edición: 2612 , Lunes, 10 diciembre 2018
05/09/2011
Santander y BBVA se nutren de recursos e intermedian para los demás

LCH, importante fuente de liquidez de la banca española, objeto de ofertas competidoras

Carlos Schwartz

El London Stock Exchange (LSE) ha vuelto a la carga y ha hecho llegar al consejo ejecutivo de la cámara de compensación London Clearing House-Clearnet (LCH.Clearnet ltd.) una oferta de adquisición que valora la mayoría del capital de esta entidad central de contrapartida en 1.000 millones de euros o 21 euros por acción. Esta es la segunda vez que LSE hace una oferta por LCH. La anterior, en mayo pasado, no se concretó por la dedicación del LSE a su frustrada adquisición del mercado de acciones de Canadá, OMX. LCH es el principal recurso de liquidez contra deuda pública de la banca española.

En el mercado de LCH en Londres los bancos Santander y BBVA cierran operaciones de repos al por mayor que distribuyen luego en España a través de MEFF, la cámara de contrapartida central española que opera en futuros financieros para acciones, índices de bolsa y bono español y como cámara de compensación para repos de deuda soberana española. Desde agosto de 2010 este mercado se ha convertido en la primera fuente de liquidez de la banca española. La posición abierta en MEFF -la cámara de contrapartida central propiedad de BME- para repos con deuda pública era de 58.260 millones de euros al 31 de agosto para un plazo medio de 50 días y el acumulado anual era de 357.196 millones de euros. Este volumen, que representa la cantidad que se está financiando a través de MEFF, es a su turno obtenida por los dos principales operadores de repos en la London Clearing House Ltd. (Londres) -la cámara más barata- ya que su homóloga de Paris, LCH Clearstream SA (Francia), es mucho más cara. Los dos bancos que obtienen su propia liquidez en LCH e intermedian el resto de lo que obtienen para los bancos y cajas españoles son BBVA y Banco Santander. Ambos son los operadores españoles en LCH y los proveedores de liquidez para el resto de la banca a través de MEFF.

El LSE a diferencia de Bolsas y Mercados Españoles (BME) carece de una entidad central de contrapartida y utiliza a LCH como operador. Esta es una desventaja comparativa de LSE ante otras grandes bolsas del mundo que se han esforzado recientemente por tener una integración vertical que sume a los mercados de contratación las entidades de contrapartida y los sistemas de liquidación y compensación. Uno de esos casos es Deutsche Borse en proceso de fusión con NYSE Euronext. La carrera por dotarse de estas entidades es en parte resultado de la creciente presión de la regulación financiera a nivel nacional e internacional para que las operaciones over the counter (OTC) dejen de serlo y comiencen a desarrollarse a través de los mercados públicos organizados.

El ciclo de pos contratación de títulos valores y otros activos financieros como la deuda pública es una creciente fuente de ingresos para los mercados que tienden a dotarse de las adecuadas plataformas para ello. LCH tiene otras dos ofertas en estudio. Una presentada por Markit, una sociedad que opera en el sector de la pos contratación, y la otra del mercado estadounidense Nasdaq OMX. En meses recientes ha habido contactos entre Markit y Nasdaq OMX en una aproximación destinada a verificar si se hacía una oferta común. La oferta de Markit valora a LCH a la mitad que LSE, en torno a los 600 millones de euros. Las divergencias de precios hacen suponer que Markit, sola o en acuerdo con Nasdaq, suba su propia oferta.

El pasado mes de julio LSE debió renunciar a su fusión con la bolsa canadiense TMX al aparecer una oferta competidora denominada Maple, formada por un amplio grupo de bancos canadienses que a su turno son propietarios de un sistema de compensación y liquidación y de una entidad central de compensación y de una plataforma electrónica de contratación. El objetivo de la oferta era frustrar la fusión y mantener el control de TMX en manos de entidades de Canadá. Pero la estrategia de Maple aparte de pagar más que el LSE era materializar una integración vertical que sumara a los sistemas de contratación oficial y electrónico la liquidación, compensación y contrapartida central. El LSE, que perdió esa batalla en Canadá, tiene el temor de que su mercado organizado de Londres comience a perder terreno ante el gigante constituido por Deutsche Borse y Nyse que pueden convertirse en uno de los principales centros mundiales de contratación de derivados y futuros, operaciones que comienzan a aportar el grueso de los ingresos para los mercados organizados. Se da la paradoja que Nyse Euronext tiene un 17% de LCH junto con el London Metal Exchange.

Al mismo tiempo el London Metal Exchange (LME), uno de los principales mercados mundiales de metales, anunció a finales de la pasada primavera que estaba planificando establecer una entidad central de contrapartida propia, lo que hizo suponer a los observadores entonces que el LME abandonaría el capital de LCH. También se suponía que NYSE podría hacer lo mismo tras completar la fusión con DB. Entretanto, LCH utiliza a MEFF como entidad central de contrapartida para las operaciones de repos con deuda soberana española. Como parte de su preocupación en junio pasado el LSE lanzó sus operaciones de derivados comenzando por los futuros sobre el índice FTSE 100. Los futuros sobre este índice ya se comercian por parte de LIFFE el mercado de derivados de NYSE Euronext. La operación del LSE está destinada a recuperar los márgenes de negocio en esta área sumamente rentable de la que estaba ausente.

El LSE anunció además que lanzaría futuros sobre acciones. Este es el primer intento serio por romper el duopolio en Europa establecido entre NYSE Euronext y DB, quienes por añadidura se han fusionado. La bolsa de Londres teme quedar relegada a un mercado de segundo orden en Europa. El motivo central de este temor es el papel de los derivados que suponen una parte creciente del margen comercial de las sociedades gestoras de los mercados. Existe sin embargo una corriente de opinión entre las entidades de crédito y los gestores de mercados que consideran que este proceso deja de lado el papel central de los mercados organizados: dar liquidez y aportar capital a menor coste a las empresas. “El papel de los derivados en los beneficios de las bolsas es sólo reflejo de la fase de aguda especulación a escala internacional. Los ingresos proceden de la intermediación en estos procesos de especulación, como el que se ha estructurado en torno a los CDS”, señala una fuente que opera en el mercado de futuros. La misma añadió que “los principales beneficiados por estos mercados son los bancos de negocios de Estados Unidos”.

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