edición: 3098 , Lunes, 30 noviembre 2020
21/04/2020
banca 
En dos o tres trimestres

Liberbank, Ibercaja y Cajamar aceleran para rematar fusiones tras el final del estado de alarma

Sentencia el supervisor europeo que no podrán seguir respirando en la recesión entidades financieras que no llegan hoy día ni al 4% de rentabilidad de sus recursos propios
Juan José González
Todos quieren un lugar en la sombra, siempre pasa algo. Pasa que las entidades bancarias, como otras empresas, no han perdido ni un sólo minuto en esta crisis, en una economía en estado de alarma. Ha podido cambiar la coyuntura pero no las necesidades, las urgencias y exigencias que ya lo eran antes de marzo. Y sin embargo la misma coyuntura parece haber querido actuar a modo de empujón, de motivo de reflexión mayor hasta un  punto en el que las cosas parecen estar más claras y definidas. Porque si el sector bancario, en general en Europa, ya había asimilado la necesidad de una nueva ronda de consolidación, la información sobre los efectos financieros y económicos de la pandemia, sólo animan a los más necesitados de urgencia a aplicar el sentido práctico a la realidad. La realidad muestra que la crisis no hace más que acelerar los ajustes de las entidades que vienen resistiendo en los últimos tiempos dentro de los límites más ajustados que permite el sistema financiero. Limites que marcan los supervisores y más en concreto el vigilante permanente del sector cuyo seguimiento se realiza en el Mecanismo Único de Supervisión (MUS). La crisis del Covid-19 y los efectos derivados de ésta que están por venir, pero que se anuncian catastróficos en el corto plazo, lo son para todos los sectores, productivos, sociales, laborales y financieros por citar los más evidentes.
Y al sector bancario le toca también y sobre todo en la medida de su función intermediadora en los mercados de capitales. En este sentido, la actual es una crisis diferente que va más allá de la crisis de solvencia, de riesgo y de liquidez: para algunas entidades es cuestión de supervivencia presente y futura. Para los candidatos a supervivientes presentes, habrá ayudas oficiales de todo tipo. Pero para los candidatos a supervivientes futuros el escenario es tan diferente que reduce las hipótesis de salida a tan sólo una o dos opciones. 

No todo el sector bancario cuenta con la misma exposición al riesgo: hay bancos con más recursos y capacidades que pueden capear el temporal que se avecina en los próximos meses y superarlo. Pero hay otros que no. La crisis actual ha dejado al descubierto las debilidades que ya eran evidentes antes del estado de alarma. Debilidades que pasaban entre otros por el agotamiento del modelo de negocio que finalmente han debido tirar la toalla con la prolongación de la política monetaria del Banco Central Europeo y el mantenimiento de los tipos bajos o en negativo. 

Entidades que han seguido manteniendo un exceso de capacidad letal para sus cuentas y que en varios casos se ha combinado con el mantenimiento de activos tóxicos en los balances, un drama que la coyuntura parece haber agravado hasta su máximo nivel. En esta situación, o muy próxima, se encuentra en España un trío de entidades bancarias señaladas de una u otra forma por todos los supervisores; locales y centrales. Entidades que en su día intentaron la que es ya hoy única salida o solución de futuro pero que por razones personales y discrepancias cortas de valoración no llegaron a consumar un acuerdo de fusión. 

Atrás quedaron los intentos, amagos y pruebas de fusión de del asturiano Liberbank y el andaluz Unicaja; de Abanca con el asturiano y los escarceos de Ibercaja y Cajamar. Pero el escenario hoy es otro, ofrece menos posibilidades, variantes y elimina hipótesis que hace unos meses eran posibles. Ahora será la presión de la crisis la que se encargue de pasar revista a la rentabilidad de los bancos. Ya lo viene haciendo en el primer trimestre, pero a partir de ahora, con el segundo trimestre en marcha, los problemas serán manifiestos. Al escenario subirán los tres bancos que hoy por hoy parecen estar más exigidos, con más incertidumbre futura.

El futuro lo marca ahora el final del estado de alarma y un tiempo hasta el segundo trimestre que deberá obligar a Liberbank, Ibercaja y Cajamar a tomar decisiones con carácter inmediato. Si bien para Liberbank y Cajamar el tiempo es más corto, para Ibercaja el alejamiento del horizonte de su salida a Bolsa se vuelve en contra de los planes de futuro. Difícilmente, asegura el supervisor europeo, podrán seguir respirando en la recesión entidades financieras que hoy no llegan ni al 4% de rentabilidad de sus recursos propios. Liberbank, Ibercaja y Cajamar deberán salir de la sombra más pronto que tarde. Antes de que se ponga el sol.

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