edición: 2578 , Viernes, 19 octubre 2018
02/12/2009
Los más grandes, tachados de insolidarios en la crisis, se vuelcan en el patrocinio deportivo

Los bancos tampoco piensan dar crédito ni en 2010 ni en 2011

Atenazados por la morosidad y por la futura nueva regulación financiera
Emilio botín y Francisco González, Santander y BBVA
Juan José González

La banca esta dispuesta a aceptar de buen grado cualquier crítica formulada a su posición actual en el mercado de crédito. Puestos a negar el oxígeno necesario para que las empresas respiren, se resignan a encajar lo que venga por la vía de la reprobación con el máximo espíritu deportivo. Más de uno de esos miles de pequeños empresarios a los que sí se les renueva el crédito para el circulante, pero no se les amplía, habrá pensado en más una ocasión ¿Qué tendrá Ferrari que no tenga yo? O también ¿qué tendrá la liga de fútbol que no tenga yo? Los aludidos, claro que tienen profundo sentido –e interés- deportivo. La Liga BBVA o un cavallino rampante negro de la 'scuderia rosso', tan 'rosso' como la llama de Banco Santander, aportan más visibilidad que un puñado de empresas y empresarios locales más cerca de la quiebra, domeñando ‘eres’ y buscando negocios alternativos y nuevos mercados: ¡allá se las entiendan con sus cajas! pensarán los bancos: lo mío es el fútbol o la Fórmula 1.

Yendo al grano, lo cierto es que la situación del crédito, en una coyuntura caracterizada por la existencia en exceso de liquidez, el factor de producción más escaso resulta ser el dinero que se dedica a crédito. Es curioso que los agujeros de la economía, la española en particular, se estén rellenando sólo con dinero público, y que al tiempo se dé la ausencia total del dinero o financiación privada en el auxilio de una situación empresarial y económica tan delicada. Los créditos que conceden bancos y cajas de ahorros se mantienen en los niveles anteriores a la caída de Lehman Brothers, y los últimos informes publicados sobre la evolución del crédito apuntan a que, si bien la concesión de crédito nuevo ha dejado de caer casi en picado, también es cierto que dista mucho de dar señales de recuperación.

Desde hace más de un año, el ‘grifo cerrado’ que tantas suspicacias levantó en su día entre las entidades financieras, sigue cerrado, no se le escapa ni una gota que no lleve el máximo control de quien lo presta: mayores exigencias en avales de todo tipo para la renovación de líneas de crédito a las empresas, o para los particulares que intentan conseguir una hipoteca, son práctica habitual en la actividad bancaria. No es únicamente una sensación, es una realidad.

No valen grandes campañas de comunicación y publicidad para intentar demostrar con números bien grandes, que la banca tiene el grifo abierto, incluso para asegurar que fluye, y a qué velocidad. El crédito sigue estancado y el grifo bien cerrado, y en los últimos meses se han comenzado a escuchar voces que acusan de insolidaridad al sector financiero, a los bancos y a las cajas, pero en particular a los primeros. No es que el grifo esté cerrado, sino que el público y las empresas no demandan crédito, afirman. La banca renunció en su día a ser exigente con la solvencia de los clientes para centrarse de lleno en el resultado, en las cuentas, cuidando que el multiplicador del dinero no se atragantara en su producción de beneficios de dos dígitos. Hoy se considera una mala gestión, rayando con el fracaso, un beneficio que crezca a un solo dígito; todo un descrédito. Eran otros tiempos.

Aseguran las entidades financieras, en descargo y justificación de una culpa no asumida, que la morosidad es la amenaza del siglo, de la década para ser más exactos, la causa de todo esto. Y viven en una situación de miedo que atenaza a sus gestores de riesgos, imposibilitándoles para firmar cualquier nueva concesión de crédito. Es posible que la situación en sus balances sea tan mala como aseguran, y que sus cuentas de resultados se vayan a ver perjudicadas por esa morosidad, y que todo ello se refleje en un mal ejercicio 2009, y que las perspectivas de negocio -y no salida de la crisis- para el próximo ejercicio de 2010, junto a la nueva normativa o exigencias al sector, provoquen una reacción de la banca en algún sentido.

Y no parece que los malos resultados de la banca se vayan a quedar en este y en el próximo ejercicio, sino que 2011 será otro año complicado. La restricción del crédito bancario a la economía va a provocar que el crecimiento sea lento, muy lento, y que por tanto la demanda de crédito no despegue tampoco en ese ejercicio. Así las cosas, la banca se apunta a lo que sus gestores denominan la lógica de los tiempos, que no es otro asunto que guiarse por el mercado, la ley de la oferta y la demanda, y como no se demanda crédito, en endeudamiento sigue siendo muy alto y las familias no ven despejado el futuro, los bancos prefieren dedicar la liquidez a la renta variable, a las emisiones públicas, más rentables que aquellas y exentas de impago. Y mientras las empresas no demanden más crédito siempre quedará el fútbol o la Fórmula 1.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...