edición: 2830 , Martes, 22 octubre 2019
16/10/2013
Extranjeros díscolos

Linde quiere que la banca extranjera cumpla los topes en los depósitos

De muy poco ha servido la `recomendación´ del supervisor para evitar los extratipos
Juan José González

El regulador contempla desde hace diez meses, con tolerante resignación, cómo la mayoría del sector bancario (excepción de las entidades nacionalizadas) hace caso omiso de las "recomendaciones" del Gobernador, sobre todo, si son verbales. En esta categoría se encuadra el propósito del Banco de España de limitar la remuneración de los depósitos y otros productos de ahorro, asunto que parece haberse quedado en agua de borrajas, a tenor de las ofertas que mantienen las entidades bancarias desde su `entrada en vigor´ allá por el mes de enero. Y así la teórica `obediencia debida´ hacia una recomendación, se ha demostrado tan inoperante como incongruente el argumento del Gobernador, Luis Mª Linde, consciente de que una `guerra del pasivo´ no se elude mediante una sencilla sugerencia o advertencia verbal. Lo cual no significa que no lo vuelva a intentar, aunque esta vez procurará que sea por una vía más ingeniosa.

Quizás porque las expectativas no eran muy grandes, o porque la intención del Gobernador no fuera más allá de una simple advertencia, las entidades bancarias han seguido fieles a su estrategia de remuneración de pasivos en función de sus necesidades, de sus posibilidades y del mercado. Se trataba de evitar en lo posible la pérdida de clientes, la deserción de cuentas y depósitos hacia la competencia, sin descuidar el precio a pagar para mantener al cliente. Y así la mayoría de las entidades financieras han lidiado con las condiciones de un mercado con ofertas de remuneración al alza de productos de ahorro. Es posible que el Banco de España hubiese sobrevalorado el riesgo de una explosión de extratipos, o que, en realidad se tratara únicamente, de limitar los costes de las entidades nacionalizadas. En la práctica, sólo estas han aplicado su `recomendación´.

Porque en enero pasado el Banco de España tenía razones suficientes, de peso, para advertir a la mayoría de las entidades financieras, avisar de la incertidumbre de un ejercicio que se está demostrando complejo para el negocio bancario. En otras palabras: el banco central trataba de enviar un mensaje (verbal y personalizado) a la banca nacionalizada pero también, y de paso, al resto del sector para evitar un deterioro mayor de las cuentas, pues las perspectivas apuntaban a una subida de la morosidad, de los dudosos y de la escasa demanda de crédito. Por otro lado, no parecía muy coherente que el supervisor asistiera como espectador y permaneciera impasible ante una guerra del pasivo en pleno período del rescate financiero europeo. Quizás este sea el único punto que puede haber justificado la advertencia del supervisor en enero, sugerencia que debía constar por alguna parte, como así ha sido.

Tan sólo la banca extranjera -ING, Espirito Santo, Pichincha, Finantia Sofinloc y el chino ICBC- amparados en la falta de supervisión en España- han mantenido sus remuneraciones de pasivo por encima del 2,5%, en tanto que las españolas, cautas al principio, parecen haber iniciado ya un movimiento al alza, como muestran algunas de sus últimas ofertas. La práctica parece mostrar que cualquier limitación en banca por vía discrecional, suele acabar en una aplicación subjetiva. Para eso están las circulares y demás órdenes. En este sentido, el sector estaría presionando (al tiempo que desafiando al supervisor) al mercado con propuestas cada vez más interesantes, obviamente, superiores a los topes `verbalmente recomendados´ por la autoridad monetaria. Es decir, por encima del 1,5%  hasta un año, 2% hasta dos años y 2,5% para más de dos años. Otras entidades como Liberbank o la pequeña Caja Rural de Granada, también superan los límites o topes aconsejados por el supervisor.

En principio, los topes fijados por el Banco de España para remunerar los depósitos, estaban orientados a controlar la comercialización de los productos de ahorro de las entidades que recibieron ayudas públicas para ser saneadas, las nacionalizadas. Topes que sí respetaron las intervenidas Catalunyacaixa y Novagalicia, aunque Bankia parece haber hecho gala de cierta bula, respetando el 1,50% en el primer año, pero superando el 2% en el dos años (ofrece el 2,44%) y en medio punto hasta el 3,50% el fijado por el supervisor a más de dos años en el 3%.

En todo caso, la línea que separa la recomendación del supervisor de la realidad que aplican las entidades es tan delgada que deja en terreno de nadie los topes para los casos de pagarés y bonos, activos muy numerosos en las carteras de los inversores. El Banco de España piensa en una norma –no circular- que aclare la situación un tanto difusa de los célebres topes. Lo cual no debería ser un obstáculo para que, de paso, echara un vistazo al tratamiento de la banca extranjera en países de la Unión Europea, como Francia, Italia y Alemania, donde sí cuentan con una legislación precisa para que los extranjeros díscolos estén obligados a observar las directrices del supervisor, que para algo es también el regulador.

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