edición: 2558 , Jueves, 20 septiembre 2018
05/12/2008
BELVEDERE

Lo que pase en el accionariado de Endesa depende, ahora, de Banco Santander

Enel tiene prisa por hacer la operación inmediatamente, sin que se entienda muy bien porqué
No resulta admisible que controle Endesa con los recursos de la propia Endesa
Emilio Botín
Alfonso Pajuelo

Cincuenta mil millones de euros de deuda es mucha deuda hasta para una empresa pública como ENEL. Y quiere reducirlos rápido. Para ello está dispuesta hasta a vender una participación en su nueva empresa de renovables y, de forma inmediata, Retegas, su distribuidora de gas italiana. Pero también tiene prisa por solucionar su “problema” español, es decir, controlar totalmente Endesa y, previsiblemente, jugar con sus activos para reducir la pesada losa de la deuda. Si no controla Endesa no puede jugar con ella. Pero también espera que la compañía eléctrica con sede en España, es decir, Endesa, se pague a sí misma. Quizá sea demasiado lo que pretende Enel. Su asalto definitivo a Endesa está en manos de Banco Santander, capitán del crédito a Acciona para la compra del 25% de Endesa -bueno, no todo porque Acciona pagó una parte con sus propios recursos-.

Quizá por eso Conti se fue a negociar a solas con el Santander. Y porque fue sola hay que interpretar que intenta algo más que subrogarse el crédito a Acciona ya que si no habría estado presente Acciona. Puede que a estas alturas Conti sepa varias cosas. La primera, que Santander no ve con malos ojos prestarle dinero porque al fin y al cabo Enel es una empresa pública. Pero el endeudamiento actual pesa mucho y eso preocupa. También sabe que no va a poder utilizar los créditos para circulante de la propia Endesa.

Enel puede controlar totalmente Endesa en pocos días pero para ello necesita reducir al máximo la cantidad a pagar en efectivo a Acciona. Además tiene que hacerle a Acciona una oferta que esta no pueda rechazar (42 euros, por ejemplo) y contar con que Santander no rebaja la presión sobre Acciona. En este sentido, lo que ocurra en el accionariado de Endesa depende de Botín.

No es que Enel quiera solucionar el desencuentro con Acciona, es que el desencuentro con Acciona sirve a sus intereses, que no son otros que hacer el asalto definitivo a Endesa sin esperar a 2011. Quizá por eso ha enconado los ánimos con los gestores españoles hasta el extremo de que el ambiente prebélico es patente. Algo ha pasado esta semana y ha azuzado las prisas de Enel y está forzando la situación.

El desencuentro de ambas partes quedó patente este miércoles en un acto en la Embajada de Italia, acto al que declinó acudir Entrecanales. La parte española no estuvo representada allí a pesar de que sí asistió Rafael Miranda, consejero delegado de Endesa, tal parece que en representación de los italianos. Por cierto, en la mesa presidencial del acto estaban todos los que tenían que estar salvo Entrecanales e Iberdrola.

Poco antes del ágape hubo conversaciones entre Conti y Banco Santander en la Ciudad Sanitaria del banco en Boadilla. Hay un mutismo absoluto sobre la reunión, incluso mensajes de Enel negándola. Pero está muy claro que lo que vaya a ocurrir en Endesa en los próximos días dependerá del Santander como cabeza de los bancos acreedores de Acciona y posibles financiadores de Enel.

Botín vuelve a ser personaje clave en el sector energético español. No como propietario sino como financiador. Pero estar en todos los pasteles le otorga una ventaja sustancial: la perspectiva global. Amén, claro, de una información sobre el conjunto que ya quisieran los demás.

Si Enel se hace con el control absoluto de Endesa será gracias a Botín. Recusos para hacerlo sin ayuda no tiene, salvo que destine toda su liquidez al empeño y eso parece demasiado arriesgado. Necesita 12.000 millones de euros para comprar a Acciona.

De esos 12.000 millones, una parte lo pagaría con un crédito y otra con activos de la propia Endesa, básicamente renovables. Cuanto mayor sea la valoración de los activos a ceder, menor será la cantidad de efectivo. Pero Acciona no parece dispuesta a que los activos se valoren a precios de hace un año y quiere un precio actualizado, es decir, mucho menor. Eso obligaría a Enel a buscar más financiación. De ahí que apele al Santander con tanto énfasis. De ahí que el Santander se deje querer.

Pero no basta con que el Santander le de el dinero, además tiene que mantener la presión sobre Acciona para inducirla a vender. Aun así no es suficiente. Acciona quiere que le paguen su paquete con una cierta prima sobre los 41,3 euros que ahora recibiría por ejecutarse el pacto parasocial antes de plazo. Lo dicho, una oferta irrechazable.

La perentoriedad que Enel ha demostrado no tiene todavía una explicación clara. Pero sí está claro -según su forma de actuar- que no es lo mismo hacer la operación antes del 31 de diciembre que después. Quizá porque ese ‘después’ pueda ser arriesgado. Algo teme o espera Enel para el próximo año y necesita zanjar la cuestión Endesa antes.

A todo esto, el papel de Banco Santander merece alguna reflexión aparte. No puede justificar la presión sobre Acciona para liquidar los créditos si se convierte en financiador de Enel. Sería simplemente un cambio de titularidad. Acciona tiene mimbres para aportar más garantías pero, lógicamente, intenta evitarlo. También cuenta la intensidad de la presión del Santander. Pero éste no pude invocar razones de liquidez si se convierte en financiador de Enel. La diferencia entre uno y otro titular es básicamente que Enel es una empresa pública, tiene el aval del Estado italiano, aunque éste no está para alegrías.

En contra, que el apoyo a Enel para consumar el control de Endesa, la primera eléctrica española, tendría un serio coste de imagen. Ello considerado en el contexto actual, con el culebrón Repsol vigente -en el que también Santander es protagonista- y los corrimientos que este pueda ocasionar en otras empresas.

También cotiza en contra de Enel su propio endeudamiento, superior a los 50.000 millones de euros, y eso debería preocupar a Santander por mucho que la italiana tenga el aval del Estado italiano y el control directo del Gobierno. Un Gobierno que está contra las cuerdas porque no encuentra dinero suficiente para inducir un relanzamiento de la economía italiana.

O pasa algo en pocos días o ya veremos. Del papelón del Gobierno español en todo este asunto habrá que seguir hablando. No vale con invocar que son cuestiones de empresas privadas. Primero, porque Enel es una empresa pública. Segundo, porque el Gobierno jugó un papel decisivo en la entrada de Enel en Endesa. Y tercero, porque el desaguisado en el sector energético español es mayúsculo.

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