edición: 3102 , Viernes, 4 diciembre 2020
26/10/2020

Liberty hace una oferta sorpresiva por la siderúrgica de Thyssen Krupp sin que conste su financiación

El grupo británico que pretendió adquirir la planta de San Cibrao a Alcoa quiere acumular activos
Carlos Schwartz
Liberty Steel es una empresa del sector del acero que tiene activos en Reino Unido, Australia, Estados Unidos e India. Forma parte del grupo del empresario británico Sanjeev Gupta que constituye un conglomerado que va de la siderurgia a la energía y el aluminio y que opera bajo el nombre de GFG Alliance, en el cual no hay una estructura jurídica definida sino que es un cajón de sastre en el que se incluyen los variados activos que la familia agrupa. Gupta que amasó su fortuna en el trading de materias primas comenzó la construcción de su conglomerado industrial variopinto hace poco más de cinco años, aunque como parte de su desarrollo adquirió un banco en Reino Unido, Wyelands Bank, que juega un papel clave en la financiación de sus adquisiciones y su reestructuración de acuerdo con fuentes de medios financieros, lo que ha desatado el afán clarificador de los reguladores financieros del Reino Unido. Mientras tanto se desconoce el precio que Gupta ofertó por la planta siderúrgica de Thyssen Krupp, compañía que inició sus actividades en el sector en el corazón del Ruhr en 1811. De acuerdo con la documentación mercantil y las estimaciones de fuentes del sector del metal y la energía los activos reunidos por Gupta son del orden de los 20.000 millones de dólares, pero carece de una plataforma en Alemania, la principal economía de Europa.
Con motivo de su oferta el empresario declaró que él ve “valor donde otros no lo hacen… y cuando lo vemos invertimos y cambiamos lo que hay que cambiar”. La operación podría suponer la adquisición del segundo grupo siderúrgico europeo por dimensión y convertiría a Liberty en un jugador de envergadura en el sector. A Gupta se lo apoda el salvador de la siderurgia británica por sus adquisiciones de empresas en apuros. A comienzos de este año declaró creer profundamente en la resurrección de la industria británica.

Sin embargo, los analistas esperan que la siderurgia de Thyssen Krupp pierda este año 1.000 millones de euros, y al mismo tiempo estiman el valor de la empresa en no menos de 3.000 millones de euros. La siderurgia cuyas principales operaciones están en Nueva Renania-Westfalia, cuna de dirigentes del partido Cristiano Demócrata, es responsable del 2% de las emisiones totales de carbono en el país y es al mismo tiempo una importante fuente de empleo en el estado. Gupta declara su compromiso con la descarbonificación de la siderurgia para el año 2030… aunque pocos creen que este horizonte sea claramente asumible. Si materializara su adquisición incorporaría dos plantas y 50.000 trabajadores a su ya extenso grupo lo que lo colocaría en el ojo de la política local. 

Mientras tanto, el poderoso sindicato del IG Metal se ha declarado opuesto a la venta de las unidades a capital extranjero, temeroso de que los 6.000 despidos ya previstos por la crisis del grupo se disparen. El tesorero de IG Metal y miembro del consejo de dirección de Thyssen Krupp, Jürgen Kerner, señaló que lo que necesita la empresa es capital fresco y no un nuevo dueño. El sindicato aboga por que el estado alemán tome una participación en la siderurgia y piensa que una fusión va a reducir empleo. Pero en Reino Unido hay otra preocupación respecto de la financiación de las empresas reunidas en GFG Alliance, entre ellas Liberty Steel. Gupta ha optado por financiación no convencional para hacer frente a la liquidez de sus empresas y los reguladores bancarios han comenzado a verificar el nivel de endeudamiento de las empresas del grupo con el banco de la familia. 

Existen ciertas evidencias de que Wyelands Bank da financiación comercial a empresas del grupo por encima de los límites admitidos por las reglas bancarias británicas que establecen un máximo del 25% del activo en empresas vinculadas, una tasa de por si ya muy generosa. Ocurre que por ejemplo Specialty Steels (SS) vende productos del acero a una compañía propiedad de un ex ejecutivo de GFG Alliance, SS descuenta las facturas de venta en Wyelands Bank y este recibe el pago de la empresa interpuesta de forma aplazada. Esto sugiere que SS está generando liquidez a costa del riesgo que asume el banco por pagos diferidos en una empresa sobre la que hay sospechas de que sea de forma indirecta del grupo de Gupta. Este esquema de financiación ya ha sido objeto de algunas investigaciones periodísticas recientemente.

Greensil Capital, una 'start up' propiedad de la japonesa Softbank, ha proporcionado miles de millones de dólares en financiación comercial, por ejemplo a través de descuento de facturas de clientes al grupo GFG Alliance. Un banco propiedad de Greensil en Alemania ha sido objeto de interés por parte del regulador alemán BaFin por la concentración de riesgo en empresas vinculadas a GFG, de acuerdo con Bloomberg. En 2018 Liberty obtuvo 350 millones de dólares de un grupo de entidades para financiar la adquisición de una planta de producción de aluminio en Francia. Un año después la empresa de aluminio entraba en insolvencia técnica y aunque hasta ahora no ha dejado de pagar sus compromisos se retrasaron las cuentas auditadas de la sociedad y se requirió al grupo para que inyectara más capital en la fundición de aluminio. Esto quiere decir que respecto de Thyssen Krupp la cuestión de los compromisos financieros que Gupta ofrezca serán mirados con mucho detenimiento. Lo que sí puede ocurrir es que la aparición de esta oferta despierte otras operaciones, como una fusión con el grupo sueco SSAB o la alemana Salzgitter. 

En el sector se recuerda con mal sabor de boca la intervención de la Comisaría de la Competencia, que bloqueó el año pasado la fusión de Thyssen Krupp con Tata Steel Europa y se preguntan si esta opción no podrá reanimarse ahora que las circunstancias económicas han cambiado de forma tan radical. La siderurgia Thyssen Krupp, como muchas otras, incluida Arcelor Mittal en España, viven en gran medida de las ventas al sector del automóvil cuya caída de producción y estado de crisis tardará mucho en recuperarse, lo que hace más difícil ver las motivaciones más profundas de Gupta y su carrera de adquisición de activos en este sector. Es probable que lo que se busque ahora en Thyssen es una consolidación de otra naturaleza, sobre todo porque tras la venta de la división de elevadores las necesidades de liquidez no son urgentes.

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