una guerra comercial entre Estados Unidos y Europa se extendería de forma inevitable al resto de los bloques económicos y afectaría a España por la naturaleza internacionalizada de su presente estructura económica.

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