edición: 2613 , Martes, 11 diciembre 2018
11/12/2015
banca 

Los bancos centrales estudian el uso de moneda electrónica y su efecto en el sistema monetario

La banca invierte en I+D con el objetivo de usar la tecnología de Bitcoin en sus sistemas de pagos
Carlos Schwartz
Bitcoin es la criptomoneda que entró en el mercado en 2009 y saltó a la fama. La unidad equivalía entonces en términos monetarios a 1.000 dólares, y hoy ha caído a 400 dólares. En el camino hay una historia de quebrantos, robo de monedas y suspicacias serias sobre esquemas piramidales que utilizan la moneda y pueden en cualquier momento ocasionar un crack en ese sistema. Una de sus peculiaridades es su independencia de un emisor oficial. No es moneda de curso legal en ningún país, pero es aceptada como medio de pago en infinidad de tiendas virtuales y es admitida por Pay Pal.
Más allá del futuro del Bitcoin, su aparición y permanencia ha ocasionado una reacción en los bancos centrales y entre la banca porque el desarrollo tecnológico que garantiza su circulación se basa en un sistema encriptado de cadenas de bloques que es un soporte electrónico considerado seguro por los observadores neutrales, entre ellos algunos bancos centrales, para contabilizar la vida de cada unidad de moneda electrónica desde su creación hasta su extinción, incluidas todas las transacciones en las que interviene. En el caso de Bitcoin, se suma la posibilidad del anonimato sobre la titularidad de la moneda si se desea.

El mes pasado, la vice gobernadora del Banco de Canadá, Carolyn Wilkins, hizo un reconocimiento público de las ventajas que podría entrañar el uso de una moneda electrónica. Pero, señaló las diferencias entre un sistema de moneda electrónica respaldado por un banco central es decir en moneda de curso legal de un estado soberano y la posibilidad de que existan monedas puestas en circulación por emisores privados.
Respecto de esta última posibilidad, que no descartó, señaló el grado de complejidad que incorporaría al control monetario. Sin embargo en cuanto a la posibilidad de desarrollar la moneda de curso legal como una moneda electrónica explicó que su estudio era una labor que el Banco de Canadá había tomado en sus manos.

La posibilidad del desarrollo de un sistema de pagos sin soporte físico en moneda de los bancos centrales está en marcha de una u otra forma en una diversidad de bancos centrales a escala internacional. Hasta el momento ninguno de ellos ha desarrollado un modelo para esto. Lo que destacan en todo caso todos es el abaratamiento de costes que supondría la eliminación de la moneda física, o al menos una parte de la emisión monetaria física sustituida en parte por la circulación electrónica.

Una moneda electrónica de este tipo debería fluir por los canales de pagos existentes, a través de comercios, cuentas corrientes, consumidores y sistemas de recaudación. Es decir no implicaría un canal paralelo al sistema de pagos existentes tal cual es el caso de Bitcoin.

Una empresa tecnológica con sede en Irlanda, eCurrency Mint (eCM) afirma haber desarrollado un modelo informático capaz de incorporarse sin fisuras en los sistemas de pagos nacionales a partir de los bancos centrales. La empresa afirma haber expuesto su modelo a no menos de 30 banco centrales y dice haber firmado contrato con dos de ellos para poner en marcha la experiencia. La empresa no ha revelado de qué autoridades monetarias se trata pero afirma que las entidades deberían hacer pública la experiencia en breve. Wilkins, en una manifestación de liberalismo afirmó que no estaba claro si al final de esta experiencia habría emisores privados de monedas electrónicas que se afianzarán en el mercado. De hecho ya los hay. Pero lo bancos centrales advierten al respecto las implicaciones de un proceso de este tipo. En particular el alto riesgo de insolvencia de un sistema de pagos con moneda propia que no tiene un control oficial ni un prestamista de último recurso.

De hecho los bancos centrales involucrados en la política de inyecciones de liquidez al sistema han apelado a una expansión electrónica de sus balances ya que han concedido liquidez a cambio de activos mediante anotaciones en cuenta que para las entidades de crédito se han convertido en depósitos como contrapartida del papel que han entregado. El desarrollo de las monedas electrónicas sin embargo pueden acelerar la desintermediación de la banca ya que pueden convertirse en el soporte de los sistemas de pagos independientes a través de los teléfonos móviles, muy extendida en algunos países. También facilitaría a las plataformas de crédito entre pares su actividad de forma significativa y ni que hablar de los sistemas de pagos basados en plataformas de Internet como Pay Pal. Quizá sea por este motivo que los bancos se han sentido en la necesidad de hacer inversiones en I+D en este sector.

La tecnologías de cadenas de bloques promete a los bancos un horizonte de fuerte recorte de gastos en las transferencias de dinero al convertir los pagos en flujos electrónicos seguros entre pares con registro encriptado. Entre la banca se ha planteado el debate acerca de la necesidad de una autoridad interpuesta en estos sistemas de pagos, un tema sobre el que no hay acuerdo definitivo. De momento los bancos que han hecho público el desarrollo de sistemas propios son Goldman Sachs, Citigroup, Barclays, UBS y Deutsche Bank, que tiene sus patentes en fase experimental. Pero los modelos en funcionamiento son muy escasos y por otro lado no hay hasta ahora ningún progreso en cuanto a un estándar que pueda ser compartido. De acuerdo con una consultora del sector el gasto en I+D en estos sistemas el año pasado fue de 30 millones de dólares y en sus estimaciones para 2019 alcanzaría a los 400 millones de dólares.

Que el interés existe y el tema está de moda lo demuestra el hecho de que unos 30 bancos han invertido en una tecnológica de nueva constitución para este objetivo en Nueva York que se llama R3CEV.

Mientras, los analistas consideran como una posibilidad omnipresente que en el sistema de Bitcoin haya un estallido por una súbita pérdida de valor de esta moneda si se derrumba alguno de los sistemas piramidales que la utilizan, en especial aquellos que han atraído la atención de inversores chinos. Pero aun en ese caso la tecnología de cadenas de bloques probablemente se mantendría en pie.

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