edición: 2612 , Lunes, 10 diciembre 2018
20/10/2015

Los altos costes operativos en el Mar del Norte empujan a las grandes petroleras a vender activos

Los pequeños operadores y las empresas de servicios reducen costes y se aferran a sus activos
Plataforma de Shell en el Mar del Norte
Carlos Schwartz
La explotación de crudo en el Mar del Norte británico está entre las más caras del mundo. Sus costes se dispararon de forma sistemática en los años de bonanza con el precio del barril en los 115 dólares hasta que la burbuja estalló en el verano de 2014. De entonces a ahora 5.500 trabajadores de la industria petrolera han perdido su trabajo solo en esa región y la asociación de la industria Oil & Gas UK considera que se perderán al menos 10.000 empleos más hasta que los precios del crudo se recuperen.
Una fuente de la industria en Aberdeen, el epicentro de la actividad empresarial en el Mar del Norte, señala que “los costes laborales se dispararon en paralelo al auge de los precios del crudo y si querías conseguir gente para las plataformas o empresas de servicios tenías que pagarlas”. El panorama se ha dado la vuelta mientras se registra una verdadera divisoria de aguas entre las grandes petroleras y las pequeñas que operan en la región. Lo que las diferencia es la disposición a deshacerse de los activos en la región.

Las pequeñas petroleras que operan en el Mar del Norte se ocupan en general de la exploración o de exprimir hasta la última gota del crudo de los pozos que las grandes ceden porque no les resultan rentables. La actitud de las pequeñas es aferrarse a los activos que han adquirido o que han encontrado y puesto en explotación. La realidad mientras es que las pequeñas petroleras han estado lentas de reflejos en la esperanza de que el ciclo de precios a la baja fuera de corta duración como en la crisis de 2008/2009. La realidad las ha encontrado con el paso cambiado.

Ahora aceleran los recortes en gastos de explotación, aunque están en cierta medida con las manos atadas para hacerlo con la inversión porque dependen de la producción de sus pozos para hacer frente a la carga de su deuda. En definitiva lo que está a su alcance de forma inmediata es la reducción de plantillas. Las empresas que antes obtenían financiación con facilidad con un barril a 115 dólares ahora tienen tropiezos con los bancos que las financian. Uno de los problemas de fondo es que las pequeñas y medianas petroleras que operan en la región tienen un factor de multiplicación de su deuda muy alto medida por sus ingresos. Deuda de 4,5 veces sus ingresos es algo habitual en la región para esa franja de empresas y los bancos comienzan a considerar esa exposición muy alta.

A resultas de esta situación los analistas del sector esperan quebrantos tanto entre las petroleras más endeudadas como entre las empresas de servicios cuyos márgenes se han estrechado de forma aguda con la caída del precio del crudo en la medida que se cierran pozos y se congelan proyectos. La producción en el sector británico del Mar del Norte alcanzó su nivel máximo en el año 2.000 y desde entonces ha comenzado a declinar. La situación actual amenaza con acelerar la caída de la producción. El Gobierno de Reino Unido ha intentado desarrollar políticas de choque para alentar la producción, entre otras cosas porque el petróleo ha representado desde la década de 1970 una fuente de ingresos fiscales de primera magnitud y el Tesoro ha sentido la caída de la producción, y ni que hablar la de los precios. Reino Unido no está solo en esta coyuntura, Noruega con costes mucho menores, soporta menores ingresos fiscales por la crisis de la actividad petrolera tras la caída de los precios. Entretanto los analistas prevén que más de un tercio de los pozos en producción en la actualidad pueden cerrarse por los costes operativos, lo cual puede llevar el total actual de poco menos de 340 a 200.

Las grandes petroleras por su parte han optado por la estrategia de vender los activos poco rentables en la zona. Total ha vendido este año una participación del 20% en un campo de gas en la región por 876 millones de dólares y ha liquidado su parte en una terminal de gas en Escocia y en dos gasoductos haciendo caja por 900 millones de dólares.

Los ejecutivos de las grandes petroleras son sumamente escépticos respecto del futuro de la región incluso con un barril de Brent a 85 dólares. En particular consideran que el “ecosistema empresarial” en el Mar del Norte con su “simbiosis entre grandes, medianas y pequeñas petroleras puede haber tocado a su fin”. Entretanto las grandes han hecho recortes de personal con energía. Shell ha eliminado 500 puestos, BP 200 puestos a tiempo completo y 100 subcontratistas, y Conoco ha eliminado de su plantilla 230 empleados. Un ejemplo de empresas medianas del sector es EnQuest que ha reforzado la explotación de los pozos que controla. Sin embargo el incremento de producción no le permite hacer frente a los gastos por el nivel de precios. Para equilibrar su presupuesto ha reducido personal y planifica una reducción de su inversión de 600 millones de dólares lo que supone un 45% menos de gastos de capital que en 2014. Pese a ello la deuda de la empresa ha pasado de 717 millones de dólares hace un año a 1.300 millones de dólares a 30 de junio de este año.

La mayor parte de los productores medianos y pequeños están enfrascados en duras negociaciones con sus acreedores bancarios para obtener menores condiciones para reducir sus cargas financieras. El sector ofrece en garantía de sus operaciones financieras sus reservas y su producción, pero ambas que actúan como colateral de su deuda se han desvalorizado por la caída del precio del crudo con lo cual la banca se muestra reticente a dar mejores condiciones o a aumentar la deuda, dos cosas que las empresas necesitan desesperadamente para hacer frente a la situación del mercado hasta que los precios mejoren.

Mientras, los analistas corrigen sus estimaciones de precios para 2016 y 2017. Moody's por ejemplo las ha revisado a la baja de 57 a 53 dólares el barril para 2016 y de 60 en 2017 frente a los 65 anteriores. Los bancos revisan el valor de las garantías dos veces al año, en enero y octubre. Este mes las cosas se han complicado para los deudores. Entre otras cosas porque el precio del crudo que se había recuperado de forma suave entre enero y abril este año ha vuelto a caer. Pese a este escenario poco alentador algunas petroleras han arrancado a los bancos mejores condiciones, sobre todo en cuanto a factor de multiplicación de ingresos como límite de deuda alcanzando en muchos casos a los 4,5 veces como forma de permitir ampliar la financiación. “Esto indica que hay bancos que están preocupados y comienzan a temer que sus clientes se vayan a la quiebra con la consiguiente sangría de su propio capital. Apuestan a una recuperación y prefieren dar más margen a sus deudores aunque un aumento de precios es difícil de predecir en el tiempo”, afirma una fuente en Aberdeen.

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